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Rusia amplía la trama sobre el asesinato de Daria Dugina y culpa a otro ucranio más

Los servicios de seguridad aseguran que otro ciudadano de Ucrania cruzó desde Estonia para proveer de matrículas de coche y documentación falsa a otra presunta coautora

Daria Dugina
Flores y velas junto a un retrato de Daria Dugina, la semana pasada en Moscú.MAXIM SHEMETOV (REUTERS)
Javier G. Cuesta

El Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antigua KGB) ha añadido un nombre ucranio más a la supuesta trama con la que explica el asesinato de la hija del pensador ultranacionalista Alexander Dugin. Según su versión, otro ciudadano, Bogdan Petróvich Tsiganenko, cruzó desde Estonia a Rusia para proveer de matrículas de coche y un documento de identidad falsos a otra presunta coautora del atentado, Natalia Vovk, quien fue identificada en apenas 48 horas por los servicios secretos. Mientras, los medios rusos alimentan la figura de la víctima en su campaña contra Ucrania. Pese a que era una figura desconocida hasta ahora, Daria Dugina ha sido considerada por Moscú el objetivo del atentado.

El FSB ha establecido que el ataque fue preparado en Moscú y Bogdan Tsiganenko era “otro miembro de un grupo subversivo y terrorista ucranio”. Según la investigación, entró en Rusia el 30 de julio, siete días después que Vovk, para entregarle las matrículas falsas del vehículo con el que esta siguió a Daria Dugina, así como “un pasaporte falso a nombre de una ciudadana de Kazajistán real, Yulia Zaiko”.

El espionaje ruso asegura que ese ciudadano extranjero obtuvo las placas falsas en un punto de entrega urgente, aunque no explica cómo lo hizo sin levantar sospechas, y “junto con Vovk preparó un artefacto explosivo improvisado en un garaje alquilado en el suroeste de Moscú”, según añade el comunicado del FSB, que anteriormente confirmó que Dugina era el objetivo del ataque. La mujer, de 30 años, murió el pasado 20 de agosto por la explosión de una bomba en los bajos de su coche después de haber presenciado un coloquio de su padre en el festival Tradición.

El servicio de seguridad ruso ha publicado un vídeo de 11 minutos con varios episodios de Tsiganenko en Rusia. En él no solo se observa su entrada y salida del país, sino también el momento en el que el vehículo de Vovk, un Mini Cooper, entra en un garaje con una matrícula de la autoproclamada República Popular de Donetsk (E982 XN DNR) y sale con otra placa de Kazajistán (172 AJ 02) sin levantar sospechas en la garita de vigilancia.

La grabación incluye además otros fragmentos clave, como la aparición de Tsiganenko con unas gafas de sol en el punto de entrega para recoger las matrículas falsas el 17 de agosto, y un momento inédito hasta ahora: Vovk supuestamente grabada por las cámaras del aparcamiento del festival poco antes del asesinato.

Los propios organizadores del evento reconocieron aquel día que el sistema de vigilancia del estacionamiento donde fue colocado el dispositivo explosivo no funcionaba, algo que confirmó a la agencia de noticias Ria Novosti la subdirectora del Centro de Expertos Geopolíticos, Natalia Makéyeva. Sin embargo, el FSB ha revelado ahora este fragmento, con el que asegura haber documentado que “la autora del atentando vigiló personalmente a Daria Dugina en el estacionamiento para invitados”.

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Se trata de la segunda grabación que publica el FSB sobre los sospechosos. En la anterior mostraba a Vovk cuando cruzó la frontera rusa al entrar al país desde Ucrania y al salir a Estonia. Asimismo, también incluía imágenes de la presunta espía en primer plano en el portal donde vivía Dugina. Según el FSB, Vovk se alojó en su mismo edificio y realizó el atentado acompañada de su hija de 12 años.

Una web anónima dedicada a filtrar información de militares ucranios, Némesis, fue la primera en filtrar un supuesto carnet militar de Vovk. Según la plataforma, esta pertenecería al batallón Azov, algo que matizaron sus supuestos padres en entrevistas concedidas posteriormente a medios estatales rusos al señalar que era miembro de otro departamento de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Varios miembros de este batallón que se rindieron en la acería de Mariupol serán sometidos próximamente por las autoridades títeres de Donbás a un juicio que Kiev considera una farsa, y la pena de muerte planea sobre varios de ellos.

Dugina, símbolo contra Ucrania

El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha negado que su país estuviera detrás del atentado y que tuviera ningún interés en ella. Por su parte, la Fiscalía General del Estado advirtió de que la identidad de Vovk pudo haber sido sustraída en Mariupol tras su conquista por el ejército ruso.

El asesinato de Dugina ha servido a las autoridades rusas para alimentar el odio hacia Ucrania. La televisión estatal Perviy Kanal emitió este domingo un documental sobre la víctima titulado Cierra los ojos, sé guerrera..., donde se ensalza la figura de una politóloga que hasta su muerte era desconocida para el gran público.

“Sus únicas armas eran su palabra llena de amor sincero hacia Rusia y su disposición a defenderla hasta el final (…) ¿Por qué una joven talentosa se convirtió en enemiga del régimen nazi y en objetivo de los terroristas ucranios?”, recogía el resumen de ese programa. Este fue precedido por otro documental, Donbás invencible, el cual trataba, según la propaganda rusa, “sobre los héroes de la operación especial”.

“Vieron que ella era una chica atractiva, encantadora; alguien que podía despegar y la golpearon en sus comienzos”, decía en el documental sobre ella su madre, Natalia Melentieva. Preguntado por qué motivo fue asesinada, su padre respondió que fue “por la idea rusa, por la idea religiosa, por la idea ortodoxa, por la idea soberana. Por la protección de nuestro pueblo, pero sobre todo por la idea de Rusia”.

Su funeral también se convirtió en un alegato contra Ucrania. Alexander Dugin, muchísimo más conocido que su hija por su vinculación con el sector ultranacionalista ruso, sobre el que ha influido con ideas como convertir al país en una potencia euroasiática en lucha eterna con Occidente, pronunció un discurso durante sus exequias en el que resaltó que su muerte ha sido un precio a pagar por la victoria.

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