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La Guardia Civil entra a desalojar la finca militar ocupada por los jornaleros

Sánchez Gordillo ha asegurado que se marcharán "pacíficamente" en las próximas horas

ATLAS

La Guardia Civil ha entrado a desalojar la finca militar Las Turquillas, en la localidad sevillana de Osuna, que había sido ocupada por jornaleros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) hace 18 días. El portavoz del SAT, Diego Cañamero, ha explicado a Efe que hacia las seis de la mañana unos cien agentes llegaron a la finca y comunicaron a los jornaleros que tenían "orden estricta" de desalojo. El diputado autonómico de IU y alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, ha asegurado que se marcharán "pacíficamente" en las próximas horas.

Pasadas las ocho de la mañana, la Guardia Civil estaba todavía identificando al centenar de ocupantes de la finca y, según Cañamero, les han dicho que iba a haber detenciones. Fuentes del sindicato han informado a Europa Press que de este modo, van a aprovechar para detener a quienes participaron en los asaltos a los supermercados que se produjeron esta semana.

Cañamero ha indicado que durante el desalojo no se están produciendo incidentes y que los jornaleros no están por "enfrentarse a nadie". Los trabajadores están pidiendo a la Guardia Civil que les dejen recoger las pertenencias que han acumulado durante las más de dos semanas de ocupación, entre ellas las neveras y las tiendas de campaña.

El SAT apunta que la finca, dependiente del Ministerio de Defensa, tiene 1.200 hectáreas, la inmensa mayoría en baldío, dado que el Ejército sólo utiliza 20 hectáreas para la yeguada. Por ello, pide que "las tierras públicas pasen a concurso para que las cooperativas las puedan adquirir ahora que están en desuso". Según los jornaleros, solo se cultivan cereales para obtener ayudas de la UE de 300 euros anuales por hectárea. Durante la ocupación, estos trabajadores han limpiado de ramas y rastrojos unas tres hectáreas de la finca y han cultivado parte de ellas en el entorno del recinto militar.

Cañamero ya explicó ayer que tanto él como otros miembros del sindicato, además de Sánchez Gordillo, iban a pasar la noche en la finca, donde permanecerían "sentados y acostados". Gordillo apostilló que se quedaría allí hasta que se produjese el desalojo.