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CONCILIACIÓN

Las madres también van de maniobras

Militares de Ceuta son obligadas a renunciar a los derechos de la jornada reducida

Tuvieron que participar en ejercicios de tiro en Huelva

Una militar, durante unas maniobras. Ampliar foto
Una militar, durante unas maniobras.

Doce militares del Regimiento de Artillería Mixto de Ceuta y madres de niños menores de 12 años que disfrutan de reducción de jornada para el cuidado de sus hijos han sido obligadas a desplazarse a Huelva y participar en unas maniobras de tiro de su unidad. Su mando ha decidido revocarles temporalmente el derecho a la exoneración de guardias y maniobras que acarrea la jornada reducida alegando falta de personal. El recurso de las madres fue rechazado. Desde el pasado lunes y hasta el jueves estarán en Huelva.

“He tenido que dejar a mi hija de cinco años con una vecina”, cuenta una de ellas, madre soltera y sin pareja. “Otra compañera se plantó el primer día de las maniobras con su niña porque no tenía con quién dejarla. Y la solución que le dieron fue liberar a su novio, militar, de otro ejercicio para atender a la niña, que no es su hija. ¡Con tal de no liberar a la mujer, lo que sea!”, cuenta una afectada, que pide ocultar su nombre por temor a represalias.

He tenido que dejar a mi hija con una vecina", dice una de las afectadas

La situación es consecuencia de la modificación, en febrero de este año, de la orden ministerial de 2006 por la que se aprobaron las normas sobre jornada, horario, permisos, licencias y vacaciones de los militares profesionales. Según la nueva redacción, las mujeres con reducción de jornada quedaban exoneradas de guardias, servicios y maniobras “en su lugar de destino (...) cuando las necesidades del servicio no lo impidan”. El texto añade que esas necesidades, en todo caso, “procurarán atenderse con otros medios y solo en último extremo condicionarán la concesión de la reducción de jornada”.

Según el asesor jurídico que ha dado la razón al mando del regimiento, la exoneración de guardias “solo opera en aquellos casos que se verifiquen en el lugar de destino del militar”. Las afectadas creen que no tiene sentido puesto que cuanto más lejos estén de su lugar de residencia, “más dificultades para conciliar”. “La falta de personal tampoco es motivo suficiente para revocar mis derechos. No hay, en este caso, ninguna circunstancia extraordinaria que justifique que me obliguen a dejar a mi hija con una vecina para venir a unas maniobras que son, efectivamente, precisas para la adecuada instrucción del militar, pero que precisamente por eso no son nada extraordinario, sino una actividad propia de la función militar. En esta somos más de 280 militares. ¿De verdad éramos imprescindibles nosotras 12?”, cuenta una de las afectadas. “Si te pueden revocar el derecho a no participar en guardias y maniobras, entonces no es un derecho. Estás sometida a la arbitrariedad de tu mando”.

Este no es el primer conflicto generado por la modificación de la orden ministerial, que un portavoz de Defensa atribuyó a la necesidad de acabar con algunos abusos. Otras cuatro militares con jornada reducida de la unidad de servicios de la base Cid Campeador, en Castrillo del Val (Burgos) también fueron obligadas a hacer guardias.

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