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Opinión
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El verano de las maletas perdidas

Los problemas en los aeropuertos este verano han disparado las reclamaciones por pérdida de equipaje y los afectados comparten su frustración en las redes

Trabajadores del aeropuerto de Heathrow en Londres junto a maletas apiladas en la terminal 2, el pasado 19 de junio.
Trabajadores del aeropuerto de Heathrow en Londres junto a maletas apiladas en la terminal 2, el pasado 19 de junio.HENRY NICHOLLS (REUTERS)

Perder la maleta es la pesadilla de cualquier viajero. Solo la posibilidad de que suceda ya es motivo de inquietud. Más de un pasajero contiene la respiración ante la cinta transportadora a la espera de que reaparezca el equipaje tras el vuelo. La mayoría de las veces sí aparece, lo que suele generar unos segundos de alivio, pero en ocasiones el miedo se hace realidad. Y este verano está dando muchos motivos para temer lo peor. El caos que se está registrando en algunos aeropuertos, que intentan digerir la vuelta a la normalidad en el turismo tras la pandemia, está provocando también problemas con las maletas, que no aterrizan con sus dueños o se pierden. Muchos afectados vuelcan su enfado en las redes, mientras otros usuarios dan consejos para evitar problemas. Algunos ya hablan del verano de las maletas perdidas.

“En Heathrow han inventado un nuevo juego que consiste en trepar por encima de montañas de maletas para encontrar la tuya”, afirmaba hace unos días un productor de televisión del Reino Unido en un tuit con una ilustrativa foto del tema. “Perdí una de las maletas en un viaje el 22 de junio, hemos puesto una reclamación y aún no sabemos nada”, le respondía días después una pasajera desde Alemania. El principal aeropuerto londinense es uno de los que está teniendo más problemas. Pero también se han visto fotos con cementerios de maletas en Nueva York, Washington, Dublín y Ámsterdam, entre otros.

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A muchos aeropuertos les está costando volver a la vieja normalidad, en especial con los vuelos europeos y que tienen como destino u origen Europa. Falta de personal, aumento inesperadamente alto de la demanda, cancelaciones, retrasos... El tráfico de pasajeros se ha recuperado en junio casi un 90% respecto a 2019, pero las reclamaciones por cancelaciones y retrasos superan los niveles anteriores a la pandemia. Y también las quejas por pérdidas de equipaje, que han aumentado un 30% en Europa respecto al verano de hace tres años, según datos de la aseguradora Mapfre publicados por la agencia Bloomberg. La mayoría de las maletas perdidas se encuentran finalmente, lo que significa que no es necesario un reembolso. Pero el proceso, entre perderlas y recuperarlas, tiene un alto coste. Delta Airlines tuvo que realizar a principios de mes un insólito vuelo desde Londres a Detroit cargado con un millar de maletas perdidas... y ningún pasajero. Las imágenes de los equipajes esperando para embarcar se hicieron virales.

No facturar es la solución más obvia, pero no siempre es posible. La recomendación más novedosa es colocar en la maleta un aparato geolocalizador para saber al menos dónde se halla el equipaje, aunque no siempre sirva de mucho. Por ejemplo, un usuario comenta en Twitter que aterrizó en Arabia Saudí, pero su maleta no iba en la bodega del avión, sino que seguía en el aeropuerto de origen, como bien le informaba su tracker. No obstante, esta detallada información le servía de poco: “Parece que la aerolínea está haciendo lo mínimo para ayudar”.

Mientras esperan a recuperar el equipaje, muchos viajeros muestran en las redes, en el tono más optimista posible, fotos de sus periplos turísticos llevando la única ropa que tienen, o compartiendo el mapa en el que se señala dónde está su maleta, a veces a miles de kilómetros. Y, por supuesto, no faltan los comentarios de tuiteros que intentan minimizar estos “problemas típicos del primer mundo”.

A Dermot Lennon perder la maleta no le pareció, sin embargo, poca cosa. A finales de junio regresó a Dublín tras irse de vacaciones a Australia, pero su equipaje se extravió, según publicó Business Insider. Así que, a principios de julio, tras esperar a recuperar sus cosas sin éxito, compró el billete de avión más barato que encontró (un viaje de ida a Glasgow por 18 euros) para tener acceso a la sala de embarque y al mostrador de reclamaciones de aeropuerto, donde finalmente encontró su maleta. “Era un caos total”, dijo. “Había miles de maletas por todas partes”.

Sobre la firma

Cristina Galindo

Es periodista de la sección de Economía. Ha trabajado anteriormente en Internacional y los suplementos Domingo e Ideas.

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