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El fiscal culpa a Matas de saquear “sin escrúpulos” fondos públicos

Anticorrupción reprocha que el expresidente “solo responde ante sí mismo”

Matas y Alemany, en la Audiencia Provincial de Palma.
Matas y Alemany, en la Audiencia Provincial de Palma. EFE

Jaume Matas, expresidente de Baleares y exministro de José María Aznar, ha escuchado hoy desde el banquillo de los acusados de la Audiencia de Palma las razones penales, los indicios y el relato probatorio por los que la Fiscalía Anticorrupción pide para él una condena de ocho años y medio de cárcel. Una pena para castigar los contratos irregulares y ayudas amañadas para favorecer a su periodista de cámara, el excolumnista de El Mundo Antonio Alemany, que le escribía discursos y luego le elogiaba.

El fiscal Pedro Horrach ha detallado largamente sus argumentos y ha descrito a Matas como una persona “sin escrúpulos” que quiere esquivar las responsabilidades penales por unos hechos que, además de producirle “indignación”, ha definido como un “saqueo premeditado de fondos públicos” para pagar “bajo mano” al periodista Antonio Alemany.

Horrach ha calificado al expresidente balear como “un gran gestor de su propia imagen” y se ha referido a Alemany como un “gran periodista y rabiosamente independiente, como se autocalifica, excepto del dinero y del poder”.

Anticorrupción afirma que Matas pagó “bajo mano” a Antonio Alemany

El Gobierno balear, del PP, que ejerce la acusación particular, reclama las mismas penas que el fiscal por “las ilegalidades” de Matas durante su mandato. El juicio aborda una de las 25 piezas penales del caso Palma Arena, que alude globalmente al supuesto enriquecimiento irregular de Matas y a la gestión corrupta mientras era presidente de Baleares por segunda vez, entre 2003 y 2007. Los delitos que se le imputan son prevaricación, malversación de caudales públicos, falsedad documental y mercantil, fraude a la Administración y tráfico de influencias.

El fiscal detalla un ánimo de lucro que tilda de “codicioso y avaricioso”

El juicio, que comenzó el pasado día 9 y acabará pasado mañana con el alegato defensivo de Matas, se centra sobre los “contratos ocultos” y “subvenciones ilegales” que el expresidente balear dio al periodista que le escribía discursos, Antonio Alemany, que quiso “camuflar”, según el fiscal, sus intereses con el presidente porque escribía en El Mundo.

Alemany cobró 480.000 euros de Matas, la mitad en un “montaje de concursos ficticios”, por lo que se enfrenta ahora a una petición de más de siete años de prisión por pagos fraudulentos. Alemany redactó discursos para Matas, a 4.000 euros al mes, cobrados a través de una agencia de publicidad. Facturó 12.000 euros por unos reportajes deportivos de los que se desconoce su paradero. Luego, ingresó 272.000 euros de fondos públicos para lanzar una Agencia Balear de Noticias, dinero que derivó, según el fiscal, en financiación para el lanzamiento de su web Libertad Balear. Ambos medios fueron plataformas de Matas y del Partido Popular, extremo que rechaza Alemany, que niega haber alabado sus propios discursos más allá de unos cientos de palabras. La fiscalía agrava la calificación penal por el supuesto fraude en subvenciones.

Alemany era “quien hace y deshace”, y además “se esconde tras la Agencia Balear de Noticias a través de personas interpuestas”, relató Horrach. El fiscal señaló que “el ánimo de lucro” que se desprende “es tan evidente que podría calificarse de codicioso y avaricioso, por supuesto con cargo a fondos públicos”.

Horrach ha indicado que el escapismo de Matas se puede resumir en que “el presidente no responde más que ante sí mismo”. Ha añadido que usó descaradamente a empresarios que, para “no quedarse en la indigencia en la contratación pública, tan jugosa económicamente, optan por cumplir los deseos del presidente”.

El publicista Miguel Romero y el ex director general de Comunicación de Matas Juan Martorell se han declarado arrepentidos, han confesado sus delitos y han devuelto parte del dinero malversado.

El naufragio del crucero Costa Concordia y la fuga de su capitán han servido al fiscal para terminar con una comparación muy gráfica: “Resumiendo lo que pasó: el señor Matas y el señor Alemany se cayeron en una lancha que casualmente pasaba por allí”.

 Así lo ha contado Andreu Manresa: