El señuelo de la prioridad nacional
El PP no sabe ni describir lo que ha firmado y en un rapto de brillantez adelanta que respetará la ley


El Partido Popular y Vox tienen ideas diferentes sobre lo que significa la “prioridad nacional”. Lo que han firmado en Extremadura para uno significa una cosa y para el otro otra distinta. Esto recuerda a las interpretaciones incompatibles de los acuerdos entre el Partido Socialista y Junts o entre el Partido Socialista y Esquerra acerca del control de las fronteras o de la cesión de IRPF a Cataluña. También hace pensar en el pacto entre Harold Godwinson y Guillermo el Conquistador que llevó a la invasión normanda de Inglaterra en 1066.
El acuerdo habla de prioridad nacional, pero de momento es una prioridad autonómica, puesto que se habla de que tengan acceso a viviendas protegidas y alquiler social quienes acrediten un arraigo en Extremadura. Con retórica patriotera, lo que se propone es una barrera entre españoles. No es la única: las hay en algunos territorios en ayudas parecidas; y no digamos donde existe la llamada “lengua propia”. Vox admite que no puede hacer lo que pretende, pero promete que, si alcanza el poder en todo el Estado, solo discriminará a los extranjeros. Si nos votan lo suficiente, podremos excluir a los que de verdad queremos excluir, porque los españoles somos todos hermanos.
El PP no sabe ni describir lo que ha firmado y en un rapto de brillantez adelanta que respetará la ley. El PSOE cree que la discusión le favorece, o eso finge. Y Gabriel Rufián, que para defender la independencia de Cataluña denunciaba que sus primos de Jaén no pagaban por el comedor escolar, considera la propuesta inaceptable.
Es un señuelo y el adjetivo es lo sustantivo: es lo que gusta a Vox aunque no signifique nada, y es lo que descompone a casi todos los demás, porque nos incomoda hablar de lo nacional (salvo para designar las instituciones de algunas autonomías).
Así, los nacionalistas españoles enarbolan una discriminación entre nacionales. Quienes se escandalizan ante este doble rasero conviven con otras formas de exclusión: diferenciamos entre españoles, pero es intolerable excluir a los extranjeros. O sí, depende: Salvador Illa dice que el catalán será requisito para renovar el permiso de residencia. Quienes tengan una visión más ilustrada de la ciudadanía pueden hacer seminarios sobre qué desigualdades entre españoles y no españoles son aceptables, o cuáles son las diferencias entre ciudadanos y residentes. Pero que lo hagan en otra parte.
Si yo fuera latinoamericano, como tantos inmigrantes, y tuviera que mostrar mi arraigo en Extremadura, diría que no es cosa de diez años ni de cinco, sino de 500, porque se remonta hasta Hernán Cortés y Francisco Pizarro.


























































