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García-Page: "Es líder quien vence con sus ideas y propuestas"

“Lo peor es que salgamos del congreso divididos”, dice el alcalde de Toledo

Emiliano García-Page, alcalde de Toledo y secretario provincial del PSOE. EFE

“Quienes tienen miedo a hablar de personas es difícil que se conviertan en líderes; necesitamos un líder con ideas y no un portavoz de las ideas de todo el partido”. Emiliano García-Page está convencido de que el próximo líder del PSOE no puede ser un mero portavoz de las ideas de los demás, sino que las debe propiciar. "Es líder el que convence con sus ideas y sus propuestas", afirma el alcalde de Toledo, senador y secretario general de los socialista de esa provincia, quien deja claro su máximo interés por el debate de las ideas. García-Page pide a quienes se vayan a presentar como candidatos a la secretaría general del partido que eviten “tomar a los militantes por párvulos”.

“No se le puede decir a gente muy preparada políticamente, como son casi todos nuestros militantes, que lo importante son las ideas y lo de menos los líderes”, sostiene, en declaraciones a EL PAÍS. Sus afirmaciones surgen al hilo de los movimientos que hay en el PSOE, singularmente el protagonizado por un grupo amplio de dirigentes —entre los que hay exministros, como Carme Chacón— que defienden que su iniciativa es solo para hablar de ideas y que posteriormente ya se hablará del liderazgo.

“Necesitamos que quien dé el paso tenga ambición de liderar”, insiste García-Page. A él le llama la atención, en sintonía con muchos socialistas con los que habla estos días, que pasado más de un mes desde la derrota electoral “nadie haya dicho que aspira a liderar el PSOE”. Ese líder, hombre o mujer, tiene que aparecer en menos de cuarenta días: si no aparece, el partido debería “jugar con otros plazos”.

Este dirigente señala que hay que evitar a toda costa que el futuro secretario general “sea elegido por un tercio del partido”. “Eso sería la fractura total del PSOE”. Desde su punto de vista, y tras las conversaciones que ha mantenido con militantes de su federación y de otras, empieza a percibir que sobre el próximo congreso federal —convocado para febrero— se ciernen muy malas expectativas. Primero, por la ausencia de candidatos, para perplejidad de muchos militantes, y después, por la falta de entusiasmo, al menos de momento.

“Tan mala es la atonía como pecar de impaciencia; si el congreso no arroja luz, es decir, no emerge de ahí una figura central, el partido no tiene que improvisar un liderazgo, porque los líderes, si no son evidentes, es que no lo son”, opina el alcalde.

De estas consideraciones, incluida la de que el congreso puede “declarar desierto el liderazgo”, se desprende que el cónclave elegirá con absoluta seguridad un secretario o secretaria general, pero que no tiene que ser necesariamente el candidato a la presidencia del Gobierno. “Aunque creo en la separación radical de la Iglesia y del Estado, a veces el ejemplo de la Iglesia, como institución con poder, ha dado algunas pautas al elegir entre Papas estables alguno de transición”, dice. Pero lo más importante para García-Page es “no salir divididos y rotos” del congreso de Sevilla.

La exministra de Exteriores, Trinidad Jiménez. EFE

Jiménez: "No entiendo el debate"

Este temor a la división y la fractura la expresa también la exministra de Exteriores y diputada Trinidad Jiménez.

“No entiendo el debate que se ha abierto dentro del PSOE. Y no solo no lo entiendo, sino que me ha producido malestar y tristeza”, señala. Ella, que no ha firmado ninguno de los dos manifiestos impulsados estos días por distintos sectores del partido, asegura sentirse “corresponsable de toda la trayectoria y gestión de José Luis Rodríguez Zapatero”, de cuyo equipo forma parte desde hace 12 años, en la oposición y en el Gobierno. Jiménez afirma que ha habido avances en todos los terrenos y que incluso en la gestión de la crisis se ha logrado mantener “la estabilidad” y España no ha sido intervenida.

También subraya los logros en la lucha contra el terrorismo y el fin de la violencia etarra. En suma, llama a sus compañeros a no caer en el derrotismo ni echar por tierra la labor realizada. “Aunque nadie hable de ello, ha sido durante el Gobierno de Zapatero cuando ETA ha puesto fin a la violencia”, destaca.

La derrota electoral ha sido muy grave y, precisamente por la dimensión de la misma, Jiménez pide sensatez, cohesión interna, espíritu constructivo e integrador. “No me gustan las iniciativas llevadas con precipitación y nerviosismo. Eso solo conduce a fracturas que serán difíciles de superar”, argumenta. La exministra pide solvencia, generosidad y lealtad entre los socialistas para que los ciudadanos les respeten. “Si actuamos de otra manera, nadie nos creerá y pensarán, con razón, que estamos en una mera lucha por el poder”. Su última reflexión sigue siendo de elogio a Zapatero: “Quería lo mejor para el PSOE, y nos dio dos victorias en elecciones generales”.