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Rajoy y Cascos libran un duelo personal por el control de la derecha en Asturias

El Principado, única esperanza del PSOE, según las encuestas

Mercedes Fernández y el presidente de la Xunta, Núñez Feijóo (derecha), hoy en la feria de Tineo. Ampliar foto
Mercedes Fernández y el presidente de la Xunta, Núñez Feijóo (derecha), hoy en la feria de Tineo.

PP, PSOE y FAC encaran la recta final de la campaña a sabiendas de que en las elecciones asturianas –menores por tamaño territorial y demográfico que las andaluzas- se juegan mucho más que un Gobierno autonómico. El jueves viajará de nuevo a la comunidad el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Será su tercer acto en el Principado en menos de un mes.

En un tercio de siglo de vida autonómica, el PP solo ha gobernado el Principado una vez y durante sólo dos años y medio (1995-1998). Su Gobierno acabó autodestruido. El año pasado, cuando todos los indicadores apuntaban a un más que probable triunfo -y además holgado- de los “populares”, Cascos volvió a cruzarse en el camino como en 1998.

En cinco meses el ex secretario general del PP y ex ministro de Aznar inventó un partido y derrotó a Rajoy. Ahora, tras diez meses de Gobierno en minoría, algunos destrozos y ninguna realización tangible, Cascos plantea la cita del domingo como una segunda vuelta de las elecciones de mayo. La derecha no disputa solo el Gobierno de Asturias. Se juega el control y liderazgo del espacio político conservador en la región y un pulso encarnizado entre dos excompañeros de partido y de Gobierno (Mariano Rajoy y Francisco Álvarez-Cascos), referentes de dos modos distintos de concebir la derecha española.

Pero además si Cascos vuelve a humillar al PP por segunda vez en unas autonómicas, y ello después de una profunda renovación de la candidatura y del liderazgo del partido en la región –la excasquista Mercedes Fernández recibió todo el poder orgánico sin congreso previo-, es previsible que las tensiones larvadas en el PP de Asturias eclosionen de inmediato.

Cascos tampoco lo tiene fácil. Si su estrellato se debilitase tan rápido como ascendió, el proyecto de Foro estaría en cuestión. En mayo obtuvo el 29,75% de los votos y ahora las encuestas le dan entre el 21% y el 22,7%. Un sondeo le llega a atribuir el 27,1%, pero en todo caso también por debajo del resultado de mayo. En las generales de noviembre cayó al 14,75% en Asturias mientras que en Madrid cosechó un estrepitoso fracaso: obtuvo menos votos que el Partido Animalista. Para Cascos el domingo puede ser decisivo para dar la verdadera medida de su proyecto político.

En cuanto al PSOE, Asturias puede ser el único balón de oxígeno del PSOE en el derrumbe electoral sin precedentes que están viviendo los socialistas y que, según las encuestas, se prolongará en Andalucía.

Los socialistas se plantearon las dos convocatorias del domingo en Andalucía y Asturias como “el comienzo de la Reconquista” tras el espectacular barrido electoral que sufrió el PSOE el 22 de mayo en las autonómicas y el 20 de noviembre en las generales y legislativas.

A juzgar por las encuestas, el arranque de la Reconquista se va a limitar, en el mejor de los casos, a Asturias, como ocurriera en las escaramuzas y batallas del siglo VIII que inspiran la metáfora. El PSOE y su nuevo secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, necesitan un punto en el que apoyarse y si al anunciado desplome andaluz se sumara un revés en Asturias, la sensación de hundimiento no tendría paliativos.

Gobernar en Asturias solo será posible para los socialistas en minoría –incluso aunque llegasen a acuerdos de coalición-, y siempre que no pacten las dos derechas, según pronostican los sondeos. Un escenario así, aunque no compensará la eventual pérdida de Andalucía, podría dar un respiro mínimo al incipiente liderazgo de Pérez Rubalcaba. En este caso Javier Fernández pasaría a ser, junto con el vasco Patxi López, los dos únicos presidentes socialistas. Pero si por segunda vez Javier Fernández no alcanza la presidencia asturiana, en el inminente congreso de los socialistas asturianos podrían aflorar sorpresas.

Pero gobernar en Asturias no será tarea fácil para Fernández: dispondría de un margen económico y parlamentario muy reducido para poder hacer políticas nítidamente diferenciadas de las del PP como alternativa en la estrategia de salida de la crisis.

IU, al que las encuestas le dan un notable avance, consolida su progresión en Asturias, donde en noviembre ya obtuvo el mejor resultado de España. Esta tendencia reforzaría en términos orgánicos al diputado y ex coordinador general Gaspar Llamazares, que tiene en Asturias el bastión político que le es más afín.