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La nueva batalla de un “partido raro”

El partido de Rosa Díez aspira a obtener representación en media docena de parlamentos autonómicos y ayuntamientos

UPyD se vuelca en Madrid, donde dice contar con un “perfil social” afín y por su peso nacional

Rosa Díez, junto al actor Toni Cantó (izquierda) y el escritor Álvaro Pombo (derecha), en un mitin en Madrid. Ampliar foto
Rosa Díez, junto al actor Toni Cantó (izquierda) y el escritor Álvaro Pombo (derecha), en un mitin en Madrid. EFE

El partido de Rosa Díez, como se conoce a Unión Progreso y Democracia por ser la expolítica socialista y portavoz nacional de la formación su personaje más popular, va a por todas. Presentará candidatos en las 13 comunidades que celebran elecciones, en todas las capitales de provincia y en otros 280 municipios. Su principal objetivo es Madrid. Su baza, presentarse como alternativa. “Somos un partido raro”, admite Rosa Díez, quien de inmediato explica que esta condición se la da el tener una formación hecha de gente corriente.

Según los últimos sondeos y la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la estimación de voto para UPyD ronda el 3%.  Pero sus dirigentes argumentan que tanto en las generales como en las europeas, obtuvieron el doble del respaldo pronosticado por el CIS. Tampoco quieren darle mucha importancia. “No vamos a ser el partido más votado, pero sí el mejor votado”, afirma el escritor Fernando Iwasaki.

No vamos a ser el partido más votado, pero sí el mejor votado

Fernando Iwasaki, escritor

Rosa Díez prefiere destacar el dato de valoración de líderes de las encuestas. “El 80% de los ciudadanos dicen que no se fían ni de uno ni de otro”, afirma en relación a los dirigentes de los dos partidos mayoritarios, PSOE e IU.

El responsable de Acción Política de UPyD, Carlos Martínez Gorriarán, da por seguro tener representantes en Madrid, Asturias, Castilla y León, Aragón, Murcia y Baleares. “Y hay algunas comunidades en las que no entraremos porque la ley electoral lo hace imposible”, añade Martínez Gorriarán.

La apuesta clave es entrar en algún Ayuntamiento o Parlamento autonómico de peso para tener presencia pública. La opción más clara parece ser el Consistorio de Madrid, donde se presentan por primera vez y esperan obtener tres ediles. “Madrid es donde encontramos un perfil social más UPyD y además tiene mucho peso en la política nacional”, comenta el responsable de Acción social.

"Las encuestas lo que dicen es que el 80% de los ciudadanos no se fían de los dirigentes de los partidos mayoritarios", afirma Rosa Díez

Pero los dirigentes de UPyD no quieren limitar su incorporación institucional a la representatividad. Martínez sitúa en los gobiernos locales y autonómicos el mayor germen de corrupción y cree que son claves para “regenerar el sistema”. “Nuestra propuesta no es táctica, sino estratégica”, comenta.

Tampoco aspiran a ser un partido bisagra, aunque podrían llegar a serlo en algunas instituciones donde se esperan resultados muy ajustados. En cualquier caso, en su discurso electoral afirman que no pactarán.

Pese a que estas elecciones son cruciales para que UPyD se consolide en el espectro electoral, Martínez Gorriarán advierte que un mal resultado “no sería una catástrofe”. También rechaza que supusiera el fin de la “burbuja” del partido de Rosa Díez, término que rechaza: “La aparición de nuevos partidos es una tendencia europea, es un proceso de cambio. Los partidos tradicionales aburren y cansan. Y nosotros surgimos en este contexto. No hay burbuja”.

“No queremos votos en contra”

Rosa Díez está centrando su campaña en los descontentos de todos los ámbitos, aunque afirma que no quiere “votos en contra”, como denomina a aquellos que pretenden ser de castigo a otra formación. Quieren ser "un grito contra la resignación, el pasotismo y la cobardía", según proclamó Díez en uno de sus primeros grandes mítines en Madrid. Afirma que su formación es “rara” precisamente porque está formada por “gente corriente” que ha pasado de indignarse a involucrarse y “ejercer como ciudadanos”.

Díez cuenta con el apoyo del dramaturgo Albert Boadella, los escritores Álvaro Pombo y Fernando Iwasaki, el actor Toni Cantó y representantes de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, de movimientos prosaharauis y del exilio cubano.

“Somos un partido nacional sin padrinos económicos ni mediáticos, pero esto asegura nuestra independencia”, asegura Díez.