Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Luces rojas para Biden

Las elecciones a gobernador de Virginia avisan de que los demócratas necesitan presentar resultados pronto

El aspirante republicano Glenn Youngkin, este martes tras conocer los resultados, en Chantilly (Virginia).
El aspirante republicano Glenn Youngkin, este martes tras conocer los resultados, en Chantilly (Virginia).JONATHAN ERNST (Reuters)

El republicano Glenn Youngkin, un empresario sin experiencia en política, se convertirá en el nuevo gobernador del Estado sureño de Virginia tras derrotar al aspirante demócrata, Terry McAuliffe, y ganar el martes por estrecho margen. El Partido Demócrata de Estados Unidos sufre así el primer golpe electoral de la era Biden. Se trata de una elección con claves muy locales pero de la que inevitablemente ambos partidos tratan de sacar lecciones. La victoria de los demócratas en la elección a gobernador de Nueva Jersey no es suficiente para ocultar que no hay en este momento un mensaje claro de optimismo saliendo de Washington. Hay un riesgo real de perder las mayorías en el Congreso, y con ellas cualquier posibilidad de una política verdaderamente trascendente como la prometida por Biden.

El Partido Republicano, muy necesitado también de su propia inyección de optimismo, empieza por fin a vislumbrar cómo convivir con la sombra asfixiante del expresidente Donald Trump. La victoria de Youngkin parece ofrecer un camino a un partido desgarrado por la retórica golpista y paranoica del expresidente que fascina a buena parte de su electorado. El apoyo público de Trump al republicano se produjo en la recta final de campaña y por un comunicado. No han hecho campaña juntos. Youngkin ha logrado así su apoyo, y por tanto los votos que arrastra, sin tener que repetir sus disparates y centrándose en un discurso conservador más clásico. Además, encontró una mina electoral en temas identitarios que el ala izquierdista demócrata ha colocado en el debate nacional, pero que son percibidos como arriesgados en el ámbito local, como la enseñanza del racismo en las escuelas o el recorte de fondos a la policía.

La elección de gobernador de Virginia era una moneda al aire. Explicar la derrota demócrata como un rechazo general a Biden es tan errado como ligar la victoria republicana a la influencia de Trump. Pero aunque Biden no sea la causa del resultado, sí le van a afectar las consecuencias. Virginia vota en un momento de alta tensión para los demócratas. La oposición de dos senadores autodenominados centristas mantiene en el aire un plan legislativo de 1,75 billones de dólares que supone el mayor aumento en gasto social desde los sesenta. Hace una semana, Biden advirtió a sus congresistas: “Las mayorías en la Cámara y el Senado, y mi presidencia, dependen de lo que pase en la próxima semana”. Ese paquete legislativo es justamente la herramienta más poderosa para cortar esta espiral de opinión autodestructiva. Pelosi trataba este jueves de someterlo a votación cuanto antes. En vez de ceder al pesimismo, Virginia puede servir para empujar a los demócratas a aprobar el programa que pactaron, o no podrán mostrar a los votantes un currículo en 2022 que justifique mantener sus mayorías en Washington.

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