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Las bases del Movimiento 5 Estrellas confirman a Luigi Di Maio

El líder del partido y vicepresidente del Gobierno había sometido su cargo a votación tras el pésimo resultado en las elecciones europeas

El líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi Di Maio.
El líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi Di Maio. REUTERS

El líder del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y vicepresidente de Italia, Luigi Di Maio, superó ayer la votación a la que había sometido su continuidad al frente del partido. Profundamente tocado por el pésimo resultado en las elecciones europeas, donde los grillinos obtuvieron la mitad de votos que la Liga, su socio de Gobierno, se vio obligado a confirmar su liderazgo ante la militancia para afrontar unos meses que serán complicados para el M5S. El resultado, un 80% de apoyos, le concede una prórroga y permitirá a Di Maio llevar a cabo las remodelaciones que necesita el partido para aguantar las envestidas de la formación de Matteo Salvini, en pleno crecimiento tras los comicios europeos.

La votación, como hace siempre el M5S, se desarrolló a través de la plataforma de participación Rousseau. Una herramienta informática a través de la que votan un número limitado de militantes (56.127 en este caso, el máximo registrado hasta hoy) y cuya opacidad ha sido altamente criticada (el nombramiento de Di Maio como líder político fue votado por alrededor de 40.000 personas). Hasta la fecha, ninguna de estas votaciones ha arrojado nunca un resultado distinto al que el aparato del partido había apoyado previamente. Ayer, tampoco hubo novedades en este sentido. 44.849 militantes votaron a favor de su continuidad y 11.278 se pronunciaron en contra.

Los líderes morales del partido, el cómico Beppe Grillo y el empresario tecnológico Davide Casaleggio, ya habían dado su apoyo el día antes a Di Maio. También lo habían hecho los pesos pesados de la formación, como el eterno aspirante a la jefatura del partido, Alessandro Di Battista, y el presidente de la Cámara de Diputados y líder de la corriente opositora, Roberto Fico. La única incógnita real era el porcentaje de apoyos que recibiría el jefe político del movimiento.

El M5S se encuentra en una de las fases más delicadas desde su fundación. Tras una década ascendente en la que supo canalizar el descontento de los italianos y ganar las últimas elecciones generales, decidió formar gobierno con la Liga de Salvini hace justo un año. El partido de ultraderecha se presentó entonces en la mesa de negociación con la mitad de votos que los grillinos (17% frente a un 33% de consenso). Pero el desgaste al que el ministro del Interior ha sometido al M5S, los vaivenes ideológicos de la formación y la falta de concreción en la gestión del primer año condujeron al partido a un desastroso resultado en las pasadas elecciones europeas.

Di Maio, señalado como principal culpable de la debacle, necesitaba confirmar el apoyo de las bases para afrontar los próximos meses de refriega con la Liga. El partido de Salvini, crecido por el éxito electoral, impondrá ahora una agenda política que difícilmente podrán aceptar los votantes del M5S. En otoño, además, el Gobierno italiano deberá volver a negociar con Bruselas para aprobar unos presupuestos expansivos que, tal y como el propio Salvini ha anunciado ya, no respetarán las reglas de la UE. El resultado del referéndum difícilmente legitimará la gestión de Di Maio. Pero le otorgará un balón de oxígeno para afrontar un periodo que podría conducir a un adelanto electoral.

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