Tribuna
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Vicios privados, virtudes públicas

Los indudables servicios que prestó a España y a la democracia eclipsaron algunos comportamientos de Juan Carlos I que hoy producen bochorno. Se equivocó al pensar que sus aciertos harían olvidar sus errores

NICOLÁS AZNÁREZ

Decía Adolfo Suárez que a veces al rey Juan Carlos había que protegerlo de sí mismo. Por lo general, aquellos que lo intentaron acabaron mal. El propio Suárez, tan sensible a la “retórica de la cordialidad”, como dijo Leopoldo Calvo-Sotelo, notó a lo largo de 1980 una creciente frialdad en el trato de quien fuera su amigo y valedor en años muy difíciles, que parecieron unir sus destinos para siempre. Las razones que deterioraron su relación hasta hacer casi imposible la convivencia institucional tienen poco que ver con las que, mucho tiempo después, empujaron a Juan Carlos I a abdicar como rey...

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