La Fiscalía holandesa pide cadena perpetua para los dos acusados por el asesinato del periodista Peter R. de Vries

La acusación relaciona el tiroteo que mató al reportero en 2021 con el narcotraficante Ridouan Taghi, supuesto cabecilla de la denominada ‘Mocro Maffia’

El periodista de Países Bajos Peter R. de Vries en febrero de 2019, dos años antes de su asesinato.
El periodista de Países Bajos Peter R. de Vries en febrero de 2019, dos años antes de su asesinato.BAS CZERWINSKI (AFP)

La Fiscalía holandesa ha pedido este martes cadena perpetua para los dos sospechosos del asesinato del reportero de investigación criminal holandés Peter R. de Vries, de 64 años, que murió a tiros en Ámsterdam en julio de 2021. La acusación considera que Delano G., de 22 años, de nacionalidad holandesa, y el polaco Kamil E., de 36 años, son responsables de matarlo a cambio de dinero. El primero, considerado el pistolero, ha permanecido en silencio durante la sesión de apertura del juicio en su contra. Kamil E., que conducía durante la fuga, niega haber participado en el delito. El periodista recibió al menos cuatro balazos mientras caminaba por una calle del centro de la capital holandesa, y el crimen desató una ola de indignación popular.

En Países Bajos, hay diferencias entre una pena de 30 años de cárcel y la cadena perpetua. La segunda, reservada para asesinatos o delitos de terrorismo, se cumplía entera hasta 2016. Desde entonces, existe la posibilidad de una revisión siempre que el sujeto haya pasado ya 25 años en la cárcel. La Fiscalía argumenta su petición alegando que “si un sospechoso actúa con esta falta de escrúpulos, la sociedad debe protegerse”.

Una foto del periodista asesinado y multitud de flores le recordaban en Ámsterdam en julio pasado, en el lugar en el que fue tiroteado.
Una foto del periodista asesinado y multitud de flores le recordaban en Ámsterdam en julio pasado, en el lugar en el que fue tiroteado.Peter Dejong (AP)

De Vries era muy conocido en Países Bajos porque había dedicado su carrera a investigar crímenes sin resolver, y tanto el Gobierno como los máximos representantes de la Unión Europea calificaron de “atentado contra los valores fundamentales y la libertad de prensa” su asesinato.

“Está muerto. Bien muerto”

Delano G. y Kamil E. fueron detenidos el pasado julio, horas después de que el periodista recibiese los disparos. Iban en un coche por la autopista, y, según la policía, el arma del crimen estaba en el vehículo. Durante el juicio, se han leído los mensajes hallados en un teléfono que estaba en el mismo coche. Dicen así: “Está muerto. Bien muerto”. “La bala le atravesó la cabeza. Bien. Todo el mundo gritaba”. En la misma conversación, una persona desconocida hasta ahora para los fiscales quiere saber cuántos tiros se dispararon. “Cuatro o cinco”, es la respuesta.

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Si bien Delano G. y Kamil E. responden solo por la muerte de De Vries, la investigación sobre sus posibles clientes sigue en marcha y a cargo de otro equipo. La Fiscalía ha indicado que el ataque puede estar relacionado con la asesoría prestada por el periodista al testigo de cargo en el proceso contra el crimen organizado seguido en el país. Se trata del caso Marengo, cuyo principal sospechoso es Ridouan Taghi, que dirigía supuestamente la mayor red criminal y de tráfico de drogas de Países Bajos. Encerrado en una prisión de máxima seguridad, se le juzga por su presunta relación en una decena de asesinatos. También por ser el cabecilla de la denominada Mocro Mafia, que controla el narcotráfico en los puertos de Amberes (Bélgica) y Ámsterdam, y que está compuesta por ciudadanos belgas y holandeses, junto a varios de origen marroquí ―como el propio Taghi―, antillanos y albaneses.

“No”. Ha sido la única respuesta al juez de Delano G. cuando le ha preguntado si podía explicar el origen de la pistola encontrada en el coche, o sobre los residuos del disparo hallados en sus manos. Criado por su madre y su padrastro, no terminó la escuela ―obligatoria hasta los 16 años― y cuenta con varias condenas por robo cuando era menor de edad. Por su parte, Kamil E., que niega haber matado a nadie o haber enviado mensaje alguno, ha afirmado: “Ese polaco me preguntó si quería probar el arma; no pude y por eso se la devolví”, sin explicar a quién se refería. Vive con su novia, los dos hijos de ella, y el bebé que han tenido juntos. Es electricista y ha trabajado en la construcción. La policía dice que en Polonia fue condenado a cinco años de cárcel por robo con violencia. En Países Bajos no tenía antecedentes penales.

Los hijos de Peter R. de Vries también han intervenido para recordar a su padre. El hijo, Royce, ha evocado la figura de un progenitor “entregado”. “Era nuestra roca, para toda la familia y para cualquiera que le necesitase”, añadió. Kelly, su hermana, ha dicho que los presuntos asesinos llevarán esta muerte en su conciencia: “Mientras, mi padre pasará a la historia como un héroe”. La próxima semana será el turno de la defensa, y se espera que los jueces dicten sentencia a mediados de julio.

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