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Bauzá crea una delegación del PP en la única isla donde está en la oposición

La izquierda balear reacciona con malestar y recelo ante lo que creen un gasto innecesario

El Gobierno de Baleares de José Ramón Bauzá ha decidido, por sorpresa, crear una delegación del ejecutivo en la menor de las Baleares. En la legislatura 2003-2007, el entonces presidente balear Jaume Matas, creó también delegaciones gubernamentales en Menorca que funcionaban en paralelo al Consell de Menorca que entonces estaba gobernado por el PSOE. La isla de Formentera, con Consell propio y diputado autonómico directo en el Parlamento balear, es la única mancha progresista en el mapa uniforme que plasma la mayoría hegemónica del PP de Baleares.

La izquierda balear y la local han reaccionado con malestar y recelo ante lo que consideran representará un gasto innecesario y la multiplicación de la administración en época de crisis. La oposición al Gobierno Bauzá afirma que se trata de una maniobra de “control” del Consell de Formentera, mediante una figura que no consta expresamente en el Estatuto de Autonomía.

Entre los progresistas de Formentera se supone que el PP pretende dar protagonismo a uno de sus líderes insulares ante la poblacición en sus trámites administrativos. Jaume Ferrer, presidente del Consell por dos veces, líder del un grupo de izquierdas y autonomista Gent per Formentera, se enteró por la prensa de la instauración de la embajada del Gobierno de Palma en su isla. Ferrer es parlamentario por Formentera en la asamblea de Baleares pero no tiene posibilidad de intervenir con amplitud porque el PP vetó la creación del grupo mixto con otros parlamentarios de minoría no adscrita.

El consejero balear de Presidencia, Antonio Gómez, fue el encargado del procedimiento de elaboración del decreto de la delegación territorial del Gobierno. Se justifica en “la doble insularidad” y en la necesidad de “coordinación administrativa de las competencias y de los servicios” así como el deseo de «acercar» los trámites a los ciudadanos. Desde Formentera se recuerda al Gobierno balear que se les adeuda diez millones de euros y que se ampara en la austeridad y falta de fondos para no abonarla.