La Comisión Electoral confirma un segundo mandato de Aung San Suu Kyi en Myanmar

La Nobel obtiene más del 80 por ciento de los escaños, pese a las denuncias de fraude electoral del grupo opositor vinculado al Ejército

Partidarios de la Liga Nacional para la Democracia festejan la victoria de Aung San Suu Kyi en la ciudad de Rangún.
Partidarios de la Liga Nacional para la Democracia festejan la victoria de Aung San Suu Kyi en la ciudad de Rangún.SAI AUNG MAIN / AFP

El recuento oficial de la Comisión Electoral de Myanmar deja poco lugar a dudas. La Liga Nacional para la Democracia (NLD, por sus siglas en inglés) de Aung San Suu Kyi se erige como clara ganadora de los comicios del pasado domingo, los segundos tras medio siglo de dictadura militar. Aunque la NLD ya dio por hecha la victoria a comienzos de semana, basándose en informes internos, fue este viernes cuando su mayoría parlamentaria se hizo oficial, confirmando un segundo mandato de la Nobel de la Paz.

Según la Comisión, el partido de Suu Kyi ha ganado al menos 346 escaños de los 476 en liza (315 del Congreso y 161 del Senado), si bien el recuento no ha concluido todavía. Pese a suponer una victoria holgada, todavía no supera a la de 2015, cuando obtuvo 390. Myo Nyunt, portavoz de la NLD, dijo el lunes que su partido creía haber conseguido más escaños que hace cinco años, mientras daba las gracias a los votantes por su confianza.

El pro militar Partido de la Solidaridad y el Desarrollo de la Unión (USDP, por sus siglas en inglés) ha logrado de momento 25 escaños, un débil resultado que no favorece a sus denuncias de fraude electoral. El martes, un día después de que la NLD anunciara su victoria por su cuenta, la formación opositora aseguró que había habido “muchos sucesos contenciosos” durante las elecciones del domingo, pero no ofreció pruebas de los mismos. En un vídeo publicado en Facebook, Than Htay, líder del USDP, afirmó que estaban explorando opciones legales y urgió a sus votantes a enviar pruebas de los supuestos “actos ilegales”.

“Continuaremos trabajando, en los márgenes de la legalidad, para recibir el resultado que nuestros votantes quieren”, anticipó el político. El USDP ha urgido a la Comisión Electoral a convocar elecciones de nuevo, en cooperación con el Ejército, para que sean “libres, justas y neutrales”. Aunque la formación es vista como el brazo político del cuerpo castrense, el general Min Aung Hlaing, comandante en jefe de las fuerzas armadas, anticipó el día electoral que aceptaría los resultados. “No podemos negarlos”, enfatizó.

Las denuncias del USDP evidencian el frágil estado democrático de Myanmar y el poder detentado aún por el Ejército. El Parlamento birmano celebrará una sesión bicameral a comienzos de año para elegir al presidente, que no podrá ser Suu Kyi por motivos constitucionales: la Carta Magna de 2008, que otorga a los militares el control del 25% del Parlamento, impide que el cargo sea ocupado por una persona con hijos con nacionalidad extranjera, como es el caso de la Nobel. Se espera pues que, aunque sea la líder de facto como durante los pasados cinco años, Suu Kyi continúe oficialmente ejerciendo de consejera de Estado, un puesto creado especialmente para ella.

Suu Kyi, una líder cuestionada

Precisamente la reforma constitucional seguirá siendo uno de los objetivos de Suu Kyi durante el siguiente mandato, algo que no ha logrado en el primero y que será aún difícil en el segundo, atendiendo al poder de veto del Ejército sobre las enmiendas. Otro asunto clave será el proceso de reconciliación con las decenas de guerrillas que luchan por la autonomía en el país. Según resultados de la Comisión, los partidos formados por minorías étnicas no han obtenido grandes resultados, aunque mejores que la formación pro militar; nueve habrían obtenido al menos un total de 41 escaños.

En el estado occidental de Rajine, donde viven aún cientos de miles de rohingyas, la NLD de Suu Kyi ha perdido respaldo. Allí, de donde más de 700.000 miembros de esta minoría musulmana huyeron al vecino Bangladés a raíz de una campaña de persecución del Ejército, que la ONU investiga por constituir un posible genocidio, la NLD ha perdido la mayoría de los votos que ganó en 2015. Según Reuters, alrededor de dos tercios de la población de Rajine no pudieron votar debido a la decisión de la Comisión Electoral de cerrar docenas de colegios electorales alegando motivos de seguridad por los enfrentamientos entre el Ejército de Arakan (AA), un grupo insurgente, y las fuerzas armadas. La decisión fue criticada por grupos de derechos humanos y de defensa de las minorías étnicas. En Myanmar hay 145 grupos étnicos reconocidos, siendo el bamar el mayoritario (un 68 por ciento), fundamentalmente budista.

La imagen de Suu Kyi como defensora de las minorías y hada madrina de la compleja realidad política birmana ha dado paso a la de una dirigente calculadora que, aunque denostada fuera sobre todo por su supuesta inacción frente a los ataques contra los rohingya, dentro es todavía considerada la única que puede llevar a cabo la democratización de Myanmar.

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