Columna
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Treinta siglos

Cuando el rey emérito entró en negocios con los monarcas sauditas fue recibido como un “hermano". Por lo cual se le acompañó el conjunto de regalos y obsequios rituales que hoy le valen un juicio y una desgracia

Juan Carlos I, en una imagen de octubre de 2019.
Juan Carlos I, en una imagen de octubre de 2019.GSLV/GJL / GTRES

En épocas premodernas, cuando los imperios carecían de comunicaciones rápidas, era costumbre negociar mediante escritos sobre tablas de arcilla y con pactos familiares. Así, por ejemplo, gracias a los Archivos de Amarna conocemos las relaciones de los faraones con monarcas hititas, babilonios, sirios, cananeos y micénicos. Cuando llegaban a un acuerdo los reyes se convertían en hermanos, y siempre que se pactaba algo lo acompañaban de regalos fabulosos. Así, el misterioso faraón Amenofis III, llamado Ajenatón, recibió una tablilla de su “hermano” Tushratta, rey de Mitanni, en la que le anuncia...

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