El ISIS emerge en Siria con el mayor ataque desde su derrota en 2019

Una incursión para liberar a cientos de yihadistas en una cárcel bajo control kurdo causa más de 120 muertos y fuerza la intervención de la aviación de EE UU

Despliegue de fuerzas kurdas contra el ISIS, el sábado en la cárcel de Hasaka (Siria).Foto: NORTH PRESS AGENCY DIGITAL (VIA REUTERS)

Las milicias durmientes del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) se han despertado con el mayor ataque lanzado desde su derrota territorial en marzo de 2019. En un inesperado golpe de mano, un centenar de combatientes del ISIS hicieron estallar el jueves un camión cisterna cargado de combustible a las puertas de la cárcel de Ghwayran, en la ciudad de Hasaka (noreste de Siria), donde están internados más de 3.500 presos, entre ellos centenares de yihadistas y líderes de la milicia integrista islámica, bajo control de fuerzas kurdas aliadas de Estados Unidos.

La batalla por el penal se ha recrudecido desde entonces con la intervención de la aviación estadounidense, según ha confirmado el Pentágono. Hasta este domingo se han contabilizado más de 120 muertos –77 yihadistas, 39 milicianos de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS, alianza de oposición de mayoría kurda) y siete civiles–, de acuerdo con datos recabados por el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, ONG asentada en Reino Unido que cuenta con informadores sobre el terreno.

Decenas de presos huyeron de la cárcel de Ghwayran, la mayor gestionada por las FDS, que tienen bajo su poder en centros declarados a unos 12.000 prisioneros del Estado Islámico, de los que una tercera parte son extranjeros procedentes de medio centenar de países, según la ONG Human Rights Watch. El ataque yihadista sigue la estela de la campaña de fugas carcelarias masivas organizada por grupos armados suníes iraquíes en 2012 para reagrupar a sus combatientes antes de lanzarse a la conquista de un amplio territorio, a caballo entre Siria e Irak, sobre el que fundaron el denominado califato islámico dos años después.

Las fuerzas kurdas mantienen cercada la prisión después de haber capturado a gran parte de los reclusos huidos, de acuerdo con las declaraciones a France Presse de Abdelkarim Omar, portavoz internacional de la autoproclamada Administración autónoma kurda en el noreste de Siria. Muchos de los internos se amotinaron el jueves tras la explosión del vehículo bomba, se apoderaron de armas de los guardianes y se han atrincherado en la zona norte del penal. El ISIS se ha atribuido la operación en un vídeo, según la cadena británica BBC, y asegura que la mayoría de los presos yihadistas han sido liberados.

Jefes tribales árabes en la zona citados por Reuters aseguran que la política de discriminación ejercida por las FDS sobre la población árabe suní ya había desatado el descontento de la población antes de la intervención armada del ISIS contra la prisión. Miles de civiles han escapado del área de Hasaka ante la creciente intensidad de los combates

La resurrección militar del Estado Islámico se produce en Siria después de que sus milicias fueran aplastadas en marzo de 2019 por las milicias kurdo-árabes a orillas del Éufrates en el poblado de Baguz, fronterizo con Irak. Desde entonces, el ISIS vaga por el desierto en la frontera sirio-iraquí, oculto en células durmientes que ahora se han desperezado.

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Fin del califato territorial

Proclamado en junio de 2014 por su líder, Abubaker al Bagdadi en la gran mezquita de Mosul, la tercera ciudad iraquí, el califato territorial dejó de existir en 2019 tras haber acumulado un territorio equivalente al de Reino Unido y contar con 10 millones de habitantes, una población similar a la de Portugal. Las fuerzas kurdas dieron la batalla a los yihadistas junto a una coalición internacional liderada por Washington a partir del verano de 2014. En un conflicto donde intervienen en Siria desde hace más de una década grandes potencias globales como EE UU y Rusia, y regionales, como Irán y Turquía, la lucha contra el ISIS ha sido el único denominador común entre los bandos enfrentados.

El intento de genocidio contra la minoría yazidí en el norte de Irak, el efecto multiplicador de la barbarie en las redes sociales y la cadena de atentados en países occidentales —desde la matanza de la sala Bataclan de París, en 2015, al atentado de las Ramblas de Barcelona, en 2017—, son razones de peso para que un resurgimiento armado del ISIS vuelva a suscitar preocupación en el mundo.

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Sobre la firma

Juan Carlos Sanz

Es el corresponsal para Oriente Próximo en Jerusalén desde 2015. Antes fue jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, el Magreb, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid.

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