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El ‘lehendakari’ incide en la apuesta por el autogobierno

Patxi López reivindica el Estatuto en el aniversario del primer Ejecutivo autónomo

Carlos Garaikoetxea, Patxi López y José Antonio Ardanza
Carlos Garaikoetxea, Patxi López y José Antonio Ardanza EFE

La plana mayor del Gobierno vasco y representantes de los principales partidos celebraron ayer en Gernika (Bizkaia) el 75º aniversario del primer Ejecutivo autónomo y su correspondiente Estatuto. Una efeméride que el actual lehendakari, Patxi López, aprovechó para reivindicar el autogobierno como la “casa común” y el espacio de “pactos entre vascos”. Una consideración que ha esgrimido como bandera diferencial frente al nacionalismo desde su llegada a Ajuria Enea. “El autogobierno no consiste en trocear ni acumular competencias sin más, sino que supone una forma diferente de entender la convivencia”, esgrimió en la Casa de Juntas.

López encabezó la celebración de un aniversario que, ajeno a la crispación política reinante en Euskadi, congregó en la histórica villa vizcaína a dos de los exlehendakaris: Carlos Garaikoetxea y José Antonio Ardanza. Juan José Ibarretxe excusó su ausencia por encontrarse en el extranjero. Ante representantes también de Bildu y destacados cargos del PNV, el actual líder del Ejecutivo reconoció que el Estatuto “no dará plena satisfacción a ninguna pretensión identitaria”, pero lo enarboló como “espacio de concordia” y reflejo de la pluralidad política vasca. Por este motivo, garantizó que su Gobierno lo seguirá defendiendo “sin divisiones ni enfrentamientos que fracturen a la sociedad”.

En línea con su discurso de los últimos dos años, López defendió el marco estatutario actual, frente al soberanismo que reclaman los nacionalistas, como “la forma moderna de dar respuesta política a la esencia” de Euskadi. No obstante, lo definió como “heredero” del impulsado por el primer Gobierno autónomo en 1936. “Aquel Estatuto supuso un punto de encuentro nacido del acuerdo entre la convivencia de las diferentes tradiciones políticas vascas. La superación del viejo Estado, de nacionalidad única y anulador de su propia diversidad”, ensalzó.

A caballo entre el centralismo y la independencia, el autogobierno supone para López la fórmula idónea para construir una sociedad abierta que no se caracterice por sus “ciudadanos en serie”, sino por dotarles de un ámbito de convivencia para que puedan mantener “su propia libertad e identidad”. Aprovechó ese punto de su intervención para recalcar que Euskadi vive hoy “asida a la esperanza de un nuevo tiempo de paz para dejar atrás su pasado más terrible: el de la violencia terrorista”. Una frase con la que incidió en el optimismo generalizado sobre la desaparición de ETA.