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Los guerreros robots de China, un alarde de poderío tecnológico que va más allá del espectáculo de Año Nuevo

La Gala de la Fiesta de la Primavera escenifica la apuesta estratégica de Pekín por la robótica y la inteligencia artificial en plena rivalidad con Estados Unidos

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China hace una demostración de sus avanzados robots humanoides en la gala de Año Nuevo
Un momento del número de acrobacias entre niños y robots humanoides durante la Gala del Festival de Primavera de la CCTV por el Año Nuevo Lunar chino, el lunes.Foto: CCTV | Vídeo: EPV

En la víspera del Año Nuevo lunar, el pasado lunes por la noche, China aprovechó la Gala de la Fiesta de la Primavera, el programa de televisión más visto del mundo, para desplegar un poderío tecnológico que trasciende el mero espectáculo. El espacio, que siguen cerca de 600 millones de chinos mientras engullen jiaozis en familia, se convirtió en una demostración de los avances más punteros en un momento de creciente rivalidad tecnológica con Estados Unidos.

Hubo de todo: desde una escena cómica con robots humanoides hiperrealistas charlando con una abuelita, para mostrar el potencial de la inteligencia artificial, a una exhibición de kung-fu que conduce a preguntarse por la forma que adoptarán las guerras del futuro.

La actuación del escuadrón de robots humanoides ejecutando movimientos de artes marciales fue probablemente el momento cumbre de la velada. Una muestra de la ambición tecnológica del gigante asiático. Los vídeos son de no creer. Doce maestros hechos de cables y metal golpean con precisión, coordinados y a toda velocidad. Puños, patadas voladoras. Hacen mortales, saltos de tres metros. Se levantan del suelo moviendo las extremidades como un remolino. Manejan espadas, lanzas y nunchakos mientras interactúan con niños humanos, estudiantes de una escuela de artes marciales. Lo hacen posiblemente mejor que los humanos. Nunca fallan. Sobrecoge cuando aparece, al final, un guerrero robot de tamaño aún mayor que el resto. Empuña un sable mientras suena música épica.

Las imágenes han sido cuidadosamente diseñadas para subrayar la pulsión tecnológica de China, parte central de las políticas del Gobierno y un motivo de orgullo nacional: en esta carrera de los robots humanoides, el gigante asiático le saca ventaja a Estados Unidos.

“Las tecnologías que aparecen en la Gala se alinean sistemáticamente con estrategias gubernamentales en curso, desde Made in China 2025 hasta los objetivos de robótica del XIV Plan Quinquenal", explica en un intercambio de mensajes Georg Stieler, director general para Asia y responsable de Robótica y Automatización en la empresa de asesoramiento tecnológico Stieler. “Y las empresas que pisan ese escenario reciben recompensas tangibles en forma de pedidos públicos, atención de inversores y acceso al mercado”.

China es el origen de casi el 90% de los aproximadamente 13.000 robots humanoides vendidos en todo el mundo el año pasado. Va muy por delante de sus rivales estadounidenses, incluido el Optimus de Tesla, según la empresa de investigación Omdia. Morgan Stanley prevé que las ventas de robots humanoides en China se duplicarán hasta alcanzar las 28.000 unidades este año, según datos citados por Reuters.

A un mundo marcado por los desacoplamientos comerciales, los aranceles y las sanciones, se une la crisis demográfica del gigante asiático. La ONU estima que la población china en edad de trabajar caerá más de un 20% (unos 200 millones) de aquí a 2050. Ante este panorama, el Gobierno ha intensificado su apuesta por las industrias que considera esenciales para garantizar su futuro y competitividad frente a Estados Unidos. El próximo plan quinquenal, ya esbozado y cuya aprobación está prevista para marzo, pretende acelerar la “autosuficiencia” en tecnologías de vanguardia, y pide que la nación esté preparada para afrontar posibles “tormentas violentas”.

“El Gobierno confía en que las ganancias de productividad derivadas de la robótica ayuden a compensar las presiones económicas de una sociedad que envejece”, señala Stieler.

Esa preocupación por el envejecimiento y la sustitución de mano de obra también se coló en clave doméstica en el escenario de la gala el lunes por la noche. Fue otro de los momentos más comentados: el sketch Lo favorito de la abuela. La tragicomedia arranca con un joven que se lanza con los brazos abiertos para abrazar a su abuela, pero esta lo frena en seco. Le toma una foto con el móvil y consulta a su asistente virtual: “¿Qué es esta cosa?”. La respuesta retumba por toda la casa: “Es un nieto. Un nieto real”. Él se sorprende por la frialdad con la que lo trata la anciana, quien le reprocha que han pasado 262 días y siete horas desde su última visita.

En plena discusión, la abuela llama a sus “otros nietos”, e irrumpen en la estancia cuatro robots de distintos tamaños, capaces de lavar la ropa, contar chistes y hacer acrobacias. Retan al nieto de carne y hueso a imitarlos, pero este acaba con el orgullo herido al comprobar que las máquinas han ocupado el espacio que él dejó vacío.

En medio de ese caos, la abuela dice que se está “quedando sin batería” y se encierra en su habitación. Cuando el joven, derrotado, está a punto de marcharse, la puerta principal de la casa se abre y entra la matriarca de nuevo, esta vez mucho más cariñosa y sonriente. Finalmente se revela el misterio: era un robot humanoide biónico, hiperrealista, quien había recibido al nieto mientras la abuela humana no estaba en casa. China formalizó el año pasado una política sobre el uso de la robótica y la inteligencia artificial para mejorar los servicios de atención a la tercera edad.

Los androides, cuerpos metálicos que prometen incrementos de productividad nunca vistos, llevan haciendo apariciones fugaces en la Gala de la Fiesta de la Primavera al menos desde 2005. En la del año pasado ya se convirtieron en protagonistas al interpretar un baile en perfecta sincronía. Este año, la demostración ha dado un salto significativo.

En el espectáculo han participado cuatro startups punteras del sector —Unitree Robotics, Galbot, Noetix y MagicLab—, abarcando distintos campos. Yu Lei, director de la Gala, ha asegurado que han apostado por una alta “concentración” de robots para mostrar a la audiencia “el desarrollo multidimensional de la industria robótica de China”, según recoge el diario Global Times, propiedad del Partido Comunista de China.

El show es, además, un enorme escaparate de propaganda del potencial de la industria china de cara al consumidor. Las actuaciones dispararon la demanda de humanoides. Mientras la gala estaba aún en marcha, la web de compras en línea JD.com aseguraba que los modelos de MagicLab, Unitree y Noetix que tenían en venta se habían agotado.

“Aún operan con una eficiencia del 30%-50% respecto a la del trabajador humano. La rentabilidad no supera los umbrales de implementación de la fábrica”, comenta Poe Zhao, analista tecnológico y fundador de Hello China Tech, radicado en Pekín. “Lo que realmente proporcionó la Gala fue el respaldo estatal en el momento exacto en el que las empresas necesitan convertir la publicidad en valoraciones en el mercado de capitales”, añade.

En el último año, China ha acelerado la aparición de sus autómatas en todo tipo de espectáculos, con resultados no siempre a la altura de lo esperado. En abril de 2025 puso a correr a sus robots en el primer medio maratón del mundo entre humanos y humanoides; en verano celebró algo similar a unas primeras olimpiadas de humanoides.

“Un robot que hace una voltereta sigue siendo más espectacular que uno que sujeta con cuidado un vaso de plástico con agua, aunque este último es técnicamente mucho más exigente. El verdadero desafío está en el cerebro y la destreza”, sostiene Stieler. El salto que busca ahora la industria es cognitivo: que las máquinas puedan comprender órdenes complejas, adaptarse a entornos cambiantes y ejecutar tareas completas de principio a fin sin supervisión constante.

Ahí es donde, según Stieler, China podría consolidar su ventaja estructural. “Las empresas chinas tienen ventaja en alimentar sus modelos con datos del mundo real gracias a su proximidad a la cadena de suministro de hardware. Eso permite iteraciones más rápidas, ofertas más integradas y despliegues de flotas a mayor escala”, apunta este experto.

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