La izquierda irrumpe con fuerza en el Congreso de Colombia

El Pacto Histórico, la coalición que apoya a Gustavo Petro, apunta a convertirse en la mayor bancada del Senado junto a conservadores y liberales

Un puesto de votación del centro de convenciones Corferias, en Bogotá, el 13 de marzo de 2022.
Un puesto de votación del centro de convenciones Corferias, en Bogotá, el 13 de marzo de 2022.Gladys Serrano

Con el impulso de las votaciones de Gustavo Petro y Francia Márquez, el Pacto Histórico se ubica como una de las primeras fuerzas del próximo Congreso de la República, con una representación inédita para la izquierda en Colombia. La lista de la variopinta coalición se posicionaba la noche de este domingo como la mayor bancada del Senado, junto a los dos partidos más tradicionales, el Liberal y el Conservador, cuando ya el conteo rozaba el 98% de los votos de las elecciones legislativas. Con ese resultado, la Registraduría en sus proyecciones preliminares le asignaba 16 de los 108 escaños, los mismos de los conservadores y uno más que los liberales (15). Les sigue otra fuerza alternativa, la lista de la Coalición Centro Esperanza, que incluye a la Alianza Verde, con 14 curules, las mismas del menguado Centro Democrático, el partido de Gobierno fundado por el expresidente Álvaro Uribe.

También en la Cámara de Representantes de 188 lugares, que se organiza por circunscripciones regionales, el Pacto Histórico irrumpía como la fuerza más votada, aunque por detrás de los liberales en número de escaños (32 frente a 25). “En buena parte del país somos el primer lugar en Cámara”, reivindicó Petro en su discurso de proclamación como candidato de la coalición de izquierda, que obtuvo con más de cuatro millones de votos, al destacar el alcance territorial de su proyecto político. “Somos la primera fuerza en el Senado de la República ...el Pacto Histórico ha logrado el mejor resultado del progresismo en la historia de la República de Colombia”, añadió. “Estamos ad portas de ganar en la primera vuelta presidencial”, concluyó victorioso.

Ha sido un enorme salto para el exalcalde de Bogotá, que lleva cuatro años en campaña. En 2018, cuando perdió en la segunda vuelta frente al presidente Iván Duque, apenas consiguió ubicar tres senadores. El avance de las fuerzas alternativas, jalonado también en el caso de la Coalición Centro Esperanza por la candidatura del exnegociador de paz Humberto de la Calle, contrasta con el retroceso del Centro Democrático, que pasa de ser la principal bancada en el actual Senado, con 19 curules, a ser la quinta con esos 14 lugares. Su caída ilustra el ocaso de la hegemonía del uribismo, el credo político creado en torno a Uribe, el gran elector de 2018, quien renunció a su escaño para lidiar con las acusaciones de manipulación de testigos que enfrenta ante la justicia.

Con la robusta bancada del Pacto Histórico regresarán al Congreso figuras reconocidas de la izquierda como María José Pizarro, Iván Cepeda o Piedad Córdoba. “Tenemos la expectativa de no ser oposición. Queremos ser una bancada de Gobierno, y va a implicar un enorme reto“, le decía Pizarro el mes pasado a EL PAÍS, en alusión a cómo el Pacto Histórico debe pensar de otra manera el ejercicio parlamentario. “Viene una apuesta en términos de género, de defender un espacio para las juventudes, de materializar muchas de las propuestas que traemos como proyecto colectivo. Todas las reformas que se requieren, a la salud, pensional, etcétera”, explicaba el segundo renglón de la lista, solo por detrás del congresista Gustavo Bolívar.

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Dos de las listas que más expectativas habían despertado entre los comentaristas políticos, la del Nuevo Liberalismo y la de Estamos Listas, no superaron el umbral necesario para obtener representación en el Senado. El Nuevo Liberalismo, el partido del asesinado líder político Luis Carlos Galán, renació el año pasado por un fallo de la Corte Constitucional, y sí consiguió un único escaño en la Cámara con la exdirectora de Parques Nacionales Julia Mirada, que enarbola las banderas ambientales. Estamos Listas, por su parte, era la apuesta del movimiento feminista para llevar al legislativo a sus propias representantes.

El Congreso de la República, que hasta ahora se mostraba escorado a la derecha, ha venido perdiendo credibilidad hasta marcar un 85% de imagen negativa en las mediciones de la firma Invamer. Con esa impopularidad como telón de fondo, las legislativas tuvieron un aire de campaña presidencial muy marcado, opacadas por las consultas de los tres grandes bloques de izquierda, centro y derecha para definir a sus candidatos: Pacto Histórico (Petro), Coalición Centro Esperanza (Sergio Fajardo) y Equipo por Colombia (Federico Gutiérrez). Sin embargo, la nueva composición del Senado y la Cámara de Representantes será clave para la gobernabilidad del próximo presidente, que se vota en una primera vuelta el próximo 29 de mayo. El legislativo jugará un papel crucial bien sea como aliado o contrapeso.

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Sobre la firma

Santiago Torrado

Corresponsal de EL PAÍS en Colombia, donde cubre temas de política, posconflicto y la migración venezolana en la región. Periodista de la Universidad Javeriana y becario del Programa Balboa, ha trabajado con AP y AFP. Ha cubierto eventos y elecciones sobre el terreno en México, Brasil, Venezuela, Ecuador y Haití, así como el Mundial de Fútbol 2014.

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