Resultados de las elecciones en Francia: así ha sido la segunda vuelta de las presidenciales

Macron obtiene un 58,5% de los votos, frente a un 41,5% de Le Pen en la jornada con la abstención más alta en más de 50 años | El partido de ultraderecha cosecha su mejor resultado de la historia en unas elecciones presidenciales

Emmanuel Macron inicia su intervención tras conocer que ha sido reelegido en segunda vuelta a su llegada al Campo de Marte, en París.
Emmanuel Macron inicia su intervención tras conocer que ha sido reelegido en segunda vuelta a su llegada al Campo de Marte, en París.BENOIT TESSIER (REUTERS)

Momentos claves

Emmanuel Macron ha derrotado a la candidata de ultraderecha, Marine Le Pen, en la segunda vuelta de las elecciones de Francia. El centrista ha obtenido un 58,5% de los votos frente el 41,5% de sufragios para la aspirante. Es el primer presidente de la República que resulta reelegido desde que en 2002 se abrevió el mandato de siete a cinco años. La diferencia es inferior a la de las presidenciales de 2017, cuando les separaron más de 30 puntos (66% frente a 34%). Macron ha admitido en su primera comparecencia tras conocer su victoria: “La cólera y la desavenencia que les ha llevado a votar por ese proyecto [el de Le Pen] debe encontrar una respuesta. Es mi responsabilidad dársela”, ha dicho. Le Pen ha hablado antes, nada más conocerse las primeras proyecciones representativas. “El resultado de esta noche es una gran victoria”, ha dicho tras admitir, no obstante, que no han conseguido desbancar a Macron. Y ha lanzado una advertencia: “Este resultado es una señal a los dirigentes europeos de que hay un desafío que viene de los franceses”. El partido de ultraderecha ha obtenido el mejor resultado de su historia en unas elecciones presidenciales. La jornada ha estado marcada por una alta abstención, superior al 28%. Es el porcentaje más alto desde las elecciones de 1969, hace más de 50 años.


Los mensajes de este tema están ordenados a la inversa, del más antiguo al más reciente.
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Buenas tardes. Este domingo, la ciudadanía francesa vota a su próximo presidente o presidenta para los próximos cinco años. Compiten el presidente saliente, el centrista Emmanuel Macron, y la candidata de ultraderecha, Marine Le Pen. Durante toda la campaña, los sondeos han apuntado a la victoria de Macron. Las últimas encuestas han ampliado el margen—por encima de los 10 puntos— de ventaja del presidente saliente sobre la candidata de Reagrupamiento Nacional, aunque muy alejado de los más de 30 puntos (66% frente a 34%) que le sacó hace cinco años, en las elecciones de 2017. Según el último sondeo del instituto Ipsos, el presidente sacaría este domingo un 56,5% de los votos, y la aspirante, un 43,5%.

En este directo les contaremos el avance de la jornada electoral, los sondeos y proyecciones tras el cierre de urnas, las reacciones de los aspirantes y cómo se ve en el resto de Europa y otras partes del mundo esta cita decisiva. Puede consultar las informaciones, análisis y opiniones sobre las elecciones francesas publicadas por EL PAÍS en este enlace.

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Así quedó la primera vuelta de las elecciones francesas

En la primera cita electoral de Francia, celebrada el 10 de abril, Macron sacó un 27,6% de los votos con el 97% de los sufragios escrutados, según los datos del Ministerio del Interior. Le sigue Le Pen, con un 23,41%. Ambos, al ser los más votados, se clasifican para la segunda vuelta. En tercera posición quedó, cerca de Le Pen, el populista de izquierdas Jean-Luc Mélenchon, con un 21,95%.

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Perfil: Todas las máscaras de Marine Le Pen

Por Silvia Ayuso. Hay quienes se sienten predestinados para liderar un partido, o hasta un país. Y luego están los que ni siquiera tuvieron que plantearse esos designios, porque lo vivieron desde la cuna. Marine Le Pen (Neuilly-sur-Seine, 53 años) que este domingo intentará por tercera vez conquistar la presidencia francesa, se crio en el Frente Nacional. Porque ser una Le Pen no es solamente pertenecer a una familia. Es ser carne de un partido indisociable de su familia y que, en las últimas décadas, ha obligado a Francia a mirarse en el espejo más extremo, el de las exacerbaciones nacionalistas e identitarias, el del odio al de fuera (al inmigrante, al musulmán) como el origen de todos los problemas, el de una nación fracturada y de clases irreconciliables.

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Perfil: Macron en cuatro actos

Por Enric González. La figura del presidente de Francia y candidato a la reelección suscita admiraciones y odios, halagos y afrentas. Es el adolescente que enamoró y se enamoró de una profesora de 39 años, el banquero de Rothschild, el hombre que traicionó a Hollande, el pianista, el tecnócrata, amante de la poesía y el teatro, y seductor. Este es el retrato de Emmanuel Macron, de 44 años, en cuatro actos. 

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¿Cuándo se conocerán los resultados?

Los colegios electorales abren en Francia metropolitana (continental) a las 8.00 de la mañana y cierran en su mayoría a las 19.00, salvo en las grandes ciudades, donde algunos permanecen abiertos hasta las 20.00. Por eso, solo a partir de esa hora comienzan a darse los resultados a pie de urna. Aunque el recuento oficial dura bastante más, en general esos primeros datos son considerados como prácticamente definitivos, por lo que el candidato (o candidata) ganador probablemente tomará la palabra poco después, igual que el derrotado.

Una excepción a los horarios de votación: los territorios de ultramar (Guadalupe, Martinica, Guyana, San Pedro y Miquelón, San Bartolomé, San Martín o la Polinesia francesa) votaron el sábado. Por Silvia Ayuso.

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La participación es del 63,2% a las 17.00, dos puntos menos que en 2017

La participación en la segunda vuelta de las elecciones francesas es del 63,2% a las cinco de la tarde, según datos del Ministerio del Interior francés. Esto supone más de dos puntos menos que en 2017 a la misma hora, cuando fue del 65,3%. También es peor resultado que en la primera vuelta, cuando a las cinco de la tarde la participación era del 65%.

Según los dos principales institutos de sondeos de Francia, Ifop y Ipsos, el dato permite estimar la participación final en torno al 72%, lo que sería la mayor abstención en unas presidenciales desde 1969.

 

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Le Pen, en cabeza en la mayoría de los territorios franceses de ultramar que votaron el sábado

La candidata ultraderechista a la presidencia de Francia, Marine Le Pen, aventaja al actual presidente y candidato liberal, Emmanuel Macron, en la mayoría de los territorios franceses de ultramar, que votaron el sábado debido a la diferencia horaria, en unos resultados publicados por la prensa belga este domingo.

En Guadalupe, donde la participación ha sido de un 47,18%, Le Pen ha logrado un 69,6% de los votos frente al 30,4% de Macron, mientras que tanto en Martinica (participación del 45,45%) como en la Guyana Francesa, la líder de la Reagrupamiento Nacional se ha llevado en torno a un 61% de los votos frente al 39% de Macron.

Le Pen se ha hecho también con un 55,52% de los votos en San Bartolomé y San Martín y con un 50,69% en San Pedro y Miquelón, mientras que en la Polinesia francesa los votantes han optado por Macron con un 51,81% de los votos.

La prensa belga recuerda que Macron ganó en 2017 en estos territorios, que en la primera vuelta de estas presidenciales apoyaron mayoritariamente al candidato izquierdista que quedó fuera de la segunda ronda, Jean-Luc Mélenchon. (Efe)

En la imagen, Marine Le Pen en la mañana de este domingo votando. (Thomas Samson / AFP))

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Los impuestos como espejo de los valores europeos 

Por Lucía Abellán. Una propuesta tan aparentemente mundana y desligada de los grandes valores europeos como la rebaja del IVA a los carburantes condensa bien lo que está en juego este domingo en Francia. Al incluir en el programa electoral una medida en principio encaminada a aliviar el bolsillo de los ciudadanos, Marine Le Pen, la candidata de ultraderecha, desafía, sin afirmarlo explícitamente, el marco de la Unión Europea. Porque las grandes líneas de este impuesto comunitario vienen fijadas por lo acordado en Bruselas, algo conocido por todo estratega electoral.

Ese pequeño órdago a la arquitectura comunitaria esconde medidas mucho más rupturistas: un referéndum para dar prioridad a los franceses frente a los extranjeros en el acceso al empleo, la transformación de la UE en una especie de alianza de Estados europeos, un acercamiento estratégico a Rusia en plena guerra… Frente a ese esquema, Emmanuel Macron defiende medidas moderadas y se presenta como garante de todo aquello que ha constituido el espíritu republicano en un país clave para el rumbo de la UE. Más allá de la literalidad de los programas electorales y los discursos de campaña, esa es la verdadera elección de este domingo: voladura de los principios que guían la Francia -y la Europa- posterior a la II Guerra Mundial o continuidad con lo cimentado sobre las cenizas de ese conflicto, aun a riesgo de decepcionar a los ciudadanos que exigen respuestas firmes a sus problemas cotidianos.

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¿Qué poderes tiene un presidente francés?

El presidente francés es el jefe del Estado y de los ejércitos. Como jefe de Estado, “encarna la autoridad del Estado”, según el artículo 5 de la Constitución, y es, por tanto, el encargado de velar por el respeto de la misma, garantizar el funcionamiento de las instituciones y de la continuidad del Estado. Es decir, ejerce como un árbitro. De cara al exterior, es el “garante de la independencia nacional”, de la integridad territorial y del respeto de los tratados firmados por Francia. Y nombra a los embajadores.

En tanto que jefe de los ejércitos, preside los consejos y comités superiores de la defensa nacional. Y como Francia es una potencia nuclear, el presidente es el único que ostenta el “fuego nuclear”, los códigos para ordenar un ataque con una bomba atómica.

Finalmente, el presidente también es el jefe del Ejecutivo. Como tal, nombra al primer ministro, promulga las leyes, firma los decretos (pero no decide sobre ellos, solo permite su entrada en vigor), preside los consejos de ministros, puede someter un proyecto de ley a referéndum y puede disolver la Asamblea Nacional. Por Silvia Ayuso.

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Bruselas confía en Macron, pero se mantiene al margen de la contienda electoral

Por Bernardo de Miguel. La Unión Europea nunca toma partido abiertamente en las elecciones nacionales, pero es evidente que Bruselas y las principales capitales europeas apuestan por una victoria del europeísta Emmanuel Macron frente a la eurófoba disfrazada de reformista Marine Le Pen. Las instituciones comunitarias, sin embargo, se han mantenido al margen durante toda la campaña de las elecciones presidenciales en Francia, en parte por hacer gala de neutralidad y en parte por no alentar la dialéctica de nacionalismo frente a globalismo que propaga la líder del ultraderechista Reagrupamiento Nacional. La Comisión Europea ha guardado un escrupuloso silencio, como hizo en su día durante el referéndum en el Reino Unido sobre la salida de la UE. Ahora, como entonces, Bruselas confía en que la opción proeuropea se imponga. Ahora, como entonces, no está garantizado que sea así.

El primer ministro británico, David Cameron, perdió el poder tras la victoria del Brexit en una consulta en la que su Gobierno defendía seguir en la UE. La elección no es tan tajante en los comicios franceses de este domingo. Pero a ojos de Bruselas, la votación también marca el futuro de la UE y la influencia de Francia en el club. La continuidad de Macron en el Elíseo permitiría consolidar los grandes avances de integración logrados a raíz de la pandemia, como la histórica emisión de deuda compartida para financiar la salida de la crisis económica de todos los socios comunitarios. Macron también propiciaría el entendimiento con Berlín, una relación siempre clave para la UE y más ahora con una guerra a las puertas del club tras la invasión rusa de Ucrania. La victoria de Le Pen, en cambio, supondría un choque institucional con dimensiones de cataclismo.

El programa electoral de RN es una declaración de guerra contra la Unión Europea, hasta el punto de que plantea reemplazarla por una liga de naciones sin ninguno de los derechos y ventajas del actual club comunitario: sin libre circulación de trabajadores ni de mercancías, con controles fronterizos, sin el reconocimiento al Tribunal de la UE como último árbitro de las disputas entre los socios. Y con la promesa de poner punto final al eje franco-alemán, fruto de la reconciliación después de la II Guerra Mundial y semilla de la prosperidad y la paz que ha disfrutado Europa durante más de 75 años.

EL PAÍS

Macron-Le Pen: viaje por la Francia que no llega a fin de mes

Seis años después del Brexit y de la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, y cinco después de la primera victoria de Macron ante Le Pen, las urnas vuelven a poner bajo tensión la estabilidad de un gran país occidental. Los sondeos son unánimes: el centrista Macron saldrá reelegido. Pero la ventaja será inferior a la de hace cinco años, cuando ganó a Le Pen con un 66% contra un 34% de votos. El descontento no se ha calmado en este tiempo. Aunque todo es más complicado.

“¿Marine Le Pen? ¡No está a altura! ¡No puede dirigir el país!”, zanja Jean-Pierre Ledoux, un conductor de autobuses jubilado, mientras arregla el jardín de su casa en Cerny-en-Laonnois, un pueblo de 67 habitantes fundamental, pese a sus dimensiones, en la historia de Francia y Europa. En los alrededores se libró la batalla del Chemins-des-Dames, decisiva en la I Guerra Mundial. El 10 de abril, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, candidato de la izquierda populista de Francia Insumisa, sumaron 22 votos: un 58%.

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¿Cómo se elige presidente en Francia?

El presidente (o presidenta, aunque todavía no ha habido ninguna) francés es elegido por sufragio universal directo por un mandato de cinco años renovable una sola vez, aunque puede volver a presentarse de nuevo si entre medias gobierna otro. Si ningún candidato  logra obtener más de la mitad de los votos emitidos (cuentan los depositados en la urna, salvo los votos en blanco y nulos), los dos con más sufragios recibidos en la primera vuelta pasan a una segunda y definitiva ronda 15 días más tarde, que es la cita que los franceses tienen este domingo. La primera vuelta se celebró el 10 de abril y a ella se postularon 12 candidatos, de los que solo lograron clasificarse el presidente saliente, Emmanuel Macron (con el 27,8% de los votos), y Marine Le Pen (23,1%), líder del partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional. Por Silvia Ayuso.

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Dónde será el discurso de los candidatos tras conocer las proyecciones

Está previsto que, tras conocer las proyecciones de los resultados, Emmanuel Macron dé su discurso en París, a los pies de la Torre Eiffel, en el Champ de Mars (Campo de Marte), informa el periódico francés Le Monde. En 2017, el presidente francés saliente eligió el Louvre para dar su discurso tras conseguir el 66% de los votos. 

Marine Le Pen tiene previsto encontrarse con los miembros de su partido en Boulogne-Billancourt, ciudad en la periferia de París. Allí, se subirá a uno de los 13 autobuses que llevan su imagen para recorrer algunos puntos simbólicos de la capital. (Le Monde)

EL PAÍS

Vox mira de reojo a Le Pen

Por Miguel González. Santiago Abascal acudió en abril de 2017, en la campaña de las anteriores presidenciales francesas, a un mitin de Marine Le Pen en Perpiñán. Esta vez no lo ha hecho. Al contrario, ha marcado distancias con ella: tardó más de 15 horas en felicitarla a través de Twitter por haber pasado a la segunda vuelta. Cuando el vicepresidente político de Vox, Jorge Buxadé, fue preguntado en RNE, respondió tajante: “Nosotros no somos el partido hermano del Reagrupamiento Nacional”.

Le Pen estuvo en Madrid en enero en una cumbre de ultras europeos con Abascal como anfitrión, pero Vox no se sienta en el Parlamento de Estrasburgo con la extrema derecha laica del grupo Identidad y Democracia (al que pertenecen los eurodiputados de Le Pen y Salvini); sino con los ultraconservadores polacos de Ley y Justicia (en el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos).

El preferido de Vox en la carrera al Elíseo era Eric Zemmour, el tertuliano antiinmigración que ha hecho pasar por moderada a Le Pen. Zemmour tenía el apoyo de Marion Maréchal Le Pen, la nieta del fundador del Frente Nacional y sobrina de la candidata a la presidencia, que ha abierto un centro de formación de líderes ultras en Madrid con el apoyo de Vox. Pero Zemmour, que tuvo el 7% de los sufragios, ha pedido el voto para Le Pen este domingo y Abascal ha seguido su ejemplo. Preguntado si prefiere que gane las elecciones Macron o Le Pen, Buxadé contestó: “Yo no quiero que Macron gane”. Vox y el Reagrupamiento Nacional no son partidos hermanos, pero como mínimo son primos. Pertenecen a la misma familia ultra europea.

EL PAÍS

Empiezan a cerrar los colegios electorales en casi toda Francia

Son las siete de la tarde, la hora en la que, por ley, están obligados a cerrar los colegios electorales en Francia. Sin embargo, en algunas localidades el horario de votación puede modificarse por decreto del prefecto (gobernador civil). De hecho, en algunas poblaciones pequeñas, las urnas cierran incluso antes.

Generalmente, son las grandes ciudades las que prolongan el voto: París, Lyon, Marsella, Estrasburgo y Niza, por ejemplo, cierran a las ocho. Sin embargo, no se aplica en todos los casos: Lille, en el norte, lo hace a las siete. Además, otras localidades más pequeñas, especialmente en las zonas periféricas, también extienden sus horarios de votación, como Saint-Denis, a las afueras de la capital.

EL PAÍS

Le Pen, la favorita de la Rusia de Putin

Por Javier G. Cuesta. Marine Le Pen es, sin ninguna duda, la candidata del Kremlin para la segunda ronda de las elecciones presidenciales francesas. Aunque ha matizado sus alabanzas de estos años a Putin tras la entrada de las tropas rusas en Ucrania, Le Pen ofrece lo que más le interesa a Moscú de Europa en estos momentos: rechazo al envío de armas a Kiev y a las sanciones al gas ruso; oposición frontal a la OTAN, y una Europa fragmentada en reinos de taífas donde se mantenga la vieja visión de que a cada potencia le corresponde su esfera de influencia.

Putin recibió a Le Pen en el Kremlin en 2017 antes de enfrentarse a Macron en sus primeras presidenciales. Eran otros tiempos: la guerra de Donbás, que había recibido apoyo militar y financiero de Moscú, parecía haber quedado en otro conflicto congelado, y el populismo tenía nuevos mesías con los que compararse. “Las políticas que represento son las políticas de los señores Trump y Putin”, dijo la líder de la ultraderecha francesa en una entrevista concedida a la BBC en 2017. “No hay motivo que justifique la actual actitud hostil hacia Rusia”, declaró a su vez en su cara a cara con el mandatario ruso.

En 2014 ocurrieron dos hechos que marcarían la relación de Le Pen con el Kremlin hasta hoy. Por un lado estalló la guerra de Donbás; por otro, su Frente Nacional (ahora Reagrupamiento Nacional) recibió dos préstamos por un monto de 11 millones de dólares (10,2 millones de euros, al cambio actual) del banco ruso First Czech-Russian Bank, ya desaparecido. La líder francesa pactó con sus acreedores en 2020 que devolverá el dinero en 2028.

El principal interés de Rusia en la política ultranacionalista de políticos como Le Pen y el italiano Matteo Salvini es dividir a Europa. “El fenómeno mismo del nacionalismo es la principal amenaza existencial para el proyecto de la unificación europea”, escribía en 2019 en la revista del Ministerio de Exteriores ruso el analista Dmitri Bunévich.

En su opinión, el nacionalismo de otros países periféricos como Hungría o Polonia “no supone un gran riesgo para la unidad política europea y es sólo una manifestación del rezago general frente a la zona occidental”. Sin embargo, "por sus características culturales y la historia de la creación de la Unión Europea”, un liderazgo ultranacionalista en Francia o Alemania sí sería un peligro serio para la integridad del bloque, y el Kremlin tendría mucho más fácil jugar al 'divide y vencerás".

EL PAÍS

Berlín aguarda en tensión el resultado de las elecciones

Por Elena G. Sevillano. El resultado de las elecciones presidenciales en Francia de este domingo va más allá de una cuestión interna: Alemania y toda Europa se juegan mucho dependiendo del candidato que consiga la victoria. El apoyo de Berlín a Emmanuel Macron es patente: esta semana, el canciller, Olaf Scholz, firmó junto con el primer ministro portugués, Antonio Costa, y el presidente español, Pedro Sánchez, una carta en la que piden el voto para el político liberal, sin nombrarle, para hacer frente a la “extrema derecha” de Marine Le Pen. Los tres líderes socialdemócratas señalan que el Brexit perjudicó a trabajadores, jóvenes y a los más vulnerables, y piden que no se repita el error.

“Una victoria de Le Pen supondría un terremoto para toda la Unión Europea”, asegura Joachim Schild, profesor de la Universidad de Trier especializado en las relaciones entre Alemania y Francia. Berlín aguarda en tensión el resultado de las elecciones. Hay consenso en que la candidata de extrema derecha se convertiría en un factor impredecible en la política europea. Es, además, “una amenaza a décadas de una relación franco-alemana que ha estado en el centro de la construcción europea y que ahora, en tiempos de crisis, es más necesaria que nunca”, añade Schild en conversación telefónica con EL PAÍS.

Le Pen no es solo claramente euroescéptica; también se ha dedicado a fomentar el resentimiento antialemán en Francia. En 2019, cuando ambos países renovaron su histórica alianza en Aquisgrán, acusó a Macron de “vender a Francia por piezas” y de querer compartir su puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU e incluso sus armas nucleares. Llegó a llamarle traidor por supuestamente poner bajo tutela alemana la región fronteriza de Alsacia. Nada de todo eso figuraba en el tratado, pero la retórica antialemana de Le Pen suele obviar los hechos para exagerar la “dominación” o la “sumisión” que ejerce Berlín sobre París.

En Macron, en cambio, se ve a un socio fiable, comprometido con Europa y con seguir cultivando las buenas relaciones con Alemania. El candidato recordó en el debate televisivo que Francia no produjo su propia vacuna durante la pandemia -lo hizo una empresa alemana- y que los franceses se beneficiaron de la solidaridad de la UE en la compra conjunta. Mencionó también el fondo de recuperación y desafíos, como la protección del clima o la digitalización, a los que solo se puede hacer frente en el marco de una UE fuerte y unida.

La candidata ha rebajado la intensidad de sus ataques a Bruselas y a Berlín en esta campaña, pero sí ha dejado claro que, de ser elegida, pondrá fin a los proyectos conjuntos de cooperación militar con Alemania, que incluyen la construcción de tanques y aviones de combate. Hace unos días, dijo que apuesta por estrechar lazos entre la OTAN y Rusia en cuanto acabe la guerra en Ucrania y anunció que Francia abandonaría el mando militar integrado de la Alianza Atlántica si es elegida. “Alemania perdería a su principal socio en la política exterior europea”, asegura Schild. Por más que haya afirmado que su relación con Berlín seguiría siendo “estrecha”, el experto cree que una victoria de Le Pen desviaría las alianzas hacia el Reino Unido.

Las propuestas de la líder de Reagrupamiento Nacional en política exterior causan gran inquietud en Berlín, aunque los medios de comunicación, ocupados en cubrir la guerra en Ucrania y sus ramificaciones en la política interna alemana, están dedicando un lugar secundario a las elecciones francesas. Algunos analistas se sorprenden del “desinterés” de Alemania por la crucial votación de sus vecinos. “¿Hemos dado por sentada la amistad franco-alemana?”, se preguntaba un artículo en el Frankfurter Allgemeine esta semana.

EL PAÍS

La Embajada de EE UU en Francia recomienda a sus empleados evitar pasar por manifestaciones poselectorales

La Embajada de Estados Unidos en Francia ha emitido este domingo una alerta indicando que "las autoridades locales esperan manifestaciones espontáneas tras los resultados electorales" que "pueden resultar violentas" (en especial, dos protestas estudiantiles en París y una en Rennes, en la Bretaña), y ha recomendado a sus empleados no acercarse.

Igualmente, la Embajada ha pedido a sus ciudadanos consultar los medios de comunicación para tener en cuenta la situación y evitar las zonas con manifestaciones, prepararse para disrupciones en el transporte público y "mantener un perfil bajo". 

 

EL PAÍS

Por qué Francia sabe normalmente a las ocho de la tarde quién ha ganado

A diferencia de España, en Francia los institutos de sondeo tienen un papel muy importante el día de las elecciones: son los encargados de realizar las llamadas proyecciones representativas, que son datos sobre los resultados de la segunda vuelta que la sociedad francesa concibe como definitivos y que se conocen a las ocho de la tarde, antes del escrutinio oficial. Para realizar ese cálculo, institutos como Ipsos movilizan a centenares de técnicos a entre 250 y 260 colegios electorales de los 70.000 existentes en toda Francia, que recogen los resultados de los recuentos que comienzan a las siete de la tarde, explica el periódico francés Le Monde

Tanto en los comicios presidenciales como en los municipales, esta selección se hace en base al análisis de las últimas elecciones. No se trata de buscar colegios electorales conocidos por reflejar la mayoría del voto a nivel nacional, sino de encontrar colegios que indiquen una tendencia y de allí extraer un promedio (por ejemplo, un colegio en el que el voto hacia un partido en particular es muy relevante, o un colegio conocido por ser un bastión de algún partido). (Le Monde)

EL PAÍS

Londres-París: ni contigo ni sin ti

Por Rafa de Miguel. La eterna relación de amor y odio de la que disfrutan británicos y franceses encontró su metáfora perfecta cuando cruzaron sus destinos Boris Johnson y Emmanuel Macron. Los continuos choques de los últimos años entre Londres y Bruselas a cuenta del Brexit, por ejemplo, han derivado directa o indirectamente en enfrentamientos entre el primer ministro británico y el presidente francés. Macron sulfuró a Downing Street cuando puso en duda la eficacia de la vacuna de AstraZeneca, en aquella guerra por demostrar quién inmunizaba con mayor rapidez a sus ciudadanos; ambos dirigentes llevaron al máximo la tensión en la pugna por abrir o cerrar la frontera de Calais-Dover, o en las cuotas de sus flotas pesqueras. O, finalmente, en el delicado asunto del aumento de inmigrantes irregulares que cruzan las aguas del canal de la Mancha. Macron ha llegado a definir a Johnson como “payaso” con quien era imposible negociar, en una conversación privada que filtraron los medios franceses. Johnson ha puesto en duda la eficacia e incluso la necesidad de que el presidente francés mantuviera hasta hace poco línea directa con Vladimir Putin.

Y por todo ello, los medios británicos siguen con sumo interés las elecciones presidenciales francesas. La posibilidad, por mínima que aparezca, de que Marine Le Pen se alzara con la victoria, se analiza desde todos los ángulos. Como reconvención, cuando reprochan a los franceses que no hayan sido capaces de entender las fuerzas poderosas que han tambaleado a los sistemas políticos tradicionales, como ocurrió con el Brexit. Como advertencia, cuando The Times señala en su editorial que un triunfo de Le Pen “sería un regalo para Putin”. O como premonición, al indicar las turbulencias a las que se vería sometida la UE con la llegada de la ultraderecha francesa al poder. 

Más allá de las consecuencias para Francia o para el mundo, las elecciones francesas tienen además una incidencia directa en la política interior británica. Cualquier decisión respecto al Protocolo de Irlanda del Norte, el eterno factor de disputa entre Londres y Bruselas, que el Gobierno de Johnson no deja de amenazar con incumplir unilateralmente, se suspende y supedita a dos resultados: el de las elecciones autonómicas del 5 de mayo en la propia Irlanda del Norte, y el de las elecciones francesas. Será este segundo el que defina con claridad las ganas en la UE de reavivar la tensión con Londres. Y, en el peor de los casos, sería también este resultado el que podría abrir un espacio de debilidad en el continente que el Gobierno de Johnson pudiera utilizar estratégicamente. 

Cerca de 270.000 franceses viven en Londres. El barrio de South Kensington, con su liceo, sus bistrós, sus panaderías y pastelerías y sus tiendas de moda convierten esa zona de la capital en una pequeña París. El propio Macron definió Londres como la sexta ciudad de Francia, una constatación de la realidad con cierto aroma revanchista. Nadie quiere allí una victoria de Le Pen.

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