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El mosaico europeo

En Europa, la cartera de Cultura incluye Deporte o medios de comunicación

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El primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho.

Una institución vital y estratégica o un organismo de nivel inferior, casi testimonial: entre estos dos extremos se mueve la existencia de un Ministerio de Cultura en los países que son referencia para España. En Europa, dentro de la cartera de Cultura, es frecuente encontrar además de las competencias esperables (acción cultural en el exterior, protección del patrimonio, promoción del arte), materias como Deporte, Medios de Comunicación o incluso Loterías y Apuestas. Esto es especialmente destacado en el caso de los países nórdicos.

En Francia el Ministerio de Cultura y Comunicación es una institución cuya importancia política y estratégica queda al margen del signo político del partido que ocupe el poder. Nadie cuestiona la defensa de la identidad cultural frente a las embestidas de la órbita anglosajona y la importancia de la influencia de París en el área de la francofonía. Fundado por el general De Gaulle, su titular actual lleva el otro gran apellido de la política francesa: Frédéric Mitterrand. Alemania representa el modelo opuesto: las políticas culturales están muy descentralizadas y dependen de los länder. El único cargo de rango estatal que se asemeja al de un ministro del ramo es el de delegado del Gobierno Federal para la Cultura y los Medios, con atribuciones similares a las de un secretario de Estado.

Una Secretaría de Estado (dependiente de la Presidencia del Gobierno) ejecuta en Portugal la política cultural desde la llegada al poder, este año, del centro-derecha con Pedro Passos Coelho. Su predecesor, el socialista José Sócrates, mantenía el ministerio que se creó en 1983 bajo el Ejecutivo del también socialista Mário Soares. La llegada del centro-derecha en 1985 supone la conversión en una Secretaría de Estado hasta 1995, cuando recupera el rango ministerial (otra vez de la mano de un socialista: António Guterres).

En Italia, pese a los constantes vaivenes en la jefatura del Gobierno, el Ministerio de Bienes y Actividades Culturales ha pervivido desde su creación en los años setenta, si bien esa cartera nació con más vocación técnica que política. El Gabinete de Mario Monti lo mantiene con el independiente Lorenzo Ornaghi al frente. Como un verso suelto funciona el Reino Unido, donde los ministerios reciben el nombre de Secretarías de Estado. La de Cultura, creada por el conservador John Major en 1992, recibe, entre otras atribuciones como Turismo, Ocio y Comunicaciones, la de organizar los Juegos Olímpicos de 2012.