La India accede a exportar un fármaco tras las presiones de Trump

El presidente de EE UU había amenazado al Gobierno de Narendra Modi con “represalias” si no accedía a vender hidroxicloroquina al exterior

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de India, Narendra Modi, el pasado febrero en Nueva Delhi.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de India, Narendra Modi, el pasado febrero en Nueva Delhi.ADNAN ABIDI / Reuters

La India confirma que exportará el fármaco antimalárico hidroxicloroquina recomendado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como tratamiento contra la Covid-19, cuya pandemia ha causado más infecciones en Estados Unidos que en ningún otro país del mundo; más de 330.000 casos y cerca de 10.000 muertes. Así, el Gobierno de la India responde a la petición del mandatario estadounidense, quien despachó este fin de semana con el primer ministro Narendra Modi para solicitar el levantamiento del veto a la exportación del producto impuesto por el país oriental en marzo e insistió este lunes en las posibles “represalias” si se negase a aceptar su petición.

“La India dará licencia para la venta de paracetamol e hidroxicloroquina (HCQ) en adecuadas cantidades para los países vecinos que dependan de nuestras prestaciones”, dijo este martes el portavoz de Exteriores, Anurag Srivastava, sobre los fármacos que el país, el mayor productor de genéricos del mundo, prohibió su exportación el 25 de marzo. El fin del veto atañe a 24 ingredientes farmacéuticos con los que se componen antibióticos como el tinidazol, la eritromicina o la vitamina B12. “Suministraremos estos fármacos básicos, en particular, a las naciones que han sido duramente afectadas por la pandemia”, añadió.

Contradiciendo a su equipo de expertos, en particular a Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas, Trump volvió a insistir este fin de semana en el uso de la hidroxicloroquina, utilizado contra la malaria, para tratar la Covid-19, como ya hizo el mes pasado. Entonces, la recomendación de este fármaco –prometedor pero aún no aprobado por la ciencia– provocó que se agotasen sus existencias en Nigeria, así como un súbito acopio en la India, dos días antes del cierre completo del país asiático, hace dos semanas.

Desde la imposición del confinamiento en la India el pasado 24 de marzo, ni el número de contagios ni las muertes por coronavirus se han disparado y apenas se han registrado 4.500 infecciones y un centenar de muertes en el segundo país más poblado del mundo. Los expertos insisten en las insuficientes pruebas diagnósticas, hasta ahora solo hechas a aquellos que tuviesen historial de viajes o contacto directo con viajeros. Sin embargo, Modi no ha dado a conocer su plan de acción tras el final del encierro, previsto para el próximo día 14, por lo que se mantiene que será una salida escalonada del confinamiento. Una medida que complica las indicaciones del Consejo de Investigaciones Médicas de India (IMCR, por sus siglas en inglés), máximo órgano científico encargado de gestionar la pandemia en el país, que pide hacer más pruebas para saber su alcance.

Pese a la negación oficial, el virus ha llegado a zonas de alto riesgo por su insalubridad y de difícil conexión con viajeros internacionales, como la conocida barriada de infraviviendas de Bombay, Dharavi, uno de los mayores slums de Asia. Tras los ataques iniciales de la población local contra los profesionales de la salud por miedo al contagio, los sanitarios de las metrópolis tienen material personal de protección gracias a las presiones mediáticas. “Hasta que no se publicó nuestra escasez de recursos, 15 enfermeras de Bombay contrajeron el virus”, explica Jibin T. C, presidente de la Asociación Nacional de Enfermeros en Maharashtra.

La situación en la India rural es más preocupante, por desconocida. Con el confinamiento, decenas de miles de jornaleros migrantes volvieron desde las metrópolis a sus lugares de origen colapsando trenes y carreteras en un éxodo humano nunca antes visto desde la partición del subcontinente. El caos, que provocó imágenes de cientos de ellos aún varados en fronteras interestatales, ha generado críticas al plan del Gobierno y la mala gestión de autoridades locales contra la población, que llegaron a fumigar con productos químicos a los que volvían a sus casas.

“Es muy probable que haya muertos por neumonía como consecuencia del coronavirus pero que nunca se sepa”, cuenta por teléfono Nafis Faizi, doctor en la Facultad Médica Jawaharlal Nehru de Aligarh; uno de los tres centros con laboratorio para procesar tests de la Covid-19 en el Estado de Uttar Pradesh, uno de los más densamente poblados, subdesarrollados y con peores infraestructuras del mermado sistema de salud indio.

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