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Holanda rechaza solicitudes de asilo de yazidíes

El Gobierno califica a esta comunidad de grupo vulnerable que no debe ser devuelto a su tierra

Las mujeres yazidíes lloran en el cementerio de Lalish a sus muertos a manos del Estado Islámico, en 2017.
Las mujeres yazidíes lloran en el cementerio de Lalish a sus muertos a manos del Estado Islámico, en 2017.

El servicio holandés de Inmigración, dependiente del Ministerio de Justicia, ha rechazado desde febrero una media de 10 solicitudes mensuales de asilo cursadas por yazidíes, la minoría étnica dentro del pueblo kurdo especialmente perseguida desde 2014 por el Estado Islámico (ISIS). En origen, se trata de una comunidad que vivía al norte de Irak, en las regiones de Jabal Sinyar y Shaija, e Inmigración considera que los campos de refugiados allí abiertos son ahora lo bastante seguros como para retornar. La decisión choca con las propias directrices del Gobierno de centroderecha de Holanda, que califica a los yazidíes de grupo vulnerable que no debe ser devuelto a su tierra.

"La mayoría de estos refugiados son menores de edad y no se les puede deportar hasta los 18 años. Para los adultos, si Irak no les extiende un pasaporte, la incertidumbre es grande. No es posible un regreso a la fuerza sin una documentación en regla. Huyeron de la misma zona a la que deben regresar y pasaron un tiempo en los campos antes de entrar en Europa. De ahí que el servicio holandés de Inmigración considere que se trata de su hogar. Según nuestros cálculos, hay varios centenares de yazidíes en el país, y en los últimos dos o tres meses se ha rechazado una media de 10 peticiones de asilo”, dice Martijn van der Linden, portavoz de VluchtelingenWerk, la ONG holandesa que representa a todos los refugiados y solicitantes de asilo.

La ONG quiere saber por qué unos podrían quedarse en Holanda y otros no, pero Inmigración señala que “los yazidíes del Kurdistán no se pueden considerar hoy un grupo vulnerable” y los campos están en buenas condiciones. El Ministerio de Justicia, por su parte, indica que “la política de asilo y refugio no ha variado y revisamos cada caso, y la situación de cada país de origen de forma regular”. El Congreso, de todos modos, ha pedido explicaciones al Gobierno.

Wil Eikelboom, abogado experto en derechos humanos, representa “a un menor de 12 años, separado de sus padres, y huido de un campo en el Kurdistán”. “Está en la peor situación. Por su edad y porque Irak no acepta retornos forzosos. Un campo de refugiados no puede considerarse un hogar. No creo que se haya expulsado aún a nadie de Holanda, pero los yazidíes adultos ya rechazados pueden acabar en la calle. Mientras haya apelaciones no pasa nada, pero cuando dicha vía se agota, la marcha se precipita en pocas semanas”, asegura.

La minoría yazidí profesa una religión preislámica y contaba hace cuatro años con algo más de medio millón de miembros en Irak. Han sido víctimas de asesinatos, violaciones, secuestro, esclavismo y abusos de todo tipo a manos del ISIS, que los considera “adoradores del diablo”. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) calcula que unos 100.000 han huido del país, y hay grupos desplazados en el Kurdistán. El norte iraquí ya no está dominado por el ISIS, pero el hecho de que los campos de desplazados de la región sumen cerca de un millón de personas, no garantiza, según Acnur, la buena acogida de nuevos residentes.

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