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Zapatero pide a su equipo que insista en que no habrá adelanto electoral

La cúpula socialista se vuelca en difundir la necesidad de estabilidad política

Incluso aunque el Gobierno no tuviera apoyos parlamentarios para sacar adelante los Presupuestos de 2012, lo que se sabrá antes de que termine septiembre, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero tiene decidido agotar la legislatura. Este argumento extremo fue utilizado ayer por la cúpula socialista para tratar de convencer de que la culminación del mandato de Zapatero es la “única” hipótesis que baraja el jefe del Ejecutivo. Así se lo hizo saber ayer a su equipo de colaboradores más cercano en el Gobierno y en el PSOE. Y, sobre todo, les pidió que lo difundieran de inmediato.

Del “no adelanto electoral” se habló en extenso en la reunión conocida como maitines, a primera hora de la mañana en el palacio de la Moncloa y, después, ya sin el presidente, en la sede del PSOE, en la comisión permanente de la ejecutiva federal. Las informaciones de EL PAÍS y de otros medios sobre el debate en muchos sectores socialistas en torno a un posible adelanto electoral motivaron la exigencia del presidente de que se zanjara de inmediato, ya que a la inestabilidad económica no se le debe añadir la inestabilidad política, según traducción de conocedores de lo tratado en la reunión.

Es más, tanto el presidente como el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el número dos del PSOE, José Blanco, no ocultaron su enojo porque trascendiera este debate y advirtieron de que es enormemente perjudicial para los intereses de España en un momento, otra vez, en el que el país está en el punto de mira de los mercados por el efecto contagio de Grecia. “Con toda rotundidad el Gobierno tiene la voluntad, el deseo y el objetivo de celebrar las elecciones en la primavera de 2012”, proclamó el secretario de Organización, Marcelino Iglesias, presente en las reuniones de La Moncloa y de Ferraz.

Lo cierto es que de nuevo la preocupación se ha instalado en el Gobierno al considerar que los peligros que se ciernen sobre España —“que no están justificados”, según fuentes de la dirección socialista— no se disipan. “Queremos transmitir a los acreedores, a los mercados, a los socios europeos, la garantía de que el Gobierno de España tiene fuerza suficiente para continuar con las reformas; España es un país serio que cumple con sus compromisos”. Un adelanto electoral supondría “paralizar la recuperación”, insistió Iglesias.

Solo Barreda

Enseguida cundió la indicación y solo el todavía presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, dijo en alto que sería conveniente el adelanto electoral. Ayer se quedó solo en el terreno de las declaraciones públicas, frente a otras voces que transmitieron lo contrario. Además de Iglesias y Blanco, abogó por la continuidad de la legislatura el comisario europeo Joaquín Almunia, y como siempre en situaciones difíciles para el Gobierno y el PSOE, se escuchó la voz del expresidente Felipe González.

“Para España es conveniente que no se adelanten las elecciones; no digo que es conveniente para mi partido, digo para España”, diferenció González.

Como colofón, Blanco sentenció en Santander, junto al presidente del BBVA, Francisco González, que lo peor para España sería la parálisis.

Tanto González como Blanco criticaron que se cuestionen las cuentas públicas. “España no es un país de chichinabo. Es un país serio que tiene instituciones de control presupuestario incuestionables”, dijo el ministro.

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