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“Isabel, necesito un mes de movimientos de una cuenta del BBVA. Dame precio”

Conversaciones revelan que implicados buscaban datos de un trabajador para emplearlos en su carta de despido

El sumario recoge centenares de conversaciones telefónicas entre los detenidos, sus intermediarios y clientes en las que se evidencia de forma palmaria la compra y venta de información confidencial y privada. La investigación arrancó con el seguimiento del exdetective Sergio Corcoles, de 36 años, que dejó su actividad para convertirse en policía local en Santa María Palautordera (Barcelona).

Una conversación que figura en el sumario al que ha tenido acceso EL PAÍS entre la detective Sara Dioniso García y Matías Bevilacqua-Brechbuhler Trabado, un informático, presuntos colaboradores de la red de tráfico y venta de datos es muy reveladora. Hablaban sobre cómo obtener diversos historiales de las sociedades Cater Eventos y Vivencia. En función de los datos que obtuvieran, los utilizarían para la carta de despedido del “investigado”. Previamente, Yolanda había informado a Sara de que tenía copia de todos los documentos del investigado, que se lo han descargado de su ordenador y que pueden ir a realizar copias.

—Matías: “He oído que lo habían descargado el correo con una especie... o sea que han hecho el plan b... se lo han pasado a otro usuario... si el único acceso que le han habilitado es un webmail no vamos a poder descargarlo”.

—Sara: “Desde su ordenador tienes acceso”.

—Matías: “Pinchamos un Outlook, lo conectamos vía imap. hacemos una réplica en local, podemos probar a descargarlo desde el despacho y si funciona ya no tenemos que hacer nada más, quedamos para ir allí...”.

—Sara: “Si recuerdas eran 1.800 euros por PC, en el dos y en tres hemos dedicado menos horas”.

Las primeras conversaciones que intervino la policía al exdetective Sergio Corcoles, la primera pista que condujo a toda la red que dirigía Juan Antonio Rama, Juanito, ya apuntaban a la compra y venta de datos confidenciales.

El 25 de mayo de 2011, Aureli Reberté Villagrán telefoneó a Corcoles.

—Aureli: “Es que yo he mirado en base de datos, en censo y me sale en Viladecans... y vehículos a su nombre...”.

—Sergio: “Bueno, pásame el DNI. Recuérdame el DNI por whatsApp pues según como me envías el DNI...”.

El 3 de junio de 2001, Sergio Corcoles llamó a un tal Ros y le dio el número de la cuenta de Aureli.

—Sergio: “Mire; veintiuno, cero, cero, tres, dos, cinco, siete, siete, cero, dos, dos, cero, cero ocho, dos, cuatro, ocho, siete...”.

—Ros: “Vale, está a nombre de Aureli Reberté... Si el trabajo es bueno, el que habéis hecho vale”.

El cliente le anuncia que en el futuro le hará más encargos de investigación. “Sí, en Mercabarna, en Mercabarna, te daré faena, verás”.

La policía señala en sus informes que estas conversaciones son “una pequeña muestra” de la conducta típica de Corcoles. “Nos encontramos, sin duda, ante el origen de una red de mercadeo ilegal de datos personales de carácter reservado”, apuntaron entonces los agentes.

Los contactos entre la detective privada Isabel Sesma Corchete, con despacho en Zaragoza, y Rafael Palencia son también muy elocuentes. Isabel envía dos SMS a Rafael solicitando datos asociados a tres teléfonos, dos Azul de Movistar y uno Naranja de Orange y posteriormente Rafael le contesta por correo electrónico y le pide presupuesto para un movimiento de una cuenta en el BBVA.

Según la policía, la detective, además de ser cliente de Rafael, actúa también de intermediaria en la obtención de datos bancarios.

Isabel envía una SMS con el siguiente texto: “636651114, azul titular, se puede hacer algún descuento”.

—“Hola Rafa, te solicito naranja completo 657181324 mes de agosto y azul titular 609361236”.

—Rafael le responde: “Hola Isabel necesito un mes de movimientos de una cuenta del BBVA. Dame precio”.