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La investigación destapa una red para ocultar cobros de Urdangarin en Suiza

El seguimiento de una cuenta conduce a varios intermediarios del duque de Palma

Los hombres de paja cobrarían comisiones por figurar en contratos

EL APODERADO DE URDANGARIN APUNTA A TORRES. En el interrogatorio del juez, el imputado Mario Sorribas, apoderado de Urdangarin en Aizoon, cargó ayer la responsabilidad sobre el socio del duque, Diego Torres. Juan Pablo Molinero, (en el centro), exempleado de Nóos, no reconoció su escritura en dos documentos.
EL APODERADO DE URDANGARIN APUNTA A TORRES. En el interrogatorio del juez, el imputado Mario Sorribas, apoderado de Urdangarin en Aizoon, cargó ayer la responsabilidad sobre el socio del duque, Diego Torres. Juan Pablo Molinero, (en el centro), exempleado de Nóos, no reconoció su escritura en dos documentos.

La investigación judicial del caso Nóos ha destapado la existencia de una red de intermediarios tejida para ocultar supuestamente cobros del yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, en Suiza. Una de las sociedades a través de las que el duque de Palma podría haber ocultado esos fondos es la sociedad Alternative General Services, con sede en Dublín, de la que es director Robert Cockx, a quien la investigación ha identificado como una de las personas que formarían parte de dicha red de intermediarios para ocultar cobros de Urdangarin en Suiza.

Sin embargo, la estrategia no pasaría solo por Cockx, sino que estaría dirigida por un profesional de Madrid que sería el encargado de diseñar la operativa e indicar el destino final de los beneficiarios de estas operaciones, al margen de la fiscalidad en España. Esta sería, según fuentes de la investigación, la forma de operar de Urdangarin con los pagos en el exterior: las empresas pagan por el asesoramiento o mediación del duque de Palma en una sociedad internacional con cuenta en Suiza, esa sociedad cobra una parte del ingreso en concepto de comisión y el resto es desviado, desde Madrid, a otras sociedades desde las que, finalmente, cobraría Urdangarin. Esta metodología hace que el seguimiento del dinero sea costoso.

Los investigadores consideran que Cockx actuaba en cuentas de sociedades de la que era el titular oficial pero que, realmente, recibía órdenes escritas de otro testaferro que era quien dirigía y efectuaba las imposiciones y reintegros por cuenta de otros. Robert Cockx es un empresario belga con un amplio catálogo de sociedades a su nombre. “Constituimos sociedades fuera de España para nuestros clientes con el objetivo de reducir su pago de impuestos”, explicaba en internet en referencia a su consultoría. Señalaba que no trabaja en paraísos fiscales, aunque sí aparece como presidente de, al menos, una mercantil en Panamá.

El nombre de Robert Cockx surgió en el caso Nóos porque Alternative General Services figura en una nota elaborada por la asistente del duque, Julita Cuquerella, e incautada en un registro. En ella, avisa de la existencia de dos copias de un contrato y advierte: “Me dice Iñaki que una vez firmados habría que mandarle una a él”. Además, aparecen apuntados el nombre de la empresa y una cuenta en Laussane (Suiza) acompañada del siguiente texto: “Me dice Iñaki que tú ya sabes para qué es”.

Cuando el juez preguntó a Urdangarin por esta nota, el duque de Palma aseguró que ni tenía ni estaba autorizado en ninguna cuenta bancaria en Suiza, y explicó que la única gestión que hizo con Aguas de Valencia fue “ponerles en contacto con un tal Manssour Tabaa” y que debió de ser este quien “se puso en contacto con Julita Cuquerella para facilitar los datos de la cuenta corriente a donde tendría que transferirle la firma sus honorarios”.

Fuentes de la empresa Aguas de Valencia señalaron a EL PAÍS: “No conocemos a ningún Manssour Tabaa”. “Nosotros no sabemos si el señor Urdangarin participa de esa cuenta o si desde la misma le pagaron a él”, aseguraron las mismas fuentes, que precisaron que, en realidad, la firma para la que trabajó Urdangarin fue Agval y no Aguas de Valencia, de la que la primera es socia mayoritaria.

En cualquier caso, fue el único pago que Agval hizo por las gestiones y con él entendieron que también se pagaba al duque de Palma.