“¿Por qué ser arrojados a la picadora de carne de la guerra?”: las protestas en Rusia contra la movilización en Ucrania dejan más de 1.300 detenidos

La represión de las marchas se agudiza en un país en el que los manifestantes se enfrentan a penas de cárcel y a ser enviados al frente

Agentes rusos detienen el miércoles en Moscú a manifestantes contra la movilización decretada por el presidente Vladímir Putin.Foto: Alexander Nemenov (AFP) | Vídeo: J. G. C.

Poco después de que Vladímir Putin decretase una movilización parcial de la población rusa para acudir a luchar en Ucrania, el movimiento opositor Vesná convocó protestas en todas las ciudades del país. Miles de ciudadanos desafiaron el riesgo de manifestarse en Rusia, que puede implicar penas de cárcel y ser enviado al frente, y salieron a la calle a mostrar su malestar por la decisión del Kremlin. La policía ha detenido a más de 1.300 personas en 38 localidades, según los datos de la organización independiente OVD-Info. En Moscú la marcha congregó a más de un millar de manifestantes.

Con un juego de palabras en ruso, los convocantes habían sustituido en su cartel la palabra movilización por tumba. “Nuestros padres, hermanos y esposos, serán arrojados a la picadora de carne de la guerra. ¿Por qué morirán? ¿Por qué las madres y los niños derramarán lágrimas? ¿Para el palacio de Putin?”, denunció el grupo en las redes sociales.

Fuerte represión

Los manifestantes en Rusia se enfrentan habitualmente a una fuerte represión, que se ha intensificado en las protestas contra la ofensiva en Ucrania. Ahora, quienes se atreven a alzar la voz contra las decisiones del Kremlin se enfrentan además a la nueva ley sobre la desacreditación de las acciones de las fuerzas armadas en Ucrania. Estas conductas se suelen saldar con una multa, aunque la repetición de las infracciones o algunos casos concretos pueden conllevar penas de prisión de entre tres y 10 años. Se contemplan hasta 15 de cárcel si el juez considera que el detenido pone en riesgo al ejército, aunque aún no se ha llegado a este extremo.

Figuras próximas al Kremlin habían filtrado además que los manifestantes detenidos podrían ser incluidos en las rondas de movilizaciones. Las autoridades han entregado citaciones de reclutamiento a algunos de los arrestados en al menos tres departamentos de policía de Moscú, según OVD-Info. Un político del partido Yábloko, Kirill Goncharov, mostró públicamente su convocatoria para presentarse ante la oficina militar.

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La marcha recorrió en Moscú la turística calle Arbat, que se convirtió en una ratonera, donde un fuerte despliegue policial detuvo a decenas de ciudadanos. “¡No a la guerra!” y “¡vergüenza!”, coreaban.

“No necesitamos ninguna guerra, sois maravillosos”, aplaudió una anciana a la enorme columna que descendía a gritos rumbo a la sede del Ministerio de Exteriores ruso. Su titular, Serguéi Lavrov, representó este miércoles en Nueva York a su país ante la comunidad internacional en la Asamblea General de la ONU, justo el día en el que su presidente había amenazado con el uso de armas nucleares si las tropas ucranias avanzan en su recuperación del territorio tomado por Moscú.

“¿Sabes por qué protestamos, chaval?”, increpaba un manifestante de mediana edad a un policía. El despliegue de las fuerzas de seguridad era masivo. Agentes del Ministerio del Interior y de Rosgvardia —la Guardia Nacional, el ejército personal del presidente— vigilaban todo el centro de Moscú este miércoles, desde la plaza Pushkínskaya, epicentro en el pasado de las protestas, a la Plaza Roja.

Algunas de las decenas de personas detenidas eran llevadas en volandas. Jóvenes y mayores, padres y abuelos, mostraban su indignación por una movilización forzosa que, según el Ministerio de Defensa, llevará al menos 300.000 compatriotas, o a ellos, al frente.

Durante las protestas también se escuchó a la otra Rusia, la que apoya la ofensiva del Kremlin. Un joven gritó “traidores” a los manifestantes, y otro fue llevado del brazo por su pareja tras encararse con los críticos.

Las protestas se desarrollaron en una calle donde se venden camisetas con las zetas y uves que emplean las fuerzas armadas en su guerra contra Ucrania y que se han convertido en un símbolo de la ofensiva rusa. La marcha apenas duró una hora. Tras la intervención de la policía, la calle volvió a ser tomada por los paseantes. Muchos de ellos eran manifestantes minutos antes que volvieron a callar para no ser detenidos.

En los días posteriores al 24 de febrero, cuando Putin ordenó atacar a Ucrania, cientos de personas desafiaron a las autoridades y se manifestaron contra la guerra. Las expresiones de descontento fueron duramente reprimidas y unas 15.000 personas afrontan multas o penas de cárcel. Desde aquellos primeros de marzo no se habían vuelto a convocar protestas como las de este miércoles.

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