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Condenados a 23 años los etarras que enviaron una bomba a Landaburu

Los terroristas enviaron al periodista un libro-bomba, que le amputó varios dedos de las manos

El tribunal impone a los etarras una pena de alejamiento de cinco años

Entrevista con Aldaburu pulsa en la foto
Gorka Landaburu: "Quería mirar a los ojos a los que intentaron mirarme"

Oskarbi Jauregi y Patxi Xabier Makazaga, integrantes del comando Buruntza de ETA, han sido condenados a 23 años de prisión cada uno por el intento de asesinato del delegado de la revista Cambio 16 en el País Vasco, Gorka Landaburu, ocurrido el 15 de mayo de 2001 en su domicilio de Zarautz (Gipuzkoa).

La Audiencia Nacional ha considerado que los dos etarras son culpables de un delito de asesinato terrorista, por el que son condenados a 15 años a cada uno y otro delito de tenencia ilícita de armas y explosivos, por lo que han sido penados con otros ocho años de prisión. Además, el tribunal ha impuesto la pena accesoria de prohibición de aproximarse o comunicar con la víctima y sus familiares directos y de volver a la localidad de Zarautz durante cinco años después de cumplida la condena.

Los magistrados han acordado también que los dos etarras indemnicen a Landaburu con 481.222 euros.

La sentencia declara probado que los dos terroristas, por indicaciones de la dirigente de ETA Ainhoa García Montero, realizaron una serie de vigilancias de las costumbres del periodista y fabricaron un paquete bomba con un cuaderno de anillas en el que introdujeron entre 50 y 100 gramos de explosivo industrial a base de nitrato amonio, previsiblemente Titadyn, y un circuito con una trampa que activaba el artefacto en el momento de la apertura del sobre o paquete.

El paquete iba camuflado con el logotipo de Elkarri, que editaba una publicación a la que el periodista estaba suscrito.

Makazaga entregó el libro bomba a Oskarbi Jauregi en el polideportivo de la localidad guipuzcoana de Villabona y ella fue la encargada de depositar el ingenio explosivo en el buzón de la vivienda de Landaduru.

La explosión causó graves lesiones al periodista, que perdió varios dedos y falanges en ambas manos, con ausencia de pinza en la mano derecha y le provocó una situación de incapacidad permanente total. Además, perdió el ojo izquierdo y parte de la visión del derecho, así como entre un 35% y un 55% de la capacidad auditiva. Ha sido intervenido quirúrgicamente en varias ocasiones y tiene secuelas y cicatrices.

El atentado fue reivindicado por ETA el 26 de julio de 2001.