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El escolta de Camps asegura que le dejó “unos 200 euros” para una chaqueta

El testigo afirma que era una práctica habitual del expresidente valenciano

La acusación anuncia que denunciará a dos testigos por falso testimonio

Camps, hoy a su llegada al juicio.
Camps, hoy a su llegada al juicio.

El escolta que Francisco Camps tuvo durante los ocho años que permaneció al frente de la Generalitat valenciana ha declarado en el juicio de los trajes que un día, en el verano de 2008, prestó dinero al expresidente para realizar una compra en Forever Young, uno de los establecimientos de los que presuntamente salieron las prendas con las que le obsequiaba la trama Gürtel. “Al poco de haber entrado en la tienda, volvió a salir, se acercó a mí, me preguntó si podía dejarle dinero y le dije que sí. Creo que fueron sobre 200 euros”, afirmó el guardaespaldas.

Su versión fue confirmada por el chófer de Camps. Los dos relataron que a continuación guardaron en el maletero la bolsa “portatrajes” con las que el expresidente salió de Forever Young, aunque no supieron decir qué contenía. El escolta añadió que alguna otra vez el expresidente le había pedido dinero, aunque nunca tanto (“para un libro”, dijo). Y que cuando eso ocurría, al volver a Valencia “subía a casa, cogía el dinero y me lo bajaba”.

Nadie lo manifestó durante la sesión de este lunes y por tanto el jurado no pudo saberlo, pero la comparecencia del escolta y del chófer fue rechazada repetidamente por el juez instructor del caso, José Flors, y aceptada en última instancia por la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia valenciano. Flors se oponía a las dos declaraciones porque la americana “bléiser azul marino” rebajada que Camps asegura que compró aquel día no está entre las 25 prendas de vestir que supuestamente le regaló la trama corrupta. Es decir, que “nadie pone en duda”, en palabras del juez instructor, que la pagase.

Los dos testigos admitieron a preguntas de la fiscalía haberse reunido con Javier Boix, letrado de Camps, para repasar lo ocurrido ese día. El escolta reconoció que lo hizo en dos ocasiones, la última la pasada semana.

Este lunes, una vez finalizados los interrogatorios a cerca de 80 testigos y antes de iniciar la toma de declaración a los peritos, que comienzan hoy, el presidente del tribunal del jurado, Juan Climent, resolvió la petición de la defensa de Camps de celebrar un careo entre el informático de la tienda Forever Young, Francisco Ferre, y la contable del mismo establecimiento, Raquel Vázquez. El magistrado la rechazó.

Las acusaciones se habían opuesto al careo, entre otras cosas, tal como adelantó el abogado de la acusación particular, porque va a instar la apertura de un procedimiento tanto contra la contable como contra el propietario de la tienda, Eduardo Hinojosa, por falso testimonio y falsedad documental.

El informático declaró haber recibido instrucciones de la contable para alterar las bases de datos de la tienda y ocultar el nombre de Camps de algunos documentos de encargo. Ferre admitió que llegó a cambiar el número de cliente en la base de datos pero explicó que era imposible variarlo en los tiques, en los que únicamente se podía suprimir, y que así lo hizo. Vázquez negó haber mandado los correos electrónicos en los que aparecían las órdenes y sostuvo que un hacker había entrado en su ordenador y enviado los mensajes.

Hinojosa presentó como originales, a requerimiento del juez, esos tiques de encargo, en los que faltaba la banda superior, donde aparece el cliente. Sin embargo, el sastre, José Tomás, llegó al juicio y, en un golpe de efecto, aseguró que eran falsos y que él tenía los originales, extraídos de la causa general de Gürtel, pese a que nunca llegaron al Tribunal Superior de Justicia de Valencia.

Los documentos se admitieron y, por ello, la acusación quiere que se les investigue para averiguar si falsificaron esos documentos y, con ello, mintieron al negar haber dado instrucciones para tratar de borrar el rastro del supuesto delito de Camps.

Nueva reprimenda a Camps por gesticular

M. F. / I. Z.

Francisco Camps ha vuelto a perder la compostura este lunes en su juicio. Era el turno de la acusación popular, que interrogaba al escolta del expresidente de la Generalitat sobre cuatro trajes que el agente de seguridad supuestamente llevó a Milano, una de las dos tiendas de las que salieron los regalos que presuntamente hacía la trama Gürtel. Como varios testigos habían declarado que dichos cuatro trajes fueron devueltos en Forever Young y no en Milano, el letrado repreguntaba.

Camps, que había pasado la mañana bastante tranquilo, empezó a hacer signos de asentimiento hacia el testigo y a reír. Se giró hacia las primeras filas, donde se sienta su grupo de apoyo, y gesticuló, moviendo los labios como si hablara bajito. “¡Señor Camps, guarde silencio! Y sin gestos ni nada, por favor. No me conteste. ¡Guarde silencio, por favor!”, le reprendió el juez Juan Climent, mientras al expresidente se le oía insistir en que no había hecho gesto alguno.

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