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El asesor de Zelenski para Europa: “La guerra puede extenderse a los países bálticos y a Polonia”

Igor Zovkva reprocha a la OTAN y a la UE falta de compromisos más ambiciosos y alerta de que el conflicto en Ucrania amenaza también a países comunitarios

Igor Zovkva, jefe adjunto de la Oficina del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, el viernes durante la entrevista en Kiev.
Igor Zovkva, jefe adjunto de la Oficina del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, el viernes durante la entrevista en Kiev.Federico Quintana
Jacobo García

Igor Zovkva (Kiev, 42 años), principal asesor del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, llega a la entrevista con EL PAÍS con un mensaje claro para que las visitas de dirigentes europeos a la capital del país se concreten en gestos decididos para su admisión en la Unión Europea. Con esa pretensión, el consejero del presidente ucranio en asuntos europeos y de la OTAN no tarda en reprocharle a Pedro Sánchez que evitara un compromiso más decidido para defender el ingreso de Ucrania en la UE. Según Zovkva, Ucrania ha dejado de llamar a las puertas de la OTAN, pero ha comenzado una negociación individual con los países europeos para evitar que sigan comprando gas y petróleo a Rusia ante la imposibilidad de lograr una postura común en Bruselas. Como argumento de fuerza para pedir una mayor implicación europea, este alto cargo del gabinete de Zelenski advierte de que el conflicto amenaza también a los países comunitarios.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, posa tras una reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a 21 de abril de 2022, en Kiev (Ucrania).Foto: PRESIDENCIA DE UCRANIA | Vídeo: EPV

Pregunta. El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, ha reconocido en una entrevista en EL PAÍS que resulta imposible consensuar un veto a la compra de gas y petróleo ruso, pero abre la puerta a que cada país lo haga por su cuenta. ¿Qué espera de este mensaje?

Respuesta. Estamos esperando que entre en vigor el sexto paquete de las sanciones contra Rusia y que cada país lo aplique a su manera y haga lo que pueda. En el caso de España, solo el 3% de su consumo petrolero llega de Rusia. No es tan importante, así que lo podría hacer porque cada euro que España paga a Rusia se utiliza en material militar, bien sean tanques, artillería o misiles, y eso les da la posibilidad de bombardear y seguir con esta guerra más tiempo. Se trata de una elección moral de cada país, que debe poner en un platillo de la balanza los productos petroleros y en el otro la vida de los niños, mujeres y soldados ucranios que están muriendo.

P. ¿Negociarán con cada país para que detenga la compra de petróleo?

R. Ayer [por el jueves] lo hablamos con el presidente de España y la primera ministra de Dinamarca, pero antes también con los dirigentes de Portugal, Francia, Alemania... Se prepara el sexto paquete de sanciones y Borrell hará su propuesta. La decisión después dependerá de cada país europeo y, por supuesto, mi presidente está hablando con todos ellos.

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P. Alemania sigue siendo el gran cliente ruso.

R. Alemania es muy lenta. Está cambiando de forma paulatina, aunque aún insuficiente. Una semana antes de la guerra estuvo aquí Olaf Scholz y su posición era muy diferente de la que anuncia ahora. Incluso su posición respecto al carbón. Pero no vamos a centrarnos en Alemania, porque si todos los países de la Unión Europea optan por el embargo, Alemania finalmente se sumará.

P. Borrell dijo que la guerra se gana en el campo de batalla.

R. Por supuesto que el destino de cada guerra se decide en el campo de la batalla. Es innegable. Y ahora estamos con la batalla por Donbás, porque el desarrollo de la guerra depende de esa batalla. Ya sabemos que Rusia no nos invadió ahora, sino en 2014, cuando ocupó Crimea y otros territorios, pero ahora estamos en otra etapa en la que quieren ocuparlo todo y nuestro ejército está luchando para que Ucrania no pierda ni un centímetro de territorio.

P. La frase ha sido polémica porque deja poco espacio a la estrategia de la negociación.

R. Rusia enfoca las negociaciones dependiendo de lo bien o mal que le va en el campo de batalla. Al principio de la guerra, cuando ellos pensaban que iban a conquistarnos y ocupar todo el territorio en tres o cinco días, ni siquiera hablaban de negociar con Ucrania. Ni nos escuchaban. Pero cuando vieron que no pudieron conquistar Kiev, Járkov ni Odesa, empezaron a escucharnos para, al menos, estudiar las condiciones de paz y analizarlas. Ahora nuestro punto débil es Mariupol porque la gente está rodeada y ni siquiera pueden salir. Nuestro presidente ha dejado claro que si esa gente muere se terminan las negociaciones. En general, se trata de una negociación muy difícil desde el punto de vista moral, porque lo que ha pasado en Bucha o las barbaridades que hemos visto influyen mucho en nosotros a la hora de sentarnos a dialogar. Es un desafío, pero el presidente cree que son necesarias esas negociaciones con Putin.

P. ¿Y en qué momento están?

R. Las conversaciones siguen, pero se trata solo de contactos por videoconferencia porque ellos todavía no han respondido nuestra propuesta en cuanto a las garantías de seguridad que hemos pedido. Están esperando a ver cómo termina la batalla de Donbás para posicionarse.

P. ¿Y las negociaciones con los países llamados a brindarles seguridad en caso de un ataque a Ucrania?

R. Esa negociación sí está viva. Estamos hablando con los mandatarios de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia… Incluso hemos hablado del asunto con el presidente del Gobierno español, a quien ofrecimos la posibilidad de convertirse en un país que ayude a garantizar la seguridad de Ucrania.

P. ¿Han avanzado en su proceso de convencer a la Unión Europea para su admisión?

R. El 28 de febrero, cuatro días después de la invasión, nuestro presidente mandó una solicitud para ser miembro de la Unión Europea porque aunque sea en Ucrania, esta es una guerra por los valores europeos. Nuestros soldados están muriendo por estos valores y sabemos perfectamente que hay un procedimiento a seguir para entrar en la UE, pero rellenamos los cuestionarios en un tiempo récord. Estamos dispuestos a pasar por este procedimiento, pero no a perder tanto tiempo por la burocracia europea. No queremos gastar 15 años más, sino hacerlo cuanto antes.

P. Suele ser un proceso largo.

R. El pueblo ucranio no puede permitirse esperar tanto tiempo. A los soldados que están muriendo todos los días, las madres y los niños que están siendo asesinados, no podemos hacerles esperar muchos años. Ahora no estamos hablando del ingreso en la Unión Europea. Queremos una decisión que sea simbólica, que nos permita mirar desde allí y avanzar. Tengo un estudio que dice que el 80% de los españoles apoya la entrada de Ucrania en Europa. Hay casi 250.000 ucranios en España y ya saben cómo somos: gente educada, trabajadora y una población que se integra, pero desgraciadamente en su visita del jueves no escuchamos al presidente del Gobierno español dispuesto a apoyar la entrada de Ucrania en la Unión Europea. Ucrania no entenderá la postura de España si no se convierte en junio en candidato a la UE.

P. ¿Le ha parecido tibia la postura española?

R. Si en España hay armas inutilizadas, que sobran y que no condicionan la seguridad del país, pueden ayudar muchísimo a Ucrania en este momento. España no solamente puede votar por la membresía de Ucrania, sino convencer a otros para que lo hagan. Me ha parecido un gesto valiente la reapertura de la embajada.

P. Después de casi dos meses de guerra, ¿mantiene las duras críticas que Ucrania hizo a la OTAN en un principio?

R. Si se pregunta a la población ucrania, el apoyo a la OTAN es el mayor que ha tenido nunca, cerca del 70%, pero la OTAN no está preparada para hacernos miembros. Sentimos que esa puerta está cerrada y no queremos llamar a una puerta que no está dispuesta a abrirse.

P. La OTAN, en la práctica, es Estados Unidos y al presidente Biden sí le ha dedicado un gran reconocimiento.

R. Pero igual que le decía antes con la Unión Europea, si de los 30 países de la OTAN 29 nos apoyan y un solo país dice que no, también aceptarán. Y si no quieren garantizar una zona de exclusión aérea, les pedimos armas y herramientas para hacerlo por nuestra cuenta, pero eso no ha pasado. Los aliados podrían ofrecernos garantías de seguridad para que esta guerra no se repita dentro de unos años. Bien sea con un protocolo o con instrucciones sobre cómo proceder en el caso de que Rusia ataque nuevamente a Ucrania o a cualquier otro país.

P. ¿Están llegando las armas prometidas?

R. El problema en Ucrania es de armas y municiones, pero hay más. Cuando estuvimos con Pedro Sánchez, el presidente español anunció una lista con las municiones que piensan mandarnos, pero este envío es insuficiente y lento. Y ahora mismo, para desbloquear Mariupol necesitamos tanques, carros blindados, artillería y misiles. Si los recibimos rápido y en número suficiente podremos parar esta guerra cuanto antes, lo cual sería mucho más económico y provechoso para todo el mundo. No sé cuándo ni cómo, pero la guerra puede extenderse a los países bálticos y a Polonia.

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Sobre la firma

Jacobo García
Antes de llegar a la redacción de EL PAÍS en Madrid fue corresponsal en México, Centroamérica y Caribe durante más de 20 años. Ha trabajado en El Mundo y la agencia Associated Press en Colombia. Editor Premio Gabo’17 en Innovación y Premio Gabo’21 a la mejor cobertura. Ganador True Story Award 20/21.

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