El incierto destino de Alex Saab

El empresario colombiano señalado como operador financiero de Nicolás Maduro sigue detenido en Cabo Verde. La extradición solicitada por Washington mantiene en vilo a Venezuela

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, durante una comparecencia. En el recuadro, el empresario Alex Saab.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, durante una comparecencia. En el recuadro, el empresario Alex Saab.Jhonn Zerpa/Prensa Miraflores/dp / Europa Press

Cabo Verde dictó esta semana prisión preventiva a Alex Saab, detenido a mediados de junio cuando aterrizó en un avión privado en el archipiélago después de que se emitiera una alerta roja de Interpol. Se trata del primer paso para iniciar el proceso de extradición del hombre que ha sido señalado como testaferro de Nicolás Maduro por Estados Unidos. Pero el destino de Alex Saab, que ha generado una profunda inquietud en las filas del chavismo, aún no está escrito. El proceso podría demorar unas semanas y requiere de una solicitud formal de parte de Washington que debe hacerse en un lapso de 18 días y cuya aprobación decidirá un tribunal. El empresario, de nacionalidad colombiana, se encuentra bajo custodia de la Policía Judicial en Sal, una de las islas de Cabo Verde.

“Cabo Verde no tiene un acuerdo bilateral de extradición con Estados Unidos, pero está vinculado a las convenciones de las Naciones Unidas que le obligan a cumplir con la solicitud, si se hace”, explicó José Landim, procurador de ese país, a la prensa local. Sin embargo, Saab puede apelar la decisión y en ese caso los lapsos cambiarían. El tiempo juega a favor del que, según las acusaciones, ha sido el contratista más favorecido por el régimen venezolano y que enfrenta cargos en dos cortes de Estados Unidos -donde fue incluido en la llamada lista Clinton junto a su socio Álvaro Pulido- y en Colombia, acusado de ser un operador financiero del líder chavista y su esposa, Cilia Flores. Ese papel de operador se hizo incluso más imprescindible luego de las sanciones impuestas a los funcionarios venezolanos. La extradición luce incierta no solo por las circunstancias de la detención sino por lo extenso de su entramado de poder y el lobby que está ejerciendo Venezuela para evitarlo.

El chavismo ha logrado en otras oportunidades disuadir detenciones de figuras claves de su Gobierno. En 2014, el exjefe de inteligencia Hugo Carvajal, con señalamientos por narcotráfico y terrorismo, logró zafarse de un arresto de la DEA en Aruba, a donde viajó porque ejercería como cónsul aunque todavía no tenía las credenciales. Después de cuatro días de presiones Holanda lo dejó en libertad, regresó al país y fue recibido como un héroe por Nicolás Maduro. El año pasado, ya separado políticamente de Maduro, Carvajal nuevamente fue detenido en España y esperando la extradición en prisión domiciliaria logró escapar y actualmente está prófugo.

Los temores de que con Saab ocurra lo mismo, manifestados sobre todo en las filas opositoras, tienen precedentes. La enérgica protesta del régimen a su detención ha mostrado lo importante que es el empresario para Maduro. Luego de mantenerlo por años en las sombras, pero tras los negocios de importación de alimentos para el programa CLAP, medicinas y el manejo del oro, carbón y petróleo, Caracas reaccionó declarándolo como ciudadano venezolano y agente de su Gobierno, con prerrogativas diplomáticas en una misión humanitaria. Además movilizó a sus aliados, en especial Rusia, para mediar en el arresto, han asegurado versiones periodísticas. El caso ha entrado ahora en el dilatado forcejeo geopolítico entre Washington y Caracas.

Pese a su bajo perfil, la prensa de Venezuela, Colombia y Estados Unidos le ha investigado minuciosamente al menos desde 2015. Nacido en la ciudad colombiana de Barranquilla, de 48 años, inició su vida empresarial vendiendo llaveros promocionales y uniformes de trabajo. En esos años conoció a su socio Álvaro Pulido -que se llamó Germán Rubio hasta 2001 y enfrentó una condena por narcotráfico en EE UU- con quien inició la exportación de mercancía a Venezuela, sacando provecho del control cambiario implementado en 2003, la gran centrifugadora de corrupción. Saab, que multiplicó sus negocios durante el mandato de Maduro, iniciado en 2013, entró de lleno en la cúpula del chavismo. La exsenadora colombiana Piedad Córdoba, cercana al expresidente Hugo Chávez, facilitó esa relación, según las acusaciones.

Los expresidentes colombianos Andrés Pastrana y Álvaro Uribe Vélez aprovecharon para atacar a Juan Manuel Santos por las imágenes de la firma de un contrato en las que aparece Saab, pero el exmandatario aclaró en una entrevista en el diario El Tiempo que no sabía quién era ese empresario. El cerco en torno a Saab, en cualquier caso, se fue estrechando a partir de finales de 2018, cuando tuvo que salir de Colombia por las investigaciones que le seguía la justicia. Ese mismo año la Fiscalía de México le incautó mercancías para los CLAP por el pago de sobreprecios en alimentos de baja calidad. Ya el portal de investigación Armando Info había revelado en investigación que el producto que vendían como leche era alto en sodio y perjudicial para niños. En julio de 2019 vinieron las imputaciones formales en EE UU por blanquear 350 millones de dólares entre 2011 y 2015 provenientes de Venezuela, luego las sanciones de la Oficina de Control de Activos en el Extranjero a las que le siguieron más incautaciones de bienes que tenía en Italia junto a su esposa, la modelo italiana Camilla Fabri y la semana pasada en Barranquilla. Pasaron once meses hasta su arresto.

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