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PNV

Urkullu saca rédito del envite de Rajoy sobre Navarra

“Es el mayor exponente de que hay un conflicto político”, dice el líder del PNV

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Iñigo Urkullu, durante su mitin de ayer en Bermeo. EFE

Mariano Rajoy le ha dado en bandeja al PNV munición para que pueda exhibir su perfil más soberanista y el líder peneuvista, Iñigo Urkullu, no la desaprovechó ayer. La alusión hecha el sábado por el candidato popular en Pamplona a la posibilidad de derogar la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución, puerta de entrada a una hipotética incorporación de Navarra a Euskadi, fue recibida por Urkullu como “el mayor exponente de la existencia de un conflicto político” vasco.

Urkullu, verdadero protagonista de la campaña de su partido, en la que se está volcando a fondo, marca el acento en presentar a su partido como buen gestor. Por un lado, confronta al Gobierno de Patxi López —al que sitúa siempre en comandita con sus socios del PP— con los últimos malos datos económicos de Euskadi, y ayer lo repitió de nuevo. Por otro, golpea en uno de los flancos débiles de Bildu: su bisoñez en la gestión. Pero el PNV no puede perder de vista que el próximo domingo se va a jugar en las urnas con Amaiur la hegemonía en la familia nacionalista.

Dentro de esa pugna particular, Urkullu utilizó ayer dos cartas, menos de 24 horas después de que la coalición soberanista llevase más de 12.000 personas al velódromo donostiarra en el que va a ser el mayor mitin de esta campaña en Euskadi. El marco fue un acto en Bermeo, en pleno corazón nacionalista de Bizkaia, localidad que Bildu le arrebató al PNV en las municipales del pasado mes de mayo.

Urkullu cree que el PP muestra “muy  poca confianza en el proyecto de España”

Con la “actitud antidemocrática” de Rajoy como pie, Urkullu recalcó que Navarra será lo que sus ciudadanos quieran. “No se pueden poner puertas al campo. No se pueden legislar los sentimientos de pertenencia”, enfatizó. A su entender, las palabras del líder popular reflejan tanto “pánico a la voluntad de la sociedad” como, sobre todo, “muy poca confianza hacia ese proyecto que se llama España”. Antes había recordado que el PNV tiene un “proyecto de nación en la cabeza”, su propuesta de nuevo estatus político para Euskadi en el horizonte de 2015. Ese proyecto, recalcó, quiere cimentarse en el acuerdo de las instituciones y el apoyo de la sociedad, por lo que lo contrapuso al “electoralismo” de ETA, que ha tenido que salir “al rescate de Amaiur” con la amplia entrevista a dos encapuchados que Gara publicó el viernes pasado.

Si Urkullu jugó como primera carta la del corazón soberanita, la segunda fue la de la gestión: afearle a Bildu su “naufragio” en cuanto han caído “cuatro gotas” en Gipuzkoa. Los problemas registrados en esa provincia, y especialmente en algunos barrios donostiarras, por las lluvias de hace dos fines de semana han despertado la mayor indignación ciudadana contra una Administración de Bildu.

“¿Qué se puede esperar de quienes siempre han denigrado la gestión institucional?”, abundó Urkullu, para arremeter después contra “los hipercríticos” de la izquierda abertzale que iban a cambiar el mundo y “ahora utilizan poltronas, pisan moqueta, tienen chofer y coche oficial, llenan las instituciones de asesores”.