Zapatero, nueve años de desfiles

De la sentada al paso de la bandera de Estados Unidos a los tradicionales abucheos

Zapatero, en una tensa conversación con Gallardón en el desfile del 12 de octubre de 2010.
Zapatero, en una tensa conversación con Gallardón en el desfile del 12 de octubre de 2010.CRISTÓBAL MANUEL

De la sentada de Zapatero al paso de la bandera de Estados Unidos a las ya clásicas pitadas contra el presidente del Ejecutivo, el desfile militar del 12 de octubre se ha convertido en un termómetro del Gobierno de Zapatero, que comenzó con un fuerte desencuentro con EE UU, por la retirada de las tropas españolas de Irak, y concluye en máxima sintonía con Washington, con el despliegue en la base de Rota de 1.100 militares estadounidenses y cuatro destructores como parte del escudo antimisiles de la OTAN.

2003: Zapatero y la bandera de EE UU

El último desfile de la Fiesta Nacional que José Luis Rodríguez Zapatero pasó en la oposición fue un presagio de la política exterior en su primera legislatura, marcada por las desavenencias con EE UU por la retirada de las tropas de Irak. Zapatero permaneció sentado al paso de la bandera estadounidense como muestra de su rechazo a que el PP convirtiera “una fiesta de todos los españoles” en un acto para justificar la guerra de Irak, una actitud que los populares interpretaron como un desprecio del líder socialista al pueblo estadounidense.

2004: Ausencia de EE UU y pelea en el PP

La frialdad de las relaciones entre EE UU y España tras la retirada del contingente español en Irak, que Zapatero anunció el 18 de abril de 2004, tan solo un día después de que fuera investido presidente del Gobierno, quedó patente en el desfile de la Fiesta Nacional. El entonces embajador de EE UU, George Argyros, no acudió ni al desfile de las Fuerzas Armadas ni a la recepción que los Reyes ofrecieron en el Palacio Real. La excusa esgrimida no dejaba lugar a dudas: “Problemas de transporte”, a pesar de que el embajador se encontraba en España.

El 12 de octubre de 2004 también estuvo impregnado del malestar en el PP por la derrota sufrida en las elecciones generales del 14 de marzo de aquel año. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y el entonces secretario general del PP, Ángel Acebes, se enzarzaron en una tensa conversación a la vista de todos los invitados en la recepción del Palacio Real por la disputa de poder del partido en Madrid. El número dos de Gallardón, Manuel Cobo, había presentado una lista alternativa a la de Esperanza Aguirre, lo que, según Acebes, perjudicaba al partido.

2005: Primera gran pitada y Estatuto catalán

En pleno debate sobre la reforma del Estatuto catalán, las espinas levantadas por la definición de Cataluña como nación se dejaron ver en la Fiesta Nacional. Un centenar de personas situadas en una tribuna de invitados –habitualmente destinada a los familiares de militares- abucheó a Zapatero, una pitada que se ha convertido “en un clásico”, en palabras del presidente, durante los desfiles del 12 de octubre. El presidente del Gobierno trató de desvincular el alboroto de la polémica por el Estatuto de Cataluña y manifestó su “respeto a la libertad de expresión”. En este año, regresó al desfile el nuevo embajador de EE UU, Eduardo Aguirre.

2006: La tregua de ETA

Las conversaciones del Gobierno con ETA, tras el “alto el fuego permanente” que la banda terrorista había anunciado el 22 de marzo de aquel año, eran una de las principales preocupaciones de Zapatero. En la Fiesta Nacional, el presidente sugirió a Batasuna, ilegalizada por el Tribunal Supremo, que su legalización no acarrearía problemas si se registraba como una nueva formación política, con nuevos estatutos y nuevos objetivos, un paso fundamental para que participara en la mesa política sobre el futuro de Euskadi que pretendían crear nacionalistas y socialistas vascos. Batasuna temía volver a ser ilegalizada si se sometía a la Ley de Partidos. De nuevo, no faltaron los abucheos a Zapatero.

2007: A seis meses de las elecciones generales

Las elecciones generales, que se celebrarían el 9 de marzo de 2008, estaban cerca. Aunque la pitada, que en aquella ocasión los organizadores se esmeraron por minimizar, era ya un clásico, el 12 de octubre de 2007 sorprendió por lo inapropiado del momento, durante el homenaje a los soldados muertos. Incluso los militares que no eran afines al Gobierno mostraron su malestar. El líder de los populares, Mariano Rajoy, no reprochó los abucheos, tan solo se limitó a decir que ni lo hizo ni lo hubiera hecho.

Rajoy sí aprovechó la Fiesta Nacional para difundir un vídeo en el que llamaba a la población a mostrar la bandera española ante la incapacidad de Zapatero de defender los símbolos nacionales. El PP quería amplificar así el debate surgido en torno a la quema de imágenes del Rey que habían protagonizado días anteriores sectores próximos a la izquierda independentista catalana, un debate que Zapatero calificó de “uno de los más artificiales de los últimos años”.

2008: El año en que estalló la crisis

Con la segunda legislatura de Zapatero apenas iniciada y con Lehman Brothers ya en bancarrota, el rey Juan Carlos llamó a “hacer un frente común y trabajar” para superar la crisis económica. El Rey apelaba así la colaboración entre Zapatero y Rajoy para abordar la crisis a la que se empezaba a enfrentar España.

2009: El desfile de los recortes y la presencia vasca

El alarde de medios militares en que suele convertirse la Fiesta Nacional, no fue tal en 2009. La crisis empezaba a apretar y el Gobierno optó por la austeridad y por un desfile más corto y menos voluminoso. Donde no hubo recortes fue en la intensidad de los abucheos. “Es el rito de todos los años”, protestó Zapatero que, si en 2005, los consideró “libertad de expresión”, cuatro años más tarde los tildó de “falta de respeto”, porque no se producían en un acto de Gobierno, sino en un acto de Estado.

Otra de las novedades de 2009 fue la presencia por primera vez, de un representante del Gobierno vasco –el consejero de Interior, Rodolfo Ares-, en el desfile del 12 de octubre tras el nombramiento del socialista Patxi López como lehendakari.

2010: Enfrentamiento entre Zapatero y Gallardón

El desfile del año pasado tuvo como protagonistas, además de las pitadas a Zapatero, al presidente del Gobierno y al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que discutieron por la financiación de la capital. Mientras que Gallardón reclamaba soluciones para resolver el problema de refinanciación de la deuda, el presidente le reprochó las contradicciones del PP, que pide al mismo tiempo ajustes y más gasto.

2011: Elecciones del 20-N

En el último desfile al que Zapatero acudirá en calidad de presidente del Gobierno, y en el que no podían faltar los tradicionales pitidos, el protagonismo ha recaído en el candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, y del PP, Mariano Rajoy, que charlaron 10 minutos sobre la dura campaña electoral.

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