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Columna

Que alguien, quien sea, perdone al portero Andrada

Cómo le gusta a este país un linchamiento cuando se lo ponen en bandeja, sobre todo si el delito ha sido retransmitido y no se apreció premeditación, nocturnidad ni alevosía

Esteban Andrada, portero del Zaragoza, da un puñetazo al capitán del Huesca Jorge Pulido.Veronica Lacasa (EFE)

Vi cómo el portero Andrada recibía la tarjeta roja y salía disparado hacia el rival que la provocó; le pegó un tremendo puñetazo en la cara y luego, tras el golpe, lo vi en medio de la tangana agarrado entre varios. Sentí lástima por él, una pena habitual al ver a alguien fuera de control, llevado y sometido por la ira, perdiendo toda dignidad en medio de la multitud. Con Andrada aún en el césped montando la mundial, pude imaginar su calvario, cuando se hubiese calmado. Debe de ser algo parecido a despertarse de una pesadilla y que te digan que lo que soñaste, sigue pasando. Le pegaste enloquecido a un rival, fuiste sujetado como un animal salvaje, el planeta ha sido testigo de tu colapso mental. De ese estado de excitación colectiva tú eres el culpable evidente y los tribuneros esclavos del calor populista, viendo la masa digital enardecida, pedirán, esto es literal, que no vuelvas a jugar nunca al fútbol.

De hecho hubo un momento, quince minutos después del puñetazo, que varios periodistas deportivos españoles, desbordados de moderación, apoyaban secretamente el relevo en la portería del Zaragoza de Esteban Maximiliano Andrada, Andrada, por Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, Chapo Guzmán. Ah, cómo le gusta a este país un linchamiento cuando se lo ponen en bandeja, sobre todo si el delito ha sido retransmitido y no se apreció premeditación, nocturnidad ni alevosía. Pero hay que aprender a distinguir entre quien comprende que ha hecho una barbaridad, y quien las hace sistemáticamente y con método, sin atisbo de arrepentimiento.

La gente se equivoca, sobre todo a esas pulsaciones y si delante tiene a un ladino que sabe qué cable cortar. Romario, Zidane, Maradona. No sé ya cuántas patadas con los tacos dio Pepe a Casquero: 10 partidos de sanción. Tebas (nunca falla: falla siempre) ya ha dicho que la sanción a Andrada no debería de ser de 12 partidos sino de “varios meses”, aunque a partir de la cuarta semana podría empezar a pasar alguna noche en casa.

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