Los opositores al expresidente Vizcarra fuerzan la dimisión de la ministra de Salud en Perú

Con las elecciones generales en el horizonte y una delicada situación sanitaria, la bronca política en el Congreso acaba con la salida de una vieja aliada del mandatario destituido

El presidente peruano Francisco Sagasti presenta al nuevo ministro de Salud, Óscar Ugarte.
El presidente peruano Francisco Sagasti presenta al nuevo ministro de Salud, Óscar Ugarte.Presidencia del Perú (EFE)

Los opositores del expresidente de Perú, Martín Vizcarra, han forzado la dimisión de la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, debido a la controversia desatada en torno a la supuesta vacunación del Vizcarra. Los congresistas, que en noviembre provocaron la salida del exmandatario, alegaron que Mazzetti sabía que Vizcarra se había beneficiado indebidamente, al haber sido inmunizado con una candidata a vacuna de la empresa china Sinopharm, que en esos días inició un ensayo clínico de fase tres en Lima. Según sus allegados, Mazzetti prefirió esquivar la censura y el desgaste político para el Gobierno de transición de Francisco Sagasti. Este sábado fue reemplazada por Oscar Ugarte, exministro de sanidad del segundo Gobierno de Alan García.

Sagasti se ha referido a la renuncia este sábado. “Fue la gota que rebasó el vaso”, ha dicho en una entrevista radial. “Hemos visto lo injusto que ha sido el tratamiento que se le ha dado [a Mazetti] en el Congreso, el maltrato con gritos desaforados. Se le sometía a un interrogatorio realmente indignante, con insultos, con el planteamiento de temas sin evidencia”, ha añadido el presidente de transición. La moción de censura que preparó una bancada parlamentaria afirmaba que ella supo que Vizcarra y su esposa se vacunaron “irregularmente” en el Palacio de Gobierno. Perú enfrenta meses complicados por la pandemia. Desde enero, el país sufre un déficit de 110 toneladas de oxígeno por día y un promedio de 200 fallecidos cada 24 horas, además de un sistema sanitario defectuoso. La salida de la ministra eleva la incertidumbre sobre la capacidad del Gobierno para manejar la pandemia.

El comportamiento de la mayoría parlamentaria contra Vizcarra y el Gobierno de Sagasti se enmarca en una accidentada campaña electoral. El país sudamericano celebrará elecciones generales el 11 de abril. Algunos candidatos han realizado actividades proselitistas sin respetar las medidas de bioseguridad que exige la pandemia, y varios aún esperan que el Jurado Nacional de Elecciones informe si se mantienen en carrera.

El grupo político al que pertenece Sagasti, el Partido Morado, lleva como candidato presidencial a Julio Guzmán, quien se infectó de la covid-19 en enero, al igual que la candidata a la primera vicepresidencia. Los congresistas de esa formación política no estuvieron entre los 104 que a inicios de noviembre votaron por la “vacancia por permanente incapacidad moral” de Vizcarra, a quien la Fiscalía investiga por la supuesta recepción de sobornos de tres empresas constructoras cuando era gobernador regional de Moquegua en 2014.

Desde que Vizcarra fue apartado de la presidencia, en el Congreso hay una mayor división entre los llamados vacadores y los no vacadores. De los primeros, políticos de las formaciones Podemos Perú, Fuerza Popular (fujimorismo) y Alianza para el Progreso están investigados por lavado de activos o por corrupción. El militar en retiro Daniel Urresti es el candidato presidencial de Podemos Perú y enfrenta un juicio oral por el asesinato de un periodista en 1989. Además, las bancadas de esos partidos usaban el Congreso para gestionar sus propios intereses en la minería ilegal o reabrir universidades que el Ministerio de Educación clausuró por estafar a estudiantes.

El congresista Manuel Merino, quien hasta noviembre fue presidente del Congreso y asumió por seis días como jefe de Estado interino luego de la salida de Vizcarra, exigió el jueves que la ministra Mazzetti respondiera sobre su responsabilidad en la vacunación irregular de Vizcarra. Mazzetti aseguró el jueves en el Congreso que no conocía lo ocurrido con el expresidente. “Si el señor Martín Vizcarra ha recibido vacuna o placebo tendría que haber estado en el ensayo clínico y generalmente no se escoge personas que tengan capacidad de decisión en un ensayo clínico. Por ejemplo, alguien como el presidente de la república debe abstenerse de participar. Eso es claro a nivel internacional”, afirmó.

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Aún no se establecen plenamente los hechos en torno a la vacunación de Vizcarra y su esposa. El investigador jefe del ensayo clínico, German Málaga, dijo a Radioprogramas que el entonces mandatario lo llamó en los días del inicio del ensayo clínico de la potencial vacuna. “Era el presidente”, le comentó a un periodista de la emisora, como para explicar por qué no se inhibió de inocularlo. Sin embargo, no precisó si respetó el protocolo, es decir, dejar al azar si administran la vacuna o el placebo.

El diario Perú.21 reportó que Málaga fue a la sede de la presidencia con una enfermera para colocar la vacuna –no placebo– y que no hay registro de la participación del exmandatario como voluntario en el ensayo de fase 3. Sin embargo, Vizcarra, en conferencias de prensa realizadas fuera de la capital el jueves y viernes, aseguró que fue voluntario. El hoy candidato al Congreso por Somos Perú ha realizado desde diciembre varias actividades de campaña, como visitas a los mercados, sin usar mascarilla y abrazando a los electores que se le acercan.

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