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La Asamblea General de la ONU condena por 31º año consecutivo el embargo de EE UU a Cuba

La resolución fue adoptada por una abrumadora mayoría de miembros, con los votos en contra de EE UU e Israel y la abstención de Ucrania

María Antonia Sánchez-Vallejo
Miguel Díaz-Canel habla durante una asamblea general de la ONU, en Nueva York, en una imagen de archivo.
Miguel Díaz-Canel habla durante una asamblea general de la ONU, en Nueva York, en una imagen de archivo.Spencer Platt (Getty Images)

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado este jueves por abrumadora mayoría condenar el bloqueo económico de Estados Unidos a Cuba por 31º año consecutivo. De los 193 miembros de la organización, 187 votaron a favor, dos en contra (EE UU e Israel) y uno, Ucrania, se abstuvo.

Así que más que el conteo final, similar al de los últimos años (hubo el mismo número de síes en 2019 y dos menos, 185, el año pasado) ha resultado conocer la identidad de los detractores del texto. El rechazo de EE UU, que impuso el bloqueo a Cuba en 1960, se daba por descontado. Israel, que parece corresponder al total respaldo de Washington en su guerra contra Hamás, se alineó totalmente en contra de la proposición. La abstención de Ucrania, un país también en guerra que la semana pasada se abstuvo en una resolución de la Asamblea por un alto el fuego humanitario en Gaza, ha destacado en el mar de votos en verde que mostraba la pantalla de votaciones de la Asamblea.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, exhortó al plenario de la organización antes de la votación a apoyar “la razón y la justicia”, la Carta de la ONU y el derecho internacional, y exclamó: “Dejen a Cuba vivir en paz, Cuba estaría mejor sin el bloqueo”. Rodríguez sostuvo que el bloqueo “es un acto de genocidio (...), un acto deliberado de guerra económica” con el propósito de debilitar la economía cubana, provocar hambre y desesperación en su pueblo y derrocar el gobierno.

A diferencia de las del Consejo de Seguridad, las resoluciones de la Asamblea General no son vinculantes, pero reflejan la opinión generalizada y constituyen también de alguna forma un termómetro moral, lo que da a Cuba año tras año una nueva razón para condenar el castigo y demostrar el aislamiento de que es objeto por Estados Unidos, así como las consecuencias nefastas que para su población tiene el bloqueo. La resolución refleja, sobre todo, un consenso mundial sobre la cuestión. Una postura, recuerdan algunos expertos, que no es sólo una cuestión de relaciones internacionales, sino que está profundamente arraigada en el derecho internacional y en los principios de las Naciones Unidas.

La resolución de la Asamblea General también se ajusta a los principios de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, que subraya la importancia de cumplir las obligaciones de los tratados de buena fe y especialmente la prohibición de medidas coercitivas para obligar a un Estado a someter sus derechos soberanos.

De ahí que las implicaciones de la Ley Helms-Burton, que codificó el embargo estadounidense, puedan llegar a cuestionar el principio de soberanía estatal y libertad de comercio y navegación establecido en el derecho internacional consuetudinario, según los especialistas.

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El bloqueo fue impuesto en 1960 tras la revolución encabezada por Fidel Castro y la nacionalización de propiedades de ciudadanos y empresas estadounidenses. Fue reforzado dos años después. La resolución plantea “la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

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