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Derrota estrepitosa, paridad en peligro

El número de diputadas socialistas bajará del 40% si el 20-N se repite el resultado del 22-M Los socialistas pasarían de 169 a 117 escaños

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Si el PSOE repite en las elecciones generales del 20 de noviembre los resultados que obtuvo en las municipales del pasado mayo —ese es su peor escenario, según las encuestas publicadas hasta ahora—, el desequilibrio entre hombres y mujeres en el grupo parlamentario se ensanchará: las diputadas pasarán del 43,2% actual al 37,6%. La bajada de presencia femenina no sería tan grave como temían algunas dirigentes socialistas hace un mes, antes de que se cerraran las candidaturas, aunque sí haría caer su porcentaje por debajo de la cifra del 40% que ha inspirado las políticas de igualdad del Gobierno.

En el mejor escenario para el PSOE, repetir los resultados de 2008 (ninguna encuesta lo prevé), la relación entre sexos quedaría prácticamente igual que ahora, con una ligera mejoría para las mujeres.

La Ley de Igualdad obliga a cumplir el mínimo del 40% en las listas electorales: ninguno de los dos sexos puede estar representado por debajo de esa cifra; tanto en el conjunto de la candidatura como en cada tramo de cinco puestos; pero, aun respetando eso —el PSOE lo ha respetado en sus listas—, el resultado final del grupo parlamentario depende de cómo se ordene la posición de hombres y mujeres en esos tramos, y de cuántos escaños se logren por circunscripción.

Si en una provincia, por ejemplo, el número uno de la lista es una mujer; los números dos, tres y cuatro, hombres; y el quinto otra mujer, la ley se cumple. Pero, si al final se obtienen allí cuatro escaños, habrá una mujer (25%) y tres hombres.

EL PAÍS ha aplicado los resultados obtenidos por el PSOE en las elecciones municipales de mayo a las candidaturas aprobadas hace unos días para las generales. La conclusión es que los socialistas pasarían de los 169 escaños actuales a 117 y, en ese desplome, las mujeres saldrían peor paradas que los hombres: las 73 diputadas se quedarían en 44 (casi un 40% menos); los 96 diputados pasarían a 73 (un 27% menos).

La mayor sangría electoral se daría en el País Vasco (donde todo el panorama electoral fue trastornado en mayo por la irrupción de Bildu y su inesperado éxito): el PSOE perdería allí seis de sus nueve diputados (todas las mujeres y la mitad de los hombres). En Andalucía, los 46 escaños obtenidos hace cuatro años se quedarían en 24 (una caída de casi el 50%); y en Cataluña se pasaría de 25 a 15 diputados (40% menos), siempre según esa estimación.

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Las mujeres socialistas que más perderían serían las andaluzas, vascas y castellano-leonesas (entre estas últimas, de los cuatro escaños femeninos actuales solo repetiría uno).

Únicamente en cinco de las 17 comunidades autónomas ese eventual descalabro socialista afectaría más a los diputados que a las diputadas: Cataluña, Madrid, Canarias, Cantabria y Asturias. Hay, incluso, tres regiones donde el PSOE solo perdería hombres entre sus parlamentarios al Congreso: Asturias, Canarias y Cantabria. Pero hay también casi un tercio del territorio —seis de las 17 comunidades— donde solo perdería diputadas: Aragón, Baleares, Castilla y León, Murcia, Navarra y La Rioja.

Castilla-La Mancha y Extremadura quedarían como los graneros solitarios de los socialistas: allí el PSOE mantendría exactamente el mismo número de escaños que ahora (nueve en la primera, cinco en la segunda). Y el mismo equilibrio entre diputados y diputadas.

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