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Los ‘kikos’ exhiben músculo neocón

El movimiento ultraconservador Camino Neocatecumenal reúne en Madrid 140.000 seguidores

Argüello, que dirige un ejército de 1,5 millones de personas, quiere ahora evangelizar China

Francisco José Gómez Argüello, alias Kiko, es lo más parecido que tiene España a un telepredicador del Tea Party. Como los pastores norteamericanos, es tremendista, apocalíptico y sazona su discurso con el miedo. Sus palabras alertan del riesgo de una sociedad en crisis de valores, secularizada, y atenazada por el pecado. Argüello tiene 71 años y tablas de actor. Lo demostró este lunes en la plaza de Cibeles de Madrid ante 140.000 seguidores de su Camino Neocatecumenal, el movimiento que fundó hace más de tres décadas y que se ha transmutado, desde que Juan Pablo II lo reconociera en 1990, en una influyente legión religiosa, situada a la derecha de Dios.

La organización monta desde 1989 un encuentro vocacional, que es como se llama la ceremonia para captar sacerdotes (ahora tienen 3.000), al día siguiente de los encuentros multitudinarios con el Papa. La de este lunes debía celebrarse en el Aeródromo de Cuatro Vientos, pero Defensa la desautorizó porque no formaba parte de la Jornada Mundial de la Juventud. Sin embargo, la presencia en pleno de la jerarquía católica, encabezada por el jefe de los obispos españoles, Antonio María Rouco Varela, convirtió el acto en un anexo del evento papal. Junto al arzobispo de Madrid, 70 prelados y siete cardenales participaron en la ceremonia. El obispo de San Sebastián, el conservador José Ignacio Munilla, o el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, dieron la bienvenida a los asistentes, aunque este último se llevó un pequeño abucheo cuando habló en catalán.

“Tenéis que manteneros firmes en la fe”, advirtió Rouco Varela, que exaltó el dolor como un puente hacia Díos. “Por el dolor se encuentra el camino de la salvación”, dijo entre aplausos y un calor de aplomo.

El objetivo, Asia

Argüello se fijó como objetivo captar 20.000 sacerdotes para China. “Asía es nuestro objetivo”, y se definió como amigo de Benedicto XVI desde 1974. “Él [Joseph Ratzinguer] nos ayudó a difundir el Camino, cuando nadie nos conocía”, recordó el líder del movimiento, que viajó a Alemania para transmitirle al Papa la necesidad de extender el Camino Neocatecumenal por toda Europa. Antes, según reza su biografía oficial, convivió en el suburbio madrileño de Palomeras Altas con toxicómanos y prostitutas.

Los participantes del acto asistieron durante 20 minutos a la interpretación de El Sufrimiento de los inocentes, una sinfonía compuesta por el propio Argüello, que el Camino la estrenó en Israel, Roma o París. "La oruquesta está dirigida por un miembro del Camino que además tiene cuatro hijos", advirtió Kiko.

Elocuente, carismático, magnético, vestido de elegante oscuro, Argüello instó a sus seguidores a “amar al enemigo”. En una dialéctica ajena a los grises, alertó del riesgo de desviarse del camino, el suyo. “El resto es un engaño del demonio, la mentira”.

Menos contundente, Miguel Peñalver, de 18 años, rebajaba desde el público las palabras de su líder. “Somos gente normal, te lo juro”.