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Cuestionado como patrono del Barça

Telefónica guarda silencio sobre la continuidad del duque en sus tres cargos

Urdangarin, en un partido con el Barça de 1997.
Urdangarin, en un partido con el Barça de 1997.EFE

La Fundación del FC Barcelona, presidida por Sandro Rosell, tiene previsto reunirse el 16 de enero para tratar sobre la condición de patrono de Iñaki Urdangarin. No se prevé discutir, en cambio, sobre la conveniencia o no de que la camiseta del jugador, ahora colgada en el Palau Blaugrana como homenaje a sus años de pertenencia a la sección de balonmano, sea retirada.

La entidad entiende que no se cuestionan los méritos deportivos de Urdangarin y, salvo cambio de opinión, continuará figurando como uno de los referentes del barcelonismo. Jugó 14 temporadas con el Barcelona (1986-2000), y ganó seis Copas de Europa y diez Ligas Asobal. Además, fue internacional en 154 ocasiones, obtuvo las medallas de bronce en el Europeo de Croacia 2000, los Juegos de Atlanta 1996 y los de Sydney 2000 y recibió la Orden del Mérito Deportivo.

Rosell anunció la semana pasada que el Barça “cree en la presunción de inocencia”. No se descarta que después de la reunión de la Fundación también se convoque al Consejo Directivo del Barcelona. Fuentes próximas al club indicaron ayer que confían en que Urdangarin renuncie a continuar como patrono antes de la reunión del 16 de enero.

Por su parte, Telefónica prefiere guardar silencio sobre la continuidad del duque de Palma en la empresa, a la que se encuentra vinculado desde 2006 y en la que desempeña su principal actividad profesional.

Urdangarin mantiene tres cargos diferentes en la multinacional que preside César Alierta, todos vinculados a su actividad internacional. Es representante de la compañía en Estados Unidos, miembro del consejo asesor de Telefónica Latinoamérica y consejero de la filial brasileña Telesp. El yerno del Rey puede tener problemas para continuar en esos cargos debido al Reglamento del Consejo de Administración que prevé en su artículo 12 el cese de los consejeros cuando su comportamiento “pueda afectar al crédito o reputación de que goza la compañía en el mercado o poner en riesgo de cualquier otra manera sus intereses”.

Aunque, en principio, ese reglamento afecta a los consejeros del grupo, entre los que no se cuenta Urdangarin, existen códigos de conducta similares en los consejos de las filiales.

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