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Ecuador se queda a oscuras por la sequía: cuatro horas sin electricidad al día

Los ecuatorianos salen a comprar velas en un día de caos por la falta de energía en las casas y los comercios

Ecuador
Policías de tránsito ordenan este viernes el tráfico ante el caos generado en los semáforos tras los primeros cortes de electricidad, en Quito.Santiago Fernández (EFE)

Sin electricidad, el país ha vivido un día de caos. Los carros quedaron atravesados en la mitad de las calles en Quito porque los semáforos no funcionaban. El panorama era similar en la avenida Orellana en Guayaquil. Los comerciantes abrían sus negocios con la novedad de que no había electricidad y los que alcanzaron a preparar la comida para la venta se quedaron con los platos listos, con los locales a oscuras y sin clientes para comprar. Las peluquerías estaban abiertas pero decían que podían hacer cortes de cabellos sin secarlos. Así muchos ecuatorianos se enteraron que iniciaron los apagones eléctricos de hasta cuatro horas dispuestos por el Gobierno, debido al peor sequía en 50 años, que impide el funcionamiento de las hidroeléctricas en su máxima capacidad.

Ante la emergencia, el presidente Guillermo Lasso anunció que viajará este sábado a Colombia para reunirse con Gustavo Petro y pedirle su apoyo para resolver la crisis energética que atraviesa Ecuador. “En distintos momentos, nuestro país ha vendido energía eléctrica a Colombia para apoyar el abastecimiento de su demanda interna y creemos que esta vez habrá reciprocidad con Ecuador”, dijo el mandatario en X.

“No alcanza la generación de energía para cubrir la demanda, por eso hemos tenido que disponer cortes puntuales y temporales del servicio eléctrico del país”, informó Fernando Santos, ministro de Energía, aunque fue él mismo quien el 3 de octubre en una rueda de prensa dijo otra cosa. “No habrá apagones… El país puede estar tranquilo... El Gobierno lo garantiza”, prometió en ese entonces. Para este viernes, 21 de las 24 provincias del país han sufrido apagones. En la región Sierra y Amazonia han racionalizado la electricidad hasta cuatro horas y en la Costa tres horas, aunque ésta última es la que más consume electricidad, debido a las altas temperaturas que ha soportado durante todo este año.

Debido al Fenómeno de El Niño, Ecuador afronta un estiaje, sobre todo en los ríos de la región oriental, donde están situadas el 90% de las plantas hidroeléctricas que suministran energía al país. “Desde hace varias semanas estamos con un déficit de generación eléctrica, nos estaba ayudando Colombia, suministrando esa energía que a falta de agua no generaban nuestras plantas, pero nos han dicho que están sufriendo el mismo problema y tienen que disminuir la energía para Ecuador”, dijo Santos.

El déficit de energía es de 465 megavatios hora, para lo que el país lleva un proceso de contratación que se prevé esté operativa hasta el 15 de diciembre. La emergencia le costará a Ecuador 160 millones de dólares. A la par, ha activado un plan de contingencia para recuperar el parque termoeléctrico, pero estará sometido a las reglas de contratación pública, si los contratos no se caen -como ya ha ocurrido- 421 MW de distintas plantas termoeléctricas podrían entrar en funcionamiento hasta enero de 2024.

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El sector productivo ha expresado su “preocupación e inconformidad ante el repentino anuncio de racionamientos eléctricos”, dijo Fedexpor a través de un comunicado. Y “que se haga sin planificación y a espaldas del sector productivo”, escribió en X María Paz Jervis, presidenta de la Cámara de la Producción. “Las condiciones de estiaje ya se preveían. Sin embargo, no se gestionó ningún plan de contingencia”, añadió. A pesar de esto, las autoridades le han pedido al sector privado contribuir en este momento, abasteciéndose. Mientras las cámaras comercio y de producción estiman que por cada hora sin electricidad, el sector comercial dejaría de vender 18 millones de dólares. Critican al Gobierno, además, que esto ocurra en el último trimestre del año, cuando se registra mayor actividad económica y cuando han sido fuertemente golpeados por la inseguridad, un costo que también han asumido.

Hacia 14 años que los ecuatorianos no vivían apagones. En el 2009 un fuerte estiaje llevó a un racionamiento de electricidad por cerca de dos meses. Las pérdidas en el sector productivo se calcularon en unos 1.200 millones de dólares. Diecisiete años antes, en 1992 los apagones llevaron al entonces presidente Sixto Durán Ballén a tomar la decisión de adelantar una hora el reloj para que todas las actividades iniciaran antes. La medida quedó más como una anécdota que una solución al problema de déficit de generación eléctrica. Según el ministro Santos, se espera que para Navidad los ecuatorianos tengan electricidad permanente, pero ante la incertidumbre, la gente ha salido a comprar velas.

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