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las conversaciones secretas con eta / 2

ETA a Zapatero: “Barajas fue un accidente”

El Ejecutivo se negó a dialogar si la banda no anunciaba el fin y condenaba el atentado

Los terroristas enviaron una carta al presidente para reanudar el diálogo

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El atentado de Barajas deja malherida la negociación. El féretro con el cadáver del ecuatoriano Carlos Alonso Palate, uno de los dos fallecidos en el atentado de ETA contra la T-4 de Barajas, el 30 de diciembre de 2006, fue trasladado en un avión de la Fuerza Aérea Española a Ecuador y velado por sus familiares en la localidad de Picaihua. EFE

El atentado en el aparcamiento de la T-4 de Barajas hizo añicos el proceso para el fin del terrorismo. El diálogo entre los representantes de la banda y los enviados del Gobierno quedó interrumpido por la bomba del aeropuerto aunque unos meses más tarde se reanudó en secreto. Jesús Eguiguren, el dirigente socialista vasco que impulsó el proceso mucho antes de que arrancara, lo rememora así en el libro ETA, las claves de la paz (Editorial Aguilar):

Otegi me dijo que el atentado no significaba la ruptura”

» La advertencia de Thierry. Eguiguren y Otegi, líder de Batasuna ahora encarcelado, se reunieron pocos minutos después de producirse el atentado de Batajas (30 de diciembre de 2006). Eguiguren recuerda a un Arnaldo Otegi muy nervioso. “Me dijo que el atentado no significaba la ruptura. Como era muy temprano aún no se conocía la existencia de víctimas y Otegi confiaba en que no las hubiera. Para mí el proceso se había acabado. Culminaba la sensación que tenía de que todo iba mal, de que ya se había roto la hoja de ruta. Aunque no pensé que la advertencia que me hizo Thierry en Ginebra tuviera el alcance que tuvo: una bomba en la T-4 de Barajas”.

» El error de Zapatero un día antes del atentado. El presidente del Gobierno vaticinó el 29 de diciembre de 2006, en su habitual conferencia de prensa para hacer balance del ejercicio, que en relación con el proceso abierto para el fin del terrorismo, el próximo año se estaría mejor. Solo un día después de su presagio, ETA destrozó la credibilidad del Gobierno con la bomba de Barajas, que causó dos muertos.

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El libro 'ETA, las claves de la paz. Confesiones del negociador', de Jesús Eguiguren y Luis R. Aizpeolea, editado por Aguilar, sale a la venta el libro electrónico el 7 de diciembre y la edición impresa, el 14.

¿Qué pudo inducir al presidente a cometer aquel error de interpretación solo horas antes de la explosión? Eguiguren afirma que no había hablado con él, pero colige que el error puede provenir de “las distintas interpretaciones que le transmitieron y del hecho de que el Centro de Diálogo Humanitario Henri Dunant había anunciado una convocatoria para continuar las conversaciones en enero”.

Eguiguren habló después del atentado con Rubalcaba y este le transmitió que no había “nada que hacer” con el proceso.

» ETA pide por carta reabrir el proceso y considera un “accidente” lo ocurrido en Barajas. ETA envió una nueva carta a Zapatero en febrero de 2007 en la que le comunicaba que mantenía el alto el fuego y expresaba su disposición a retomar el proceso de final dialogado del terrorismo por considerar un “accidente” el asesinato de los ciudadanos ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. El 18 de febrero, Zapatero respondió públicamente a ETA en un mitin del PSE en Vitoria. Dijo que solo era posible retomar el diálogo si ETA se comprometía a abandonar las armas. Fue el mismo mensaje que devolvió a ETA, a través del Centro Henri Dunant.

» Nuevos contactos tras el atentado. Tras la carta de ETA, se restablecieron los contactos con el Gobierno, aunque este lo negó durante mucho tiempo. Los primeros encuentros se celebraron los días 30 y 31 de marzo, a los que acudió, en solitario, el abogado José Manuel Gómez Benítez, para garantizar una mayor discreción, dado que el Ejecutivo, oficialmente, había dado por roto el proceso. Por parte de ETA solo acudió el jefe político de la banda, Javier López Peña, Thierry. Este contacto y otro posterior, celebrado el 1 de mayo, con los mismos protagonistas, no sirvieron para nada.

Rubalcaba le trasladó a Eguiguren que no había nada que hacer con el proceso

Thierry, además de recordar que la izquierda abertzale no iba a poder concurrir a las próximas elecciones municipales por encontrarse en la ilegalidad, insistió en la necesidad de fijar una estrategia común y que la mesa política cerrara un acuerdo. Gómez Benítez tenía un mandato muy concreto: trasladar a ETA que la única posibilidad que había de retomar el proceso era que la banda condenara el atentado de la T-4 y se comprometiera a no cometer ninguno más, es decir, que anunciara el cese definitivo del terrorismo.

Esa dinámica de permanente discrepancia continuó en los siguientes contactos, al menos cuatro, hasta el 16 de mayo, donde a iniciativa del Centro Henry Dunant se celebró una intentona que resultó infructuosa.

» Tabla reivindicativa de los terroristas. Justificar la ruptura. Al finalizar la reunión, el Centro ofreció a ETA presentar su propuesta, que en realidad era, según Eguiguren, un manifiesto con las conclusiones en que trataban de justificar su posición de ruptura:

a) ETA denuncia las mentiras ante los observadores.

b) ETA dice que no ha amenazado con la ruptura.

c) ETA denuncia la falta de voluntad del Gobierno, que lo único que quiere es dilatar el proceso.

d) La mesa política no ha querido afrontar la resolución del conflicto.

e) ETA pone a disposición de los observadores las actas de las reuniones.

f) El Gobierno hace como Hitler con los judíos, los culpa a ellos de su propia eliminación y les impide presentarse a las elecciones.

g) El Gobierno no aporta nada al proceso.

ETA consideró insuficiente la última propuesta escrita del Gobierno

h) ETA plantea que la representación del Gobierno presente una respuesta sobre alto el fuego por escrito.

Los representantes del Gobierno respondieron que no podían hablar de un punto concreto porque ETA lo condicionaba todo al acuerdo político, y que lo que proponían no se ajustaba al planteamiento inicial del proceso. El Centro Henri Dunant interrumpió la reunión para presentar una conclusión general.

» Ruptura definitiva del proceso. 21 de mayo. Respondiendo a la convocatoria, la reunión del 21 de mayo tuvo lugar, pero para entonces las posturas eran irreconciliables. Los representantes del Gobierno dijeron que no tenían nada nuevo que ofrecer y que exigían una autocrítica pública a ETA por el atentado de Barajas, unida al compromiso de que no se producirían más.

“Para que no hubiera dudas les presentamos por escrito lo que habíamos hablado. ETA contestó que eso era insuficiente”, explica Eguiguren. El Centro concluyó que era inútil seguir hablando. Se había formalizado la ruptura. La representación de ETA salió de estampida por razones de seguridad.