Takaichi es reelegida primera ministra de Japón tras su victoria histórica en las urnas
La dirigente ultraconservadora recibe un apoyo superior a los dos tercios en la Cámara baja, un respaldo inédito que abre la puerta a reformas legislativas de calado


Tras arrasar en las elecciones legislativas de hace diez días, la política ultraconservadora Sanae Takaichi ha sido formalmente reelegida este miércoles en el Parlamento como primera ministra de Japón. La primera mujer en liderar un Ejecutivo en el archipiélago asiático se reafirma así de nuevo en el cargo, al que había llegado tres meses antes por la renuncia de su predecesor. Con ella, el Partido Liberal Demócrata (PLD) ha obtenido sus mejores resultados desde la posguerra en la Cámara baja o Cámara de Representantes, la de mayor peso político de la Dieta (el Parlamento bicameral nipón).
Takaichi, de 64 años y conocida por sus opiniones agresivas en materia de defensa y seguridad, ha recibido un apoyo abrumador, con 354 votos a favor de los 450 posibles, gracias al respaldo de su formación y el de su actual socio de coalición, el Partido de la Innovación, también escorado a la derecha.
En la Cámara de Consejeros, donde el partido gobernante sigue estando en minoría, necesitó pasar a una segunda vuelta, pero terminó por imponerse por 125 votos contra 65 a Junya Ogawa, líder del principal partido de la oposición, una alianza centrista que fue vapuleada en las urnas.
Takaichi fue investida por primera vez por el Parlamento el pasado octubre, tras la dimisión de su predecesor y compañero de filas, Shigeru Ishiba. Pero no contaba con el respaldo de las urnas. Convocó elecciones apenas tres meses después, en una apuesta arriesgada aunque con el viento a favor de los sondeos de opinión. El resultado estuvo muy por encima de lo esperado.
A partir de ahora comienza la verdadera era Takaichi, una en la que su partido, que ha gobernado Japón de forma casi ininterrumpida desde 1955, ha roto por primera vez la barrera de los dos tercios del hemiciclo. Esto abre la puerta a que plantee incluso cambios constitucionales en materia de defensa, un asunto extremadamente delicado en un país que sufrió el ataque con bombas nucleares por parte de Estados Unidos en 1945 y cuyo pacifismo está consagrado en la ley fundamental.
La primera ministra ha expresado su deseo de poner en marcha esas reformas. Aunque tampoco será sencillo. Cualquier revisión de la ley suprema implica unos requisitos procedimentales elevados, y las propuestas deben obtener el apoyo de dos tercios de los legisladores de ambas cámaras del Parlamento antes de ser sometidas a referéndum nacional.
A nivel interno, deberá hacer frente a la caída vertiginosa de la población y a ese magma de descontento provocado por el alto coste de la vida y unos salarios que no crecen al ritmo de la inflación. Entre sus propuestas de campaña destaca lo que ella ha denominado una política fiscal “responsable pero agresiva”, que implica incremento de gasto público para dar dinamismo a la economía; a la vez, ha prometido suspender el impuesto al consumo de productos alimenticios durante dos años.
Esta mezcla de menos impuestos y mayor gasto fiscal, en un país con una deuda pública estratosférica, ha despertado la incertidumbre en los mercados. Ese será otra de las cuestiones sensibles de su mandato.
A nivel internacional, el asunto más delicado será recalibrar la relación con China, después de haber desatado un rifirrafe diplomático en noviembre por unos comentarios sobre Taiwán que Pekín consideró intolerables. La herida no ha hecho más que agrandarse desde entonces, y la inclinación de Takaichi hacia un incremento de las capacidades militares de Japón, una política validada ahora por los votantes, tampoco agrada en la República Popular.
La nueva primera ministra, que disolvió su Gobierno antes de acudir a las urnas, tenía previsto también anunciar este miércoles la composición del nuevo Gabinete. Se espera una alineación casi idéntica, según la agencia nipona Kyodo.
En un cambio menor, pero relevante, el PLD está valorando nombrar al exministro de Industria Yasutoshi Nishimura, quien estuvo involucrado en un escándalo de fondos ilícitos, como su nuevo jefe de la sede de estrategia electoral, según una fuente familiarizada con el asunto citada por Kyodo.
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