México critica la “apropiación indebida” de diseños mayas en una blusa de la marca china Shein

La Secretaría de Cultura ha enviado una carta a la firma pidiendo explicaciones por la imitación de un huipil confeccionado en 2017 por artesanas yucatecas. La empresa ha retirado la prenda de su catálogo

A la izquierda, el huipil con motivos mayas confeccionado en 2017. A la derecha, la blusa de la marca Shein.
A la izquierda, el huipil con motivos mayas confeccionado en 2017. A la derecha, la blusa de la marca Shein.MEXICOACOLORES/SHEIN

El Gobierno mexicano ha pedido explicaciones a la marca china Shein por el lanzamiento de una blusa “idéntica” a un huipil maya confeccionado en 2017 por artesanas yucatecas. La secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, ha enviado una carta a la firma asiática en la que critica la “apropiación cultural indebida” de una prenda diseñada por Yucachulas, una firma de ropa hecha a mano en el Golfo de México. La acción se suma a otras iniciadas por las autoridades mexicanas contra empresas como Zara, Mango, Levi’s, Oysho, Nike, Rapsodia, Louis Vuitton o Carolina Herrera para proteger la propiedad intelectual de las comunidades indígenas.

La blusa lanzada por Shein imita las flores rojas, amarillas y naranjas, y las hojas verdes de la prenda original; también copia su corte. Es “una pieza idéntica”, dice la Secretaría de Cultura en la carta, “salvo por las orillas del cuello, mangas y el remate de los arcos finales”. “Estos diseños se han transmitido de generación en generación, por lo que son producto de una creatividad colectiva que corresponde al pueblo maya”, se lee. “Estas flores”, continúa el escrito, “no solo representan parte del entorno y la naturaleza, sino que forman parte de su cosmovisión” y su origen “está plenamente documentado”.

La pieza original, un hupil corto, es un tipo de prenda que confeccionan algunas comunidades mayas de los Estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, en el sur del país. Además de ser una expresión de la identidad de quienes las elaboran, estas piezas son una parte importante de su economía. En un comunicado difundido en Facebook, el proyecto Yucachulas ha lamentado que este tipo de imitaciones devalúen el trabajo artesanal. “Lo más denigrante”, dicen, “es el costo al cual las ofrecen al mercado”. “La calidad no es la misma, en eso estamos de acuerdo, pero el costo al cual las dan no es ni la cuarta parte de lo que cuesta realizarlo de manera artesanal”, se lee. La blusa se vendía a 144 pesos mexicanos (casi siete dólares).

La Secretaría de Cultura ha expresado en la misiva su “inconformidad” por la imitación y ha pedido a la marca que explique “con qué fundamentos privatiza una propiedad colectiva” y “cómo su utilización retribuye beneficios a las comunidades creadoras”. Además, las autoridades han invitado a la firma a “desarrollar un trabajo respetuoso con las comunidades” que “no socave la identidad y la economía de los pueblos”. En fin, que “coloque en un plano de igualdad a los creadores indígenas, empresarios y diseñadores”.

Un vocero de Shein ha declarado tras la polémica que la empresa, que tiene presencia en 150 países, “respeta a los diseñadores, los artesanos y la propiedad intelectual”. “No es nuestra intención infringir la propiedad intelectual válida de nadie y no es nuestro modelo de negocio hacerlo”, ha expresado por escrito a EL PAÍS. “Los proveedores de SHEIN están obligados a certificar que sus productos no infringen la propiedad intelectual de terceros”, ha explicado. Si eso sucede, ha asegurado el portavoz, la empresa actúa de forma “inmediata”. En este caso, han retirado la prenda de su catálogo en línea.

La misiva se suma a otras enviadas por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador en el marco de la estrategia Original para “la defensa del patrimonio cultural de las comunidades originarias”. Uno de los más recientes fue el reclamo que la Secretaría de Cultura hizo a la marca estadounidense Levi’s por incorporar en sus vaqueros y chaquetas diseños de artesanas indígenas oaxaqueñas. Antes de eso también habían criticado la copia que hizo Oysho de bolsas diseñadas en San Andrés Larráinzar, en el Estado de Chiapas. O a la colección Resort 2020, de Carolina Herrera, que incluía un largo vestido con bordados de la comunidad de Tenango de Doria, en Hidalgo; en respuesta, los diseñadores alegaron que estaban “intentando poner en valor el magnífico patrimonio cultural”. Una cuestión, la de la separación entre la inspiración y la apropiación cultural, que divide a los expertos.

En enero, México aprobó la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas para “proteger las manifestaciones culturales tradicionales” y establecer las bases “para que los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas definan el uso, disfrute y aprovechamiento de su patrimonio cultural y, en su caso, su utilización por terceros”. La norma establece que solo los afectados pueden comenzar un pleito legal. Es por eso que la Secretaría de Cultura se limita a enviar cartas a las marcas cuando se dan situaciones así, según ha explicado a este periódico una vocera de la dependencia.

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