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Siete de cada diez españoles reniegan del euro

La sociedad española apoya la reforma de la UE, según el últimobarómetro del Real Instituto Elcano

Diez años después de que sustituyera a la peseta, casi el 70% de los españoles considera que el euro ha sido poco o nada beneficioso para España, mientras que solo el 28,5% cree que ha sido muy o bastante beneficioso. Así lo revela el último barómetro del Real Instituto Elcano, basado en 1.003 encuestas telefónicas realizadas entre el 23 de noviembre y el 2 de diciembre, inmediatamente después de las pasadas elecciones generales. La valoración de la moneda única europea empeora a medida que se desciende en la escala social: el 33,8% de quienes pertenecen a la clase alta o media-alta piensan que ha sido muy o bastante beneficioso; una opinión que solo comparte el 23,8% de los miembros de la clase media-baja o baja.

La UE sigue siendo la organización internacional mejor valorada, en comparación con la OTAN, el Banco Mundial o el G-8, pero la nota que obtiene (5,7 sobre 10) supone poco más de un aprobado y sigue en línea descendente desde el 7 que rozaba en marzo de 2010. Cuando se pregunta por los culpables de la crisis económica, solo el 4,2% responsabiliza a la UE, mientras que el 22,6% apunta al Gobierno español y el 46,2% a los especuladores de los mercados.

Los españoles son claramente partidarios de la reforma de la UE (55,6%), la reforma del Banco Central Europeo (53,8%), el rescate de países con problemas (49,4%) y la emisión de eurobonos (34,4%), mientras que rechazan la recapitalización de los bancos (37%). A pesar del pesimismo, el 62,6% de los encuestados ve poco o nada probable que España tenga que ser rescatada como Grecia, Irlanda o Portugal, un escenario que el 33,4% contempla como bastante o muy probable. La opinión pública aparece divida ante los gobiernos tecnocráticos instaurados en Grecia o Italia: al 46,7% le parece bien y al 41% mal.

El 76,2% de los encuestados cree que España debe tener un papel más activo en el mundo, frente al 18,8% que opta por el aislacionismo. Las opiniones se dividen entre quienes apuestan por colaborar más con la comunidad internacional (49%) o mirar más por los propios intereses (45%). A la hora de los recortes presupuestarios, el gasto en Defensa y en embajadas y consulados son los que salen peor parados, ya que un tercio de los encuestados aboga por reducirlos. Aun así, la mitad quiere que se mantengan. Las partidas más populares son las de educación y becas, cultura y ayuda al desarrollo, con un clara mayoría (entre el 46 y el 70%) partidaria de aumentarlas.

A pesar de su resistencia a ayudar a los socios europeos con problemas, la canciller alemana, Angela Merkel, es valorada por los españoles: obtiene una nota de 5,9, solo por detrás de Obama (6,3) y por delante del francés Nicolas Sarkozy (5,6) o el británico David Cameron (5,5). El peor valorado entre los líderes internacionales es el ruso Vladimir Putin.

La encuesta revela los temores de buena parte de la sociedad española ante la primavera árabe. El 66% cree que puede acabar en guerras civiles y el 60% prevé un ascenso del islamismo, mientras que solo el 30% espera que mejore el nivel de vida de sus ciudadanos o dé lugar a la instauración de regímenes democráticos.

Las misiones de las Fuerzas Armadas en el exterior reciben el respaldo de la opinión pública, aunque la más cuestionada es la de Afganistán, con un 47% a favor y un 42% en contra. La intervención en Libia, ya concluida, recibe el apoyo del 45% de los españoles. Sin embargo, la mayoría (51,6%) rechaza participar en una eventual misión en Siria, pese a que el 48,9% cree que la comunidad internacional debería intervenir en dicho país. También resulta paradójico que el 77,8% crea que el objetivo del programa nuclear iraní sea tener la bomba atómica, pero solo el 8% apoye el uso de la fuerza para impedirlo. Ello se debe, tal vez, a la percepción que los españoles tienen de los riesgos para su seguridad. La crisis financiera internacional y el calentamiento global son la principal amenaza para la mitad de los encuestados, mientras que solo 31% cita el programa nuclear iraní entre las más graves. La preocupación por el terrorismo internacional ha caído del 70% de 2003-04 a solo el 27,6%.

Los españoles no esperan que el cambio de Gobierno suponga una mejora en el papel internacional de España. La mayoría cree que la influencia de España en la UE o las relaciones con EE UU seguirán igual y solo confían en mejorar el trato con Alemania. Europa, EE UU y América Latina, por este orden, son las áreas geográficas en las que, según los encuestados, debe volcarse la diplomacia española. Una de las últimas decisiones de Zapatero en materia de política exterior, la instalación en la base de Rota (Cádiz) del escudo antimisiles de la OTAN, recibe un suspenso: el 36,7% la rechaza, frente al 33,6% que la aprueba. Entre los votantes del PSOE el rechazo llega al 41,1% y se reduce al 30,5% entre los del PP.

La gastronomía es, para los encuestados, el ámbito de la cultura donde los españoles tienen mayor creatividad. Le siguen la literatura, la arquitectura y la moda. El farolillo rojo es el cine.

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