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Los diputados populares españoles evitan apoyar la moción crítica con Orbán

La mayoría optó por la abstención, y tres respaldaron a Budapest

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, pronuncia su discurso ante el pleno del Parlamento Europeo.

La cuña del informe sobre Hungría ha quebrado la unidad del grupo Popular en el Parlamento Europeo y ha provocado la desbandada en algunas delegaciones nacionales, entre ellas, la española. A pesar de su reducido tamaño (16 escaños), la delegación española ha asumido durante la votación tres posiciones diferentes: abstención, voto en contra y ausencia de voto. Aunque con el denominador común de la tolerancia con el gobierno de Viktor Orbán.

La consigna para sus miembros era la abstención, y así la siguió la mayoría de ellos. Esta vía fue defendida por el líder del PP, Esteban González Pons. "Una abstención refleja bien nuestro rechazo a la política de Orbán", señala el eurodiputado. “No queremos apoyar a Orbán pero tampoco queremos que el Parlamento, el más político de los órganos, se convierta en un Tribunal de Justicia de los Estados miembros", ha añadido el eurodiputado. Y con cierta inquietud se ha preguntado: "Hoy es Hungría, ¿y mañana?”.

Pero la consigna de la abstención, atribuida a la dirección de Pablo Casado en Madrid, fue ignorada por parte de la delegación, que se acogió a la libertad de voto concedida por el líder de los populares europeos, Manfred Weber, para dejar patente su negativa a secundar una iniciativa contra un aliado como Viktor Orbán. Tres eurodiputados españoles (Pilar Ayuso, Carlos Iturgáiz y Gabriel Mato) votaron en contra del informe que reclama la aplicación del artículo 7 contra Hungría. Su postura fue minoritaria en el conjunto del PPE, pero encontró compañía en otras delegaciones populares, en particular, de Italia y Hungría (mayoritariamente a favor de Orbán), Francia, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia o República checa. Los populares alemanes también escenificaron su división: cinco de sus 33 eurodiputados votaron contra el castigo a Hungría, cuatro de ellos de la CSU bávara, el ala más conservadora del partido, y uno de la CDU, el partido de la canciller Angela Merkel.

La postura más sorprendente, sin embargo, fue la del propio jefe de la delegación española, Esteban González Pons, que no voto a favor ni en contra del informe sobre Hungría. Ni siquiera se abstuvo. Simplemente no votó, a pesar de encontrarse en el hemiciclo. Una vía de escape que le evita quedar retratado ni a favor ni en contra de Orbán, ni a favor ni en contra de Weber, ni a favor ni en contra de Casado. Los representantes de Ciudadanos, adscritos al grupo liberal, votaron en contra de Orbán, como los socialdemócratas.

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