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Portugal: ¿Un Parlamento acordeón para combatir el desinterés electoral?

A la abstención del 70%, se sumó que el 23% de los votos fueron nulos o en blanco

El parlamento portugués.
El parlamento portugués.

El domingo 26 de mayo, Portugal rompió todos sus récords de desinterés electoral. Nunca había habido menor participación, el 30,7%, según el último recuento oficial. El récord anterior cayó pulverizado pues estaba en el 33,8%, tres puntos más, logrado también en unas elecciones europeas, las de 2014.

Al pasotismo generalizado de los portugueses, se añadieron otras cifras no menos preocupantes: del 30% de votantes, un 7% votó en blanco o nulo, 230.000 papeletas, la séptima fuerza electoral.

La abstención ha ido en aumento desde la recuperación democrática en 1974, especialmente con las elecciones europeas, aunque Portugal es uno de los países más proeuropeístas. Temiéndose lo peor, en la víspera electoral, el presidente, Marcelo Rebelo de Sousa, realizó un llamamiento a los ciudadanos para que hicieran "el pequeño sacrificio" de ir a votar. Queda para las especulaciones qué cifra de abstención se hubiera alcanzado sin su urgente llamada a las urnas.

Después de algún golpe de contrición de los políticos y de extender culpas a los medios de comunicación, el problema se olvidó pocos días después. Al fin y al cabo, vote un 100% o un 10%, los partidos políticos se reparten los mismos escaños.

Rui Rio, líder del PSD.
Rui Rio, líder del PSD.

El único político que plantea una reforma del sistema electoral es el líder del Partido Socialdemócrata (PSD), Rui Rio, primer partido de la oposición y uno de los grandes derrotados de esa noche. Para Rio, la reforma electoral es “altamente prioritaria”. Su idea no es nueva, lleva años lanzándola, pero nadie coge el guante: un "Parlamento flexible", con su reducción en función de la cantidad de votos nulos y en blanco. “La composición de la Asamblea sería variable, con un máximo y un mínimo según la cantidad de votos nulos y en blanco. El abanico iría de los actuales 230 escaños a un mínimo de 180. Rio deja fuera al primer grupo extraparlamentario, la abstención, que en elecciones legislativas roza el 45%.

Si se toman los datos de las europeas en Portugal, los votos en blanco (4,3%, frente al 0,9% español) y nulos (2,7%, frente al 0,8% español) fueron la cuarta fuerza electoral y hubieran sacado un eurodiputado. Trasladados esos 230.000 votos a un escenario de elecciones legislativas, le darían en torno a 10 escaños, formando el séptimo grupo parlamentario.

La idea de Rui Rio es recurrente y personal, ni siquiera ha sido aprobada por su partido, que sí elaborará antes de verano una propuesta de reforma electoral que, en cualquier caso, necesita la colaboración de la mayoría de los partidos, a la derecha y a la izquierda, para ser aprobada. En octubre hay elecciones generales y nadie va a cambiar nada antes de esa fecha.

La prohibición de los partidos de fútbol en jornada electoral no ha animado a la participación. Quizás habría que prohibir también la playa.

Aunque más de un partido está de acuerdo en reformar la ley electoral, ninguno en el sentido que apunta Rio, de un Parlamento acordeón en función de votos nulos y en blanco y, menos aún, de las abstenciones. Las ideas van más por las tradicionales, como la obligación de votar o el traslado electoral de un día festivo a uno laborable. Ya se prohíben los partidos de la Liga de fútbol en día electoral, pero quizás habría que prohibir también las playas y el sol.

La idea de Rio de un "Parlamento variable" rompe con todos los preconceptos del sistema político, pero él no se asusta por ello: “¿No se está viniendo ya abajo el sistema?”.

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