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El PSOE convoca a todos sus cuadros y diputados la víspera del pleno

El candidato hablará con dirigentes, barones y parlamentarios para cerrar filas

Reunión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE en la sede de Ferraz, en Madrid, el pasado enero. Ampliar foto
Reunión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE en la sede de Ferraz, en Madrid, el pasado enero.

El PSOE vivirá el próximo lunes, un día antes de que el acuerdo de la reforma constitucional se discuta en el pleno del Congreso, una jornada maratoniana de reuniones para cerrar filas. La Ejecutiva Federal del partido, presidida por José Luis Rodríguez Zapatero, se reunirá a las diez de la mañana; a las cinco de la tarde, el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba ha convocado a todos los secretarios generales de las federaciones; y a las ocho se celebrará una reunión extraordinaria del grupo parlamentario, encabezado por José Antonio Alonso. La dirección, los barones territoriales y los 169 diputados del partido discutirán así, la víspera de su debate en la Cámara, el texto pactado con el PP. En todas las reuniones intervendrá, para explicarlo, Rubalcaba.

La reunión del grupo parlamentario estaba prevista para el 13 de septiembre, pero ha sido adelantada después de que varios diputados mostraran en los últimos días su descontento por el fondo de la propuesta de Zapatero —que algunos consideran una renuncia de su ideología ante los mercados— y por las formas —se enteraron cuando el presidente subió al estrado el martes—. Varios de ellos pidieron una reunión del grupo al completo para debatirla; finalmente, podrán hacerlo en las horas previas al pleno.

Antes de ellos se citarán en la calle Ferraz de Madrid, sede del PSOE, los 33 miembros de la dirección del partido con Zapatero, y los 17 barones territoriales con Rubalcaba. Asistirán también José Blanco, vicesecretario general del PSOE, y Marcelino Iglesias, secretario de Organización. El candidato socialista a las generales intervendrá ante la Ejecutiva Federal por la mañana, ante los barones por la tarde y, ya a la caída del sol, se desplazará al Congreso para explicar también el acuerdo ante los 169 diputados del grupo parlamentario, según confirmaron ayer fuentes del partido.

Los portavoces de la oposición que han sondeado esta semana a diputados socialistas aseguran que muchos de ellos están perplejos. “Es un suicidio político para el PSOE, muchos de sus diputados no entienden cómo Zapatero le ha dado tanta munición al PP a tres meses de unas elecciones”, señala Joan Tardà (ERC). “Rubalcaba debe de estar preguntándose por qué ha hecho esto Zapatero, por qué le ha hecho quedar tan mal en la foto”, añade Ana Oramas (Coalición Canaria).

La reunión del grupo del Congreso se adelanta para calmar a los críticos

El malestar en un amplio sector del PSOE, que llevó a varios diputados y veteranos del partido —Alfonso Guerra, Guillermo Fernández Vara, Patxi López, Juan Fernando López Aguilar y Josep Borrell, entre ellos— a mostrar sus dudas, su desconcierto, su incomprensión o su desacuerdo total el pasado miércoles, se aplacó ayer. Aunque aún se oyeron aisladas voces críticas. “Es indecente y una falta de respeto absoluto que los diputados en general y los socialistas en particular nos enteráramos el mismo día del pleno, desde el escaño, de que el presidente quería modificar la Constitución”, protestó el diputado gallego Xavier Carro, que tachó de “trágala” el acuerdo y adelantó que no tomará una decisión sobre su voto hasta el lunes.

Él cree que reformar la Constitución para poner techo a la deuda y el déficit “no es de izquierdas, sino neoliberal”, aunque también opina que Rubalcaba “ha mejorado un poco la propuesta inicial de Zapatero”. Sí tiene clara una cosa: “Si se produce una votación para solicitar un referéndum, yo votaré que sí”.

Antonio Gutiérrez, también diputado del PSOE (sin carné) y exsecretario general de CC OO, que ya avanzó que votaría en contra de la reforma, opinó ayer que el acuerdo alcanzado de madrugada entre PP y PSOE, lejos de mejorar el planteamiento inicial, es aún “peor de lo que cabía esperar”, “un disparate” y una “involución constitucional”. Y subrayó que el día de la votación no debería haber disciplina de voto, porque “para poder pedir corresponsabilidad, hay que pedir una mínima participación que, en este caso, no ha existido”.

El debate sobre si debe o no someterse a referéndum la primera gran reforma de la Constitución recorre las filas socialistas. José Antonio Pérez Tapias, de la corriente Izquierda Socialista, se manifestó ayer: “Rubalcaba ha despejado la situación, pero se equivoca si no apuesta por la democracia real, en este caso, el referéndum. Hay que convencer a Rubalcaba de que con el referéndum ganamos todos”, escribió en su cuenta de Twitter.

El voto del PSC, en el aire

ÁNGELS PIÑOL, Barcelona

La federación nacionalista y el Partit dels Socialistes (PSC) celebrarán sendas reuniones el lunes para aclarar si apuestan o no por la convocatoria de un referéndum para votar la reforma de la Constitución para introducir un déficit máximo.

El expresidente catalán, José Montilla, primer secretario del PSC, ya empezó a fijar su posición al señalar que la reforma no le entusiasma pero que es necesaria. Así, difícilmente los socialistas catalanes se desmarcarán del PSOE y CiU tendrá nueva munición en la campaña electoral contra su principal rival el 20-N.

El líder del PSC en el Parlamento catalán, Joaquim Nadal, opinó que el acuerdo entre PP y PSOE es “mejor del que se había insinuado inicialmente” porque es más genérico y evita fijar limitaciones presupuestarias precisas en la Constitución. Nadal ha apuntado, sin embargo, que los socialistas catalanes no se pueden pronunciar taxativamente hasta saber “el detalle total del acuerdo y de la negociación con los otros partidos”.

En cualquier caso, Nadal calificó de insólita y muy rápida la reforma emprendida por PSOE y PP, y, pese a que ha comprendido las circunstancias que les han llevado a tomar la decisión, ha avisado de que el método para controlar el déficit se hubiera podido establecer “perfectamente” al margen de la Ley Fundamental.

 

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