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Madrid y Rabat se preparan para evacuar isla de Tierra tras lograr un acuerdo

España y Marruecos acuerdan repartirse a los sin papeles, sin dar más detalles

Los regulares de Alhucemas ofrecen ayuda humanitaria a los subsaharianos

Unos 160 ‘sin papeles’ intentan saltar la valla de Melilla en dos nuevos saltos

El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha intervenido para encontrar una solución al problema

España y Marruecos alcanzaron en la tarde de este lunes un “principio de acuerdo” para sacar de Isla de Tierra, un islote del archipiélago de Alhucemas bajo soberanía española, a 71 inmigrantes irregulares llegados la pasada semana desde la vecina costa marroquí, según fuentes gubernamentales españolas. Otros diez —ocho menores y dos mujeres— fueron trasladados al Peñón de Alhucemas, donde existe una pequeña guarnición militar española. Anoche las fuerzas de seguridad marroquíes se pusieron en marcha para poner en práctica el acuerdo para la evacuación del roquedal español en aguas de Marruecos.

Las fuentes consultadas indicaron que aún quedaban algunos aspectos del pacto “por pulir”, por lo que no se sabía cómo ni cuándo se producirá la evacuación. El acuerdo pasa, según las mismas fuentes, por repatriar a aquellos subsaharianos a los que sea posible devolver a sus países de origen y repartirse los demás según criterios y cupos aún no revelados. En todo caso, ambos países han aceptado “compartir la responsabilidad” del problema. Y también los costes, que asumirá en su mayor parte España

Madrid y Rabat tienen un acuerdo bilateral de readmisión de inmigrantes irregulares en vigor desde 1992. Su aplicación ha tropezado hasta ahora con la dificultad de probar que los subsaharianos llegados en patera a la costa española proceden de Marruecos y no de Argelia; por lo que en la práctica solo se ha venido aplicando a los nacionales marroquíes. Esta duda no se plantea con los llegados a Isla de Tierra, que se encuentra a solo 30 metros de la costa marroquí con la marea baja, por lo que era cuestión de voluntad política aplicarlo a este caso. Las fuentes consultadas destacaron la intervención personal del rey Mohamed VI para desbloquear el problema.

Ya por la mañana, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, había pedido una “solución duradera” para evitar que los islotes y peñones de soberanía española que salpican la costa norte del país vecino se conviertan en una puerta trasera por la que las mafias de la inmigración ilegal pueden burlar las vallas fronterizas que blindan Ceuta y Melilla.

Margallo se mostró convencido de que sería posible encontrar “una forma de cooperación con Rabat” para que no se frustrase, “por vías indirectas, el deseo de controlar la inmigración ilegal” expresado por los dos países. La llegada de 87 subsaharianos en dos oleadas —el miércoles y el domingo— a Isla de Tierra pilló al Gobierno desprevenido. Ante el temor de que se reprodujera el efecto llamada, Madrid cambió de estrategia y, en lugar de trasladar a Melilla a los indocumentados, los dejó en el peñasco desierto, con excepción de seis —tres menores con sus madres— evacuados por razones humanitarias, a los que este lunes se añadieron otros diez. Según Margallo, el destacamento de Regulares acuartelado en el cercano Peñón de Vélez les ha facilitado toda la “ayuda que necesitan”.

La llegada del segundo y más numeroso grupo de inmigrantes encendió el domingo todas las alarmas. Margallo habló con el jefe de la diplomacia marroquí, Saad Eddine El Othamani, y este se comprometió a que el titular de Interior, Mohand Laenser, telefoneara a su homólogo español, Jorge Fernández Díaz, lo que hizo al cabo de una hora. Este lunes , tanto Margallo como Fernández Díaz volvieron a hablar con ambos.

Margallo trasladó el problema a la UE, pues el control de las fronteras exteriores es responsabilidad compartida, y llegó a comparar el caso con la llegada de la isla italiana de Lampedusa de miles de refugiados durante la guerra de Libia. En realidad, poco podían hacer la UE o España sin la cooperación de Rabat. Más allá de reforzar la vigilancia de la costa por parte de la policía marroquí, la solución pasaba por hacer entender a los inmigrantes que alcanzar los islotes españoles no les serviría de nada, pues acabarían volviendo a Marruecos o a su país de origen sin cumplir su sueño.

Margallo subrayó las “excelentes relaciones” que mantienen los dos países. Los presidentes del Congreso y el Senado, Jesús Posada y Pío García-Escudero, participarán mañana en Rabat en el Foro parlamentario hispano-marroquí; y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, viajará a la capital marroquí el 10 de octubre —con un mes de retraso sobre la fecha prevista inicialmente— para celebrar la Reunión de Alto Nivel entre los dos Gobiernos.

En este asunto el Gobierno ha recibido el apoyo del PSOE. "La gestión de ese problema ha de hacerse entre el Gobierno de la nación y las autoridades marroquíes, y creo que así está siendo", ha dicho esta mañana Elena Valenciano, vicesecretaria general de los socialistas, informa Vera Gutiérrez Calvo. Valenciano ha subrayado que "los inmigrantes que tratan de cruzar la frontera de forma ilegal no pueden hacerlo"; y, por lo tanto, "hay que tratar de evitarlo".

Por otra parte, se suceden los intentos de saltos de sin papeles en la valla de Melilla. Unos 160 subsaharianos lo han intentado esta mañana en dos grupos. Entre cinco y diez personas han logrado cruzar a la ciudad autónoma.

Según han informado hoy a Efe fuentes de la Delegación del Gobierno, el primer intento se ha producido en torno a las tres y media en la zona del Río de Oro, y ha estado protagonizado por unos 100 inmigrantes, que han sido neutralizados y repelidos hacia Marruecos.

Media hora más tarde, sobre las cuatro de la madrugada, otro grupo de unos 60 subsaharianos ha llevado a cabo otro asalto a la valla y se estima que entre 5 y 10 inmigrantes han conseguido su objetivo.

Estos dos nuevos asaltos se producen después de que ayer otro grupo de unos 60 inmigrantes protagonizara otro intento, también en la zona del Río de Oro.

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