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Por qué es recomendable una buena rutina de sueño en bebés: beneficios a largo plazo

El sueño estructurado y en la duración adecuada para la edad disminuye el riesgo de obesidad infantil y, por lo tanto, de complicaciones cardiovasculares en los adultos

La manera en la que duermen los bebés durante sus primeros meses de vida resulta una información necesaria para los padres.
La manera en la que duermen los bebés durante sus primeros meses de vida resulta una información necesaria para los padres.Emily Banda (Unsplash)

Sostienen los investigadores que la correspondencia entre sueño y obesidad es estrecha. Son muchos los estudios que han profundizado en esa relación y han puesto de manifiesto cómo los desajustes del ritmo circadiano, aproximadamente 24 horas, pueden ser la causa de las manifestaciones del síndrome metabólico, obesidad, dislipidemia, intolerancia a la glucosa, hipertensión o diabetes mellitus tipo 2, entre otras, en los adultos. En el caso de los recién nacidos parece que también existe correlación entre obesidad y sueño.

Una reciente investigación, publicada en la revista Sleep, sugiere que los bebés que duermen más tiempo y se despiertan menos durante la noche tienen menos riesgo de desarrollar sobrepeso en la infancia. La coautora del estudio, Susan Redline, MD, MPH, médica senior en la División de Sueño y trastornos circadianos del Brigham and Women´s Hospital, el Hospital General de Massachusetts, señala que “encontramos que no solo el sueño nocturno más corto sino también más despertares del sueño se asociaron con una mayor probabilidad de que los bebés tengan sobrepeso en los primeros seis meses de vida”.

En el estudio se evaluaron 298 recién nacidos del Hospital General de Massachusetts, nacidos entre 2016 y 2018. Se monitorearon sus patrones de sueño usando relojes de actigrafía de tobillo, dispositivos que miden los patrones de actividad y descanso durante varios días. Además, extrajeron datos de tres noches en las marcas de uno y seis meses mientras los padres llevaban diarios de sueño, registrando los episodios de sueño y vigilia de sus hijos. También, se midió la altura y el peso de los distintos bebés para determinar su índice de masa corporal, se consideró que tenían sobrepeso aquellos que se encontraban dentro o por encima del percentil 95 en las tablas de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El estudio encontró que solo una hora adicional de sueño disminuye en un 26% el riesgo de sobrepeso de los bebés. Además, aquellos que se despertaron menos durante la noche se enfrentaron a un menor riesgo de aumento excesivo de peso. Estos datos obtenidos en este análisis hacen pensar a los investigadores que dormir más promueve las prácticas de alimentación de rutina y la autorregulación, elementos que pueden reducir comer en exceso. Ante estas conclusiones, Susan Redline aconseja a los padres consultar a sus pediatras sobre las mejores prácticas para promover un sueño saludable, “como mantener horarios de sueño constantes, proporcionar un espacio oscuro y tranquilo para dormir”.

Esta investigación se une así al conjunto de estudios que demuestran la importancia que tienen los estilos de vida en los primeros mil días en la programación metabólica. Rosaura Leis, profesora titular de Pediatría-USC, coordinadora de la Unidad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del Hospital Clínico Universitario de Santiago, presidenta de la Fundación Española de la Nutrición (FEN) y coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), explica que “los mil primeros días de vida comprenden desde la fecundación y el período fetal hasta el segundo año de vida del bebé, y tienen una importante influencia en las enfermedades que va a padecer el niño a corto, medio y largo plazo. En este estudio se observa como el patrón de sueño, la duración, la intensidad, el número de despertares durante los primeros 6 meses se asocian a un menor riesgo de sobrepeso en ese período. Por tanto, un mal patrón de sueño ya en edades tan tempranas parece contribuir al exceso de adiposidad”.

El sueño no es el único componente que influye en el posible riesgo de padecer obesidad durante la infancia, ya que la posibilidad de desarrollar esta enfermedad es “multifactorial”. Aunque, apunta el doctor Gilberto Pérez López, endocrinólogo y pediatra del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y coordinador del grupo de trabajo de obesidad infantil y en la adolescencia de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), “tanto en niños menores de 6 meses o de más edad parece ser un factor determinante. Forma parte de la cronobiología o la cronodisrupción”. Porque, expone este endocrinólogo, “ya un equipo español, liderado por la doctora Marta Garaulet Aza, encontró que el motivo de que el sueño facilite la pérdida de peso o al revés, que la falta de sueño aumente el riesgo de obesidad, es porque el sueño favorece la acción de una proteína que moviliza los depósitos de grasa del organismo”. Por lo tanto, dice el doctor Gilberto Pérez López, “estoy de acuerdo con los hallazgos del estudio: el sueño estructurado y en la duración adecuada para la edad disminuye el riesgo de obesidad infantil y, por consiguiente, las complicaciones cardiovasculares en los adultos”. En cualquier caso, apunta este experto, tal como se describe en la matriz de las causas de la obesidad infantil, “el sueño es una parte importante, pero no siempre es el factor más relevante en todos los casos”.+

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